Del Prozac al Tao: Lou Marinoff y su peculiar taoísmo

Marinoff alcanzó gran notoriedad en los años 1990 con “Más Platón y menos Prozac”, donde invitaba a leer más filosofía y tomar menos pastillas. Ahora nos adentra con “El poder del Tao” (Ediciones B) en los pasillos interiores de una de las filosofías de vida más seductoras. Eso, sí, de una manera bastante sui géneris.

El mejor divulgador de la cultura oriental en Occidente, Alan Watts, opina que del Tao sólo podemos decir lo que no es. Esto choca con nuestra mentalidad occidental, modelada por el racionalismo: todo ha de poder explicarse, razonarse y estructurarse, y a ser posible presentarse en un power-point. De ahí el empeño en escribir manuales sobre taoísmo cuando la persona tenido por su máximo exponente, Lao Tzu, no dejó escrito ninguno. “Muéstrate con sencillez y mantén la simplicidad; refrena el egoísmo y restringe los deseos” dice en su poema 19, según la traducción occidentalizada, el Tao te King, un puñado de parábolas atribuidas a Lao Tzu.

El filósofo en casa

Marinoff pone en este libro un nuevo peldaño en su idea de establecer una escalera que una las grandes teorías filosóficas con la vida cotidiana. La idea no es mala y en Más Platón y menos Prozac había hallazgos interesantes. Pero aquí debe manejar un material mucho más complicado, porque ha de ir a fuentes orientales alejadas de nuestros parámetros mentales, y además se adentra a la más inaprensible de todas. Pero el filósofo del City College de Nueva York mira de llevar el agua a su molino filosófico y convertir el simbólico pensamiento taoísta (un no pensamiento, en realidad) en una guía práctica para ejecutivos y occidentales urbanos. Ahí entra en una zona discutible: a veces adapta tanto la esencia taoísta a sus propósitos que la estira como el chicle. Marinoff pretende que con el Tao no sólo abramos una ventana interior, sino que solucionemos problemas tan concretos como la obesidad o el liderazgo. Cuando habla de tabaquismo, por ejemplo, da la impresión de estar ante una especie de “Cómo dejar de fumar según el Tao”. Marinoff expone las razones que hacen a la gente fumar aun sabiendo que es perjudicial para la salud, entre las que está la adicción física a la nicotina, pero también la gratificación oral residual de la infancia, la ocupación de dedos, la sociabilidad que comporta, un cierto estatus en décadas anteriores imitativo del actor-triunfador fumador y la fascinación por el fuego como impulso ancestral. Todo muy razonable. Sin embargo, en su afán de que el Tao arregle hasta esa adicción termina por hacer “una interpretación taoísta de por qué la gente fuma en realidad. Todos los motivos anteriores son ciertos pero el fundamental es el siguiente: los cigarrillos nos permiten sentir nuestro aliento”. Según el autor, fumar realza la sensación de respirar. “Si has practicado alguna de estas disciplinas –yoga, meditación, artes marciales– sabes cómo sentir tu aliento sin fumar cigarrillos. Y eres capaz de regular tus demás deseos –de gratificación oral, de destreza manual, de fuego primordial, de lubricación y de estatus social– sin hacerte daño ni matarte. Éste es el método taoísta para dejar de fumar de una vez por todas”. Una manera un tanto forzada de acercarse al espíritu de Lao Tzu.

Otro asunto que hará torcer el gesto a los taoístas de pro es la manera en que entremezcla las figuras de Lao Tzu y Confucio, como si estuvieran en el mismo barco: “Confucio tuvo el coraje de ofrecer consejo a los caudillos de su tiempo, recomendándoles que gobernaran con arreglo al Tao”. Y siente hacia Confucio una admiración enorme: “Aristóteles fue el Confucio de Occidente”. Lo cierto es que los taoístas puros no pueden ni ver a Confucio. Representa algo completamente distinto, vendría a ser la racionalidad oriental: la búsqueda del conocimiento, la mesura en las decisiones, buscar el justo medio… Pero el taoísta considera que el intelecto es una barrera y una cárcel para el pensamiento. Al buscar el conocimiento, el intelectual siempre mira hacia fuera, nunca hacia dentro. El intelectual piensa, el taoísta siente. Pero Marinoff viste a Confucio de taoísta y mezcla su filosofía con la de Lao Tzu. Una forma bastante heterodoxa de explicar el taoísmo.

