El joven Lenin. Una proto-Historia (V)

  Fedoseev, uno de los primeros marxistas en rechazar in toto al Terrorismo como herramienta política fundamental (una rareza en esos tiempos en Rusia) tenía además la intención de que los círculos marxistas fueran el “andamio” de un futuro partido socialdemócrata que giraría sobre un programa revolucionario basado en Marx. Fedoseev, a diferencia de Plekhanov a quién criticaba, sostenía que el Capitalismo “ya existía como tal” en Rusia (y no era un estadio porvenir o una meta futura a la que había que alcanzar). Una idea que nunca abandonará Lenin (y que muchos estudiosos como Berlín la consideran extravagante y extraña para la época). Su hermano Aleksandre y toda la Narodnaia Volia sostenían que Rusia seguiría una tercera vía, una senda histórica excepcional, que le permitiría saltarse la etapa del Capitalismo. Otro componente esencial era un fuerte anti-intelectualismo. Su objetivo era no crear más intelectuales de aparato como Bernstein o Kautsky, sino generar auténticos líderes obreros del proletariado ruso como Bebel. El problema para Lenin es siempre de composición de clase, se refiere a la problemática como “Nomenclatura de Clase”, lo volverá a priorizar en su etapa electoral con los candidatos a las Dumas o en su gestión pedagógica de las escuelas de partido en París.  Es casi tan importante el que aprende como lo que aprende sería el motto de Lenin. Este programa, del cual se trazaron esquemas y esbozos, se basaba en la centralidad del proletariado, en la idea que sería el líder hegemónico de la próxima revolución, guiando al campesinado en una alianza contra la Autocracia zarista.

  En mayo de 1889 la madre de Lenin traslada a la familia a una nueva propiedad adquirida en Alakaevka (provincia de Samara), el objetivo no-explícito es sacar a Volodia de Kazán y de sus contactos revolucionarios, transformarlo en un kulak con tierra y campesinos, cosa que no funcionó en absoluto. En septiembre de 1889 Fedoseev es detenido junto con muchos de sus militantes relacionados con la imprenta clandestina, pero la red de círculos permanece casi intacta. Lenin reconoce que si hubiera estado aquel verano en Kazán, seguramente lo hubieran encarcelado. Su hermano Dimitri reconoce que la hacienda de Alakaevka fue para Lenin, durante cinco años (1889-1893), “el verdadero gabinete de trabajo teórico”, el laboratorio de su encuentro final con Marx y de su Aufhebung del Populismo. Una amiga de su hermana María, la jacobina-narodnik María Yasneva, que luego sería una bolchevique y que visitaba habitualmente la casa de los Ulianov en la época, recuerda que “pasaba los días entero estudiando a Marx, redactando resúmenes, copiando extractos, tomando notas. Entonces era muy difícil arrancarlo de su trabajo”,  al mejor estilo de Rahmetov. Y al mejor estilo de Rahmetov, se había autoimpuesto un horario de lectura en un lugar aislado, evitaba las visitas molestas, había erigido un pequeño gimnasio al estilo alemán (rutina llamada “Rek”), eliminado de manera radical vicios (como el tabaco) y se había impuesto una dieta rigurosa (Trotsky habla de sencillez “casi bíblica”). Lenin sería caracterizado por la Psicología moderna como un compulsivo clásico, trastorno que exige un nivel muy alto de inteligencia. Chernishevsky además había demostrado con Rahmetov que el prototipo del nuevo hombre revolucionario podía perfectamente descender de una familia noble y renegar de ella. Pero hay un enigma en esta época: ¿Porqué Lenin no se encontró vis-a-vis con el admirado marxista Fedoseev en Kazán? ¿Porqué a su vez, después de la primavera de 1889, intentó comunicarse en persona, intercambiando documentos, manteniendo una correspondencia (perdida) para finalmente recibir sus manuscritos inéditos? Al parecer Lenin todavía conservaba sobre el Terrorismo ideas insólitas para un marxista de la nueva época, ideas que muchos consideraban una supervivencia anómala de la etapa anterior a 1880, en la cual la oposición no se encontraba en el dilema “Marxismo vs. Populismo” sino en la encrucijada entre Lucha política “directa” (ergo: Terrorismo) vs. Propaganda socialista. Kerenski, el futuro presidente derrocado, recuerda en sus memorias que el único problema en esta época era saber si la “verdadera Verdad” (sic) se encontraba con los marxistas o con los narodniks. Trotsky da una hipótesis de este desencuentro inexplicable: Lenin no podía todavía desligarse de la tradición narodnik, todavía Marx no significaba (como para Fedoseev) “la ruptura con la bandera que había seguido su hermano mayor”.  En su conversación con Radek en 1923, Lenin lo vuelve a confirmar: confiesa que en esos años deseó escribir una obra que intentara unificar el Marxismo teórico con la práctica de Narodnaya Volia.  La amalgama ideológica resultó imposible e inestable. Lenin estaba a punto de convertirse en un marxista heterodoxo, en un materialista combativo.

  En Samara Lenin, al parecer por intermedio de su cuñado Mark Elizarov, que perteneció al círculo narodnik de su hermano Aleksandre, se pone en contacto con el grupo marxista del “doctor” A. P. Skliarenko, recientemente liberado de prisión.  Dos de sus miembros, M. I. Semenov (“Blan”) y I. J. Lalajanc (“Klumb”), que había pertenecido al círculo de Fedoseev en el que se encontraba Lenin,  son el testimonio obligado sobre el grupo. Dice Semenov: “durante el primer período de su existencia [antes de 1887 y del arresto de Skliarenko]… el círculo imprimía y difundía ediciones ilegales, asegurando la propaganda entre los jóvenes estudiantes y ensayando cómo organizar una acción política activa: publicación y difusión de folletos. En el segundo período [a partir de 1889 bajo represión] se caracteriza en especial por el estudio atento y pertinente de las teorías política y económicas, de la economía de Rusia y por la elaboración de un programa de actividad política”.  Skliarenko tenía un sistema muy parecido al de Fedoseev: poseía una pequeña biblioteca de textos prohibidos (doscientos títulos según Trotsky), un “clipping” de artículos sobre Marx y el Marxismo, un catálogo bibliográfico completo.  Las reuniones se hacían en la casa de Skliarenko, en la hacienda de Alakaevka o en alguna cervecería de la zona. Al parecer, Lenin escribe una crítica al libro de V. P. Vorontsov El destino del Capitalismo en Rusia y sobre tres manuscritos de Fedoseev sobre las razones económicas para la abolición de la servidumbre en Rusia en 1861, trabajo que Lenin calificaría como de la primera crítica marxista seria sobre la cuestión.  Material del círculo que re-aparecerá como un palimpsesto en los escritos juveniles de Lenin entre 1893-1894. A fines de 1889 Lenin continuará estudiando el tomo I de Das Kapital en casa de Skliarenko, a los que rápidamente se le agregará el tomo II en alemán, que aparecerá profusamente utilizado y citado en sus escritos anti-populistas de 1893-1895. De manera simbólica el grupo realizará un viaje por el Bajo Volga en mayo de 1890, y visitarán en Yekaterinovka la casa del mítico “jacobino-nihilista” Serguéi Necháyev (1847-1882),  autor del famoso Catecismo Revolucionario(1869) para organizar asociaciones secretas,  expulsado de la Iª Internacional, acusado de Bakunin de “ladrón”, caricaturizado por Dostoievski en Demonios a través del personaje Verkhovensky. Necháyev fue el líder indiscutido de la organización terrorista Narodnaya Rasprava (Venganza del Pueblo) Allí Lenin conversará incluso con el padre de Necháyev sobre la Comuna rusa (Obschina) y las clases sociales, el Capitalismo en la agricultura y sus consecuencias revolucionarias. Pero en este caso debemos negar toda fuente de inspiración “necháievyana-blanquista”, el dilema como modelo psicológico revolucionario “Raskolnikov (Dostoievski) vs. Rahmetov (Chernishevsky)” jamás se planteó en la mente de Lenin. Como había testimoniado Plekhanov, Marx le permitía a los militantes rusos escapar del laberinto de contradicciones del Populismo. Hacia fines del invierno de 1893, Lenin prepararía su salida de Samara hacia San Petersburgo, llegando a la capital del imperio zarista y dominando de forma absoluta a los marxistas más viejos o de su generación, tanto por su sólida formación en Marx como por su creativa pero híbrida Aufhebung de la ideología narodnik. En una ficha de censo del Partido Comunista ruso de 1921, Lenin señala como principio de su actividad revolucionaria marxista: “1892-1893, Samara, círculos ilegales de la Socialdemocracia”. O sea: que el período de formación, la Bildung de Volodia como militante “materialista” (1887-1891), fue un período en el que fue no-marxista, filo-narodnik y posiblemente simpatizante del Terrorismo individual. Este “modelo Rahmetoviano” fue sobre el cual recepcionó a posteriori la Teoría de Marx, y es sin lugar a dudas lo que “colorea” de manera singular al Marxismo de Lenin. De todas maneras, coincidimos con Trotsky, que señaló que “no hay nadie que nos diga como siguió Lenin la escuela de Marx” aunque podemos intentar una reconstrucción y un balance provisorio.