Aún así, resulta admirable su empeño en divulgar y hacer inteligible una forma de pensamiento tan compleja, derrochando un entusiasmo contagioso. Hay que poner en su haber el riesgo que asume al bajar las grandes ideas desde la nube filosófica al suelo de lo cotidiano, y su capacidad para lograr gran empatía con un lector no académico que necesita que le cuenten las cosas clarito y con ejemplos sencillos. Marinoff hace una buena aportación al llevar la corriente del Tao hasta un modelo de pensador más cercano culturalmente a nosotros: los trascendentalistas norteamericanos, principalmente Emerson, Bronson Alcott y Thoreau. Nos recuerda que “uno de los secretos de la serenidad de Lao Tzu era su capacidad para vivir en armonía con la naturaleza” y se va hasta Concord para visitar el entorno que respiraron ese grupo de escritores y paseantes. Visita el Lago de Walden a cuyas orillas Thoreau se retiró del mundanal ruido (y fue feliz) durante dos años. Rescata una frase de Emerson: “Lo que está detrás de nosotros y lo que está delante de nosotros son cuestiones menores comparadas con lo que está dentro de nosotros”.

Entrevista.


Lou Marinoff
El yin y el yang

  Marinoff llega a la entrevista con una amplia sonrisa y una corbata estampada con múltiples símbolos del yin y el yang. Los norteamericanos convierten hasta la espiritualidad en merchandising. Se sienta con velocidad pero ante un comentario trivial sobre el calor se levanta como un resorte y se precipita sobre el aparato de aire acondicionado para ponerlo a toda castaña. No para de gesticular con la cara y las manos. Es uno de esos delgados nerviosos, pálidos, con la frente algo brillante del sudor por su movimiento constante de gestos, la voz enfática… No resulta en sí mismo una gran propaganda para un libro que habla de la filosofía de la serenidad.

  Si el Tao es un camino interior, algo que no puede aprenderse ni enseñarse… ¿Cómo se las ha ingeniado para escribir este libro?

  La naturaleza de Dios no se puede definir, pero tenemos un montón de libros sobre Dios en nuestro contexto occidental.

  ¿Su libro ha buscado mostrar una imagen del taoísta distinta a la del señor mayor sentado en el porche de su casa viendo mecerse las hojas por el viento?

  Es que ese es un estereotipo no muy adecuado. Cualquiera puede practicar el Tao, no sólo ancianos o estoicos.

  ¿Y qué hemos de hacer para ser taoístas?

  Todos tenemos un ritmo interno. Estamos en el Tao, en el camino, cuando el ritmo interno va al ritmo del universo

  ¿Pero qué pasa cuando el ritmo del universo es enloquecido y mi jefe me pide que haga cuarenta cosas a la vez?

  Llevamos una vida muy complicada. Hay que simplificarla

  ¿Cómo?

  Hay que encontrar la calma interior, aunque haya mucho movimiento a tu alrededor. Hay que encontrar ese espacio. Unos cuantos minutos al día pueden bastar para recuperar el equilibrio. La gente vive estresada porque pierde ese centro de gravedad.

  Usted tuvo un gran éxito con su libro Más Platón y menos Prozac. El Prozac era el tema de todas las conversaciones en los 1990. Pero actualmente parece que ya nadie habla de él. ¿Hay otros métodos contra la depresión?

  Hay otras drogas. ¡Fíjese lo que se ha hablado del Viagra! El Prozac fue la primera droga de diseño, era como el Soma de la novela de Aldous Huxley. Pero ahora ya es una más entre muchas. Antes había una, pero es que ahora la gente necesita un fármaco para levantarse, otro para comer, otro para irse a dormir, otro para tener relaciones sexuales…

  ¿Facebook también es una droga?

  Puede llegar a serlo. Ahora resulta que haces clic en el ratón y ya eres amigo de otra persona… ¡Es de locos! Esa acción de clicar ha hecho que ya se utilice como verbo: “To friend” (hacerse amigo). Pero la amistad verdadera requiere el cara a cara, es algo mucho más profundo, mucho más hermoso. Eso no es amistad, es otra cosa. Puedes tener diez millones de amigos en las redes sociales y estar completamente solo.

  La acción y la inacción

  También es crítico en el libro con las obras de autoayuda…

  Si la autoayuda funciona… ¿por qué la gente necesita un libro de autoayuda distinto cada semana? Habría que leer menos cantidad de cosas e interiorizar lo que lees, como dice Emerson.