  Lenin ex ante de Marx ya había desarrollado un Materialismo militans, una auténtica matriz desplegada a partir de la herencia positiva centrada en Chernishevsky como pensador y de la “práctica Naródnaya Volia”, es decir: podemos sostener que para Lenin “materialista militante” no es tanto una perspectiva “objetivista” del Devenir, como podía sostener el Marxismo evolucionista o ortodoxo de la época, sino como un Método que revela las contradicciones de clase, pero que al mismo tiempo, al hacer esta tarea define de manera co-originaria su postura para la acción. El segundo re-encuentro con Chernishevsky además clarificó su pathos anti-liberal así como su desdén por el Populismo narodnik y liberal, así como el alejamiento de toda forma de Nacional-eslavismo. Chernishevsky plantea al revolucionario las siguientes preguntas: ¿cuál tipo de revolucionario necesita Rusia? ¿cuál tipo de praxis es revolucionaria en Rusia? ¿cuál es la acción política más eficaz en Rusia? Incluso en 1908, en su polémica contra Bogdanov líder de los bolcheviques no-leninistas, Ulianov convocó al viejo maestro para combatir contra las formas nuevas de Idealismo o de Materialismo vulgar. Al final de Materialismo y Empiricriticismo,  Lenin sugestivamente agrega un complemento al capítulo IV: “Los filósofos idealistas como compañeros de armas y sucesores del Empiriocriticismo”, titulado: “¿Desde qué lado abordó N. G. Chernishevsky la crítica del Kantismo?”. Lenin considera de “extrema importancia” oponer el Materialismo de Chernishevsky (subrayando el carácter “gran escritor” con magníficos razonamientos) a los “machistas” dentro de la Socialdemocracia rusa, añadiendo que expondrá “la actitud adoptada en Gnoseología por el gran hegeliano y materialista ruso N. G. Chernishevsky”. El “gran” Chernishevsky es presentado con dos caras como Jano, es materialista y dialéctico-hegeliano a la vez, que asume la crítica correcta en cuanto a Kant, al no saber “deducir nuestros conocimientos de una fuente objetiva”.  Para Chernishevsky, Lenin utiliza el prólogo de 1888 a La posición estética del Arte ante la realidad,  como para cualquier materialista militante, “las formas de nuestra percepción sensorial se parecen a las formas de existencia real, es decir: objetivamente real de los objetos”. Recordemos que en el prólogo, Chernishevsky demuestra ser partidario de la Izquierda hegeliana que nace de Strauss, estableciendo que ella mantuvo como núcleo central a la Dialéctica, mientras la Derecha hegeliana solo conservó la jerga y la terminología de Hegel. Chernishevsky, que comenta incluso a Bruno Bauer, considera a Feuerbach como el paradigma y exponente más avanzado de los Junghegelianer, a los que relaciona con la Política más progresista de la época. Sin tapujos, Chernishevsky confiesa que le gusta mucho más el Hegel que exponen los jóvenes hegelianos que el Hegel real.  Los objetos, desde el punto de vista de Chernishevsky, como para el de cualquier materialista militante, “existen realmente y son absolutamente cognoscibles para nosotros, cognoscibles tanto por lo que se refiere a su existencia como por lo que se refiere a sus propiedades y a sus relaciones reales”. Las leyes del pensamiento para Chernishevsky “no tienen un valor únicamente subjetivo, es decir: las leyes del pensamiento reflejan las formas de la existencia real de los objetos; lejos de diferir, son perfectamente semejantes a dichas formas”, y, además, como cualquier materialista militante, “la realidad encierra lo que nos parece ser la relación de causa a efecto; hay una causalidad objetiva o una necesidad natural”, por ello, dice Lenin, Chernishevsky “califica de absurdos metafísicos todas las desviaciones del lado del Materialismo tanto hacia el Idealismo como hacia el Agnosticismo”. Lenin concluye haciendo una valoración extraordinaria de Chernishevsky: “es el único escritor ruso verdaderamente grande, que ha sabido mantenerse, desde la década de 1850 y hasta 1888, a la altura del Materialismo filosófico íntegro y deshechar los míseros absurdos… Pero Chernishevsky no supo, o más exactamente, no pudo, en razón del atraso de la vida rusa, elevarse hasta el Materialismo dialéctico de Marx y de Engels.” La posición eminentemente dialéctica de Chernishevsky, una agitador teórico más que un pensador sistemático, rechaza toda distinción de su pensamiento en “Idealista vs. Materialista”, ya que remarca con énfasis el momento idealista (subjetivo) de la acción iluminista así como por su visión “Materialista” del propio origen y limitación de esta acción iluminista, derivada-determinada por la totalidad e relaciones económico-sociales. Lenin creía firmemente que Chernishevsky constituía un paso forzoso en la configuración histórica de una