  Hace un homenaje muy personal a Emerson y Thoreau. En Estados Unidos son personajes vivos o una referencia enciclopédica polvorienta?

  Las dos cosas. Hay gente que no tiene ni idea de quiénes son, pero Emerson y Thoreau han influido a Gandhi y Martin Luther King. La idea de la desobediencia civil surge de ahí, también las de la no violencia o la vuelta a la naturaleza, muy importantes. Su mensaje es revolucionario. De ahí deriva este movimiento de indignados, que buscan un cambio de forma pacífica. En Estados Unidos hay un movimiento denominado “simplicidad voluntaria”: su idea es volver al campo, crear comunidades de autoabastecimiento, desconectarse del sistema, y lo bueno es que tiene una alta calidad de vida.

  ¿Un taoísta iría a manifestarse a Wall Street o se largaría a la montaña porque eso no va con él y su mundo?

  Sí que tiene que ver con él, todo está conectado. Lo que sí es cierto es que un taoísta no intentaría arreglar algo que está demasiado roto. Tiraría por el camino del sosiego. En teoría, los budistas se retiran a un lugar alejado en la montaña, con grandes paisajes naturales, soledad… pero uno que haya practicado y asimilado es capaz de mantener esa actitud serena en medio de una estación abarrotada del metro de Nueva York.

  ¿Por qué ha sido tan heterodoxo en el libro al poner a Confucio al nivel de Lao Tzu? Los taoístas no tragan el confucianismo y su persecución del conocimiento. ¡En muchos cuentos taoístas usan a Confucio para reírse de él!

  Sí, pero yo lo he visto de otra manera. Lo he querido ver igual que Rafael cuando pintó La Escuela de Atenas. Hizo un gran cuadro sobre los filósofos y puso juntos a Platón y Aristóteles. Ellos tenían desavenencias, defendían modelos que podían ser en algunos puntos incluso opuestos, pero Rafael los puso juntos porque los necesitaba a los dos. Lao Tzé se centra más en la contemplación. Pero tenemos que contemplar y a la vez actuar. Confucio te dice cómo has de estar en el mundo y cómo lidiar con la gente, cómo te debes comportar en medio de las regulaciones sociales.

  ¿Entonces no está de acuerdo con Osho, cuando escribe en El sendero del Tao que Confucio era estúpido, como todos los intelectuales?

  El poder del Tao
  Lou Marinoff
  Ediciones B – 330 págs. 20€

  Lao Tzu y Confucio, los dos son correctos. No son opuestos, se complementan. Es la acción y la inacción. Justamente una parte de este libro lo escribí en Pune (allí está el Osho Meditation Resort). ¡Osho dijo que Lao Tzé es un buda! Tenía una visión muy particular.

  ¿Y qué le pareció su estancia en el Resort de Pune? ¿No hay allí más negocio que espiritualidad?

  Osho era un personaje discutido…. es indudable que todas las religiones tienen una parte controvertida.

Notas:

Fuente:  http://www.que-leer.com/16718/del-prozac-al-tao-lou-marinoff-y-su-peculiar-taoismo.html

28 de julio de 2012

Hay 1 comentarios

May 20, 2013 - 7:56 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Me gustó mucho tu post. Yo compre ese libro un domingo después de salir de la hora feliz en sanborns por algo así como 360 .He llevado a cabo algunas de las actividades que las personas de los ejemplos hacen y me han funcionado. Despertó mi interés en el Tao Te Ching y lo estoy leyendo . Has disuelto un par de dudas que tenía sobre el libro, la entrevista ya la había leído pero me pareció muy interesante tu análisis del texto y del autor. Sigue escribiendo,
Pon tu tweet para seguirte.  Saludos.


October 02, 2017 - 6:54 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

De la blasfema al espiritu santo ,  no hay perdon solo hay salvacion
De DIOS Padre y de DIOS hijo y Jesus es DIOS hijo y Jesus es el hijo unigenito de DIOS Jesus es hijo de la virgen Maria y de el espiritu santo

IMBOQUEN A LA SUMA PUTAINA

y Si alguien sabe de la salvar de blasfema al espiritu santo
Es Jesus de nasaret,  y   solo salva de blasfema al espiritu santo
Cuando a el Jesus nasaret, le da su gana

Y si alguien no te salva de la blasfema al espiritu santo es el espiritu santo Mismo

Y si una cabra te salvare que debes haser
Y la estrella de los antares te salvare que debes haser


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