Teoría de vanguardia para una organización revolucionaria que pudiera destruir el complejo del Aziatstvo, la Autocracia zarista. Filosóficamente Chernishevsky pudo enseñarle a Lenin un Materialismo monista radical, ya posthegeliano, no tan feuerbachiano, que niega toda trascendencia, todo principio basado en el Idealismo (sea subjetivo u objetivo). Además la Verdad reside en el Devenir: “el Movimiento es la Libertad… porque el Movimiento es la Vida y el elemento principal de la Vida es el Trabajo”. Como Hegel y Marx, el Trabajo es la forma histórica metabólica, de transformación, de relación del Hombre con la Naturaleza. Como lo diría Lenin en 1895: el Materialismo presupone en todo momento “partidismo”, “impone siempre el deber de defender franca y abiertamente el punto de vista de un grupo social concreto siempre que se enjuicie un acontecimiento”. Un materialista militante se diferenciará de un mero objetivista ya que aquel “hace constar con precisión que existe una formación económico-social dada y las relaciones antagónicas engendradas por ella”; el materialista militante “pone al desnudo las contradicciones de clase y, al proceder así, fija ya su posición”; el materialista militante “habla de la clase que ‘dirige’ el régimen económico dado creando determinadas formas de reacción de las otras clases”; finalmente el materialista militante “determina con exactitud qué formación económico-social es precisamente la que le da contenido [al proceso histórico], qué clase, precisamente, determina esa necesidad… señalaría la existencia de ciertas clases que determinan el contenido del régimen dado y excluyen cualquier posibilidad de salida que no sea a través de la acción de los productores mismos.”  El Materialismo, expresado en una feliz fórmula de Lenin de 1894, no es otra cosa que “la explicación de las formas sociales por sus condiciones materiales”, la Forma en Lenin es la Ley del Objeto. Igualmente un Utilitarismo en su fase más radical (Bentham y Mill). Toda creencia supra o trans-natural es negada, todo dualismo suprimido, el fundamento rocoso es un Egoísmo ilustrado, explícitamente conducido por la Racionalidad (eficacia) y el Realismo (concretidad), trasladable al sujeto de la emancipación, como sustituto concreto de la idea de Moral burguesa. La cualidad moral como la material surgen de la misma base orgánica indiferenciada. El legado de Chernishevsky a la matriz con la que Lenin recepcionaría a Marx comienza con Psicología política (entendida como los efectos materiales que producen pasiones y deseos), un ámbito novedoso y revolucionario en la época. Rahmetov es importante en cuanto a la dinámica emocional del militante revolucionario. Establecerá un Stimmung, una disposición afectiva en sentido heideggeriano, un temple de ánimo indudable: la posibilidad concreta de subordinar todas las variables existenciales a una causa, a una meta revolucionaria. Chernishevsky consideraba que el primer acto antidespótico y el más difícil en Rusia era modificarse a sí mismo, establecer en primer lugar una autonomía personal con respecto del Aziatsevo. Tal como hizo el joven Lenin en 1887. Además para Chernishevsky no hay diferencia formal entre Ética y Política, la posición política es ya una forma de Eticidad desarrollada, sea implícita o inconsciente.  Lenin deja suficientemente en claro que el “rigorista” Rahmetov permite conformar y configurar qué clase de revolucionario se debe ser en las condiciones concretas asiáticas del Aziatsevo, cuales reglas debe seguir, cómo debe marchar hacia su meta y cuales deberán ser sus métodos y medios para que sea eficaz (a fin de cuentas el tipo de organización en la concepción de Lenin se encuentra íntimamente ligado a sus objetivos). En segundo lugar quizá el más evidente: su Antropología y Fisiología política.  La esencia del Materialismo antropológico es el Trabajo humano: “el Trabajo se representa en el análisis antropológico como la Forma esencial del Movimiento, que constituye la base y el contenido de todas las demás formas”.  Pero Chernishevsky además esboza toda una caracterización del “sujeto despótico” reproducido bajo el Zarismo. La hipótesis del carácter totalitario y unidimensional del Aziatstvo implicaba que espontáneamente en la Rusia zarista, a diferencia de Occidente, no se podía generar ninguna fuerza social “libre”. De la espontaneidad no podía generarse ninguna Psicología subversiva contra las formas asiáticas que despersonalizaban y dominaban cuerpo y mente. La falta de iniciativa social era la fuente de energía de la ominipotencia estatal. El perverso isomorfismo entre el régimen despótico objetivo y la conciencia ordinaria solo podría quebrarlo una forma-partido nueva y un revolucionario de nuevo tipo.


Chernishevsky lo influirá en su anti-Eslavismo radical (polémica contra Herzen), negando todo tipo de Mesianismo populista en cuanto al rol histórico de Rusia, e incluso atacando la mítica comuna campesina (Obschina), descartando su excepcionalidad nacional, presentándola como un institución común en el pasado de la Humanidad, que subsiste en los pueblos más atrasados. El pathos contra el Liberalismo constitucional post-1848 de Chernishevsky, basado en sus estudios históricos sobre Francia, Inglaterra y Austria, será otra conquista que Lenin incorporará ex ante de su recepción de Marx, y su corolario lógico: la imposibilidad de una vía moderada, el bloqueo de todo camino intermedio. El derrocamiento del complejo Aziatsevo, al que Lenin denomina “atraso asiático”, de la Autocracia zarista será, al mismo tiempo, el derrocamiento del Capitalismo. Chernishevsky es sin lugar a dudas socialista en su programa y radical en su táctica.  Otra cuestión que lo diferencia del Populismo es su re-valorización como bloque histórico de las clases y capas no-nobles, (la denominada raznochintsy),  algo de que tomará nota Lenin en su idea de hegemonía. Otra idea de Chernishevsky de futura resonancia: solo existe la posibilidad de una Revolución democrática en Rusia si ella es el preludio casi simultáneo de la Revolución socialista en Occidente.

  Políticamente para Lenin, reivindicar la herencia de Naródnaya Volia era como un nuevo retorno crítico a Chernishevsky. Aparte los narodnovolistes habían sido la única y la primera en impulsar y cristalizar la lucha “política” contra el Estado zarista (contra populistas apolíticos como los de Zemlia i Volia). Por ejemplo, Plekhanov, se convirtió al Marxismo desde posiciones del Populismo buntarsik (insurreccionalista) y apolítico. Otra afinidad era la supremacía de la organización, la pre-eminencia de la institucionalización de las fuerzas revolucionarias como factor decisivo en la lucha contra la maquinaria centralizada del Estado zarista, a diferencia de los populistas que depositaban sus esperanzas en una rebelión espontánea campesina. La toma del Estado era su “ser o no ser”. Una última característica era que los narodvolenelts privilegiaban el trabajo político, de educación y propaganda, sobre los obreros (iniciarían el estallido que acompañarían de manera masiva y determinante los campesinos), diferenciándose en éste aspecto de los populistas. Hasta qué punto era autoconsciente Lenin de esta recepción de Marx a partir de la matriz de Chernishevsky (y la Ilustración rusa) y de la práctica organizativa (no su teoría, no su táctica) de la Naródnaya Volia, una perfecta “traducibilidad” a las condiciones asiáticas del Zarismo (al complejo Aziatstvo) que en sus primeros escritos siempre colocará el adjetivo “ruso” a la palabra “Marxismo”. Pero siempre subrayará que su momento histórico ya ha pasado, como en 1902, cuando afirma en un artículo en Iskra “la insensatez y toda la nocividad del intento hecho por los socialistas-revolucionarios de restaurar el movimiento de Naródnaya Volia con todos sus errores teóricos y tácticos.”
  En cuanto al Marxismo del Volga o “del interior”, Lenin recibe en especial de Fedoseev aportes que serán identitarios del maduro Leninismo: 1) Contacto íntimo y erudito con los originales de Marx, lectura abierta, inmanente y no-dogmática, Krupskaia recordaba irónicamente que Ulianov “siempre consultaba a Marx”; Lukács señala que Lenin habría logrado re-establecer a Marx en su “pureza”;  2) Obsesión por el análisis teórico de la realidad rusa: la problemática sobre el “análisis concreto de la situación concreta” no existía como problema para Plekhanov y los marxistas del grupo de “Emancipación del Trabajo”; dentro de este aspecto, explicación de la cuestión agraria rusa y de la condiciones peculiares del desarrollo del Capitalismo en el Zarismo; 3) Análisis concreto de una situación concreta: uso materialista combativo de estadísticas, oficiales como privadas, al mejor estilo del propio Marx o Engels, como base empírica de la Crítica al Capital; Trotsky recuerda que los anuarios estadísticos “ocupaban el sitio de honor en el escritorio de Vladimir”;  4) a partir de ello desarrollo de categorías materialistas-críticas nuevas como “Formación económico-social” (Ökonomische Gesellschaftsformation, también Gesellschaftsform), ampliamente usada en sus polémicas contra los populistas, término acuñado por Marx y Engels ya en La Ideología alemana de 1845-1846, en la Introducción a la Crítica de la Economía Política de 1857, los Grundrisse (1857-1858) y perfeccionado por Marx en el prefacio de su Contribución a la crítica de la a Economía Política de 1859.  Por cierto: una categoría central en la Kritik marxiana que había desaparecido en el Marxismo de la IIº Internacional (Kautsky, Plekhanov) y en el Marxismo “legal” ruso. Lenin consideraba un déficit del Marxismo vulgar la “falta de concreción y de perspectiva histórica”, repetía como un mantra “hechos exactos, hechos indiscutibles”; la máxima materialista-dialéctica la define Lenin en 1917: “Los hechos, si los tomamos en su Totalidad, en su Interconexión, en su Interdependencia objetiva, no sólo son obstinados sino absolutamente demostrativos”.  Lenin podía afirmar en 1899 que “los militantes de la vieja Naródnaya Volia (Voluntad del Pueblo) supieron desempeñar un importante papel en la Historia rusa, a pesar de que sólo escasas capas sociales apoyaban a unos pocos héroes, y a pesar de que el movimiento tenia por bandera una Teoría que distaba de ser revolucionaria”.  A modo de conclusión y balance ¿inconsciente? de su propia biografía político-intelectual, Lenin en su famoso ¿Qué Hacer? de 1902, recopilando las etapas de la Historia de la Socialdemocracia en Rusia, escribe que “[en el período de 1894 a 1898] La Socialdemocracia aparece como movimiento social, como impulso de las masas populares, como partido político. Fue el período de infancia y adolescencia. Con la rapidez de una epidemia, se propaga el apasionamiento general de los intelectuales por la lucha contra el Populismo y por la corriente de ir hacia los obreros, el apasionamiento general de los obreros por las huelgas. El movimiento hace grandes progresos. La mayoría de los dirigentes eran hombres muy jóvenes… Por su juventud, no estaban preparados para la labor práctica y desaparecían de la escena con asombrosa rapidez. Pero la magnitud de su trabajo, en la mayoría de los casos, era muy grande. Muchos de ellos comenzaron a pensar de un modo revolucionario como adeptos del grupo Naródnaya Volia (Voluntad del Pueblo). Casi todos rendían en sus mocedades pleitesía a los héroes del Terrorismo, y les costó mucho trabajo sustraerse a la impresión seductora de esta tradición heroica; hubo que romper con personas que a toda costa querían seguir siendo fieles a Naródnaya Volia y gozaban de gran respeto entre los jóvenes socialdemócratas. La lucha obligaba a estudiar, a leer obras ilegales de todas las tendencias, a ocuparse intensamente de los problemas del Populismo legal. Formados en esta lucha, los socialdemócratas acudían al movimiento obrero sin olvidar ni ‘un instante’ la Teoría del Marxismo, que les iluminó con luz meridiana, ni la tarea de derrocar a la Autocracia.”  Trotsky tendría razón al afirmar que nunca se apartó en su vida de la terminología psicológica-político-económica rusa, asimilada o elaborada por él durante el período de Samara.

Notas:

Fuente: Nicolás González Varela

13 de diciembre de 2017.  ESPAÑA

Hay 0 comentarios

Deja tu comentario


¿Eres humano o robot?, escribe el código de arriba: