Manifestaciones del poder en Foucault y el problema de la episteme

Manifestaciones del poder en Foucault y el problema de la episteme: análisis crítico de “Pensar en/con Foucault”


Michel Foucault

Mientras la tradición platónica concibe la episteme como un vehículo de progreso y emancipación, Foucault prefiere que la analicemos desde su utilidad para el poder, como vehículo del poder.

El pensar filosófico de Michel Foucault (1926-1984) suscita reacciones extremas en los lectores que se aventuran a analizar su obra. Por una parte están quienes le rechazan tajantemente, juzgándole de relativista o fatalista; este es el caso del filósofo alemán Jürgen Habermas.1 Por otro lado se encuentran quienes notan en Foucault una profunda emancipación intelectual como alternativa en contraposición a la tradición platónica; este es el caso del filósofo francés Gilles Deleuze. “Pensar en/con Foucault”,2 el ensayo sobre Foucault que analizaré aquí, pretende informar al lector sobre los conceptos filosóficos que permean la obra foucaulteana. En este sentido logró su propósito Cora Escolar, profesora de la Universidad de Buenos Aires, aunque tengo mis reservas, ya que su ensayo pudo ofrecer más información del contexto intelectual en reacción al cual surgió el núcleo filosófico de Foucault: me refiero a la epistemología de Platón. Escolar expone el concepto foucaulteano del poder en sus diversos aspectos, tema demasiado profundo para tratar con justicia en este breve análisis, pero trataré de establecer un hilo conector entre algunas manifestaciones del poder en una sociedad y la crítica foucaulteana de la episteme platónica.

  La crítica de la episteme platónica que Foucault propone se fundamenta, entre otras cosas, en una reformulación de nuestra idea de “genealogía”.

En rasgos muy generalizados, la epistemología platónica se caracteriza por la división concreta que hace entre el mundo experiencial y el mundo metafísico; en el uno impera la doxa (opinión) y en el otro la episteme (sabiduría). Para Platón, nuestra naturaleza humana nos impide acceder a la episteme dado que vivimos en el mundo de la doxa.3 El filósofo griego inmortalizó una historia propicia —“El mito de la caverna”— para explicar este problema. Allí nos explica que la humanidad se encuentra entre cadenas, compelida a observar imágenes manipuladas que luego considera verídicas. Dice Platón: “Entonces, no hay duda… de que los tales [humanos encadenados] no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados” (206). Platón intenta demostrarnos que existe una realidad más profunda que trasciende nuestras experiencias y está desligada de lo que comúnmente consideramos episteme. En esta aseveración se fundamenta la epistemología occidental tradicional, y es en rechazo de ella que parte la epistemología foucualteana.4

La crítica de la episteme platónica que Foucault propone se fundamenta, entre otras cosas, en una reformulación de nuestra idea de “genealogía”. Para Foucault, la genealogía “…se trata de un saber histórico de la lucha… [de] la insurrección de los saberes” (citado en Escolar). Lo que tradicionalmente se considera episteme —asevera— no es más que un “método, una práctica, un procedimiento” (citado en ibíd.). Para entender esto podríamos tomar el invento de Wikipedia. Esta “enciclopedia en línea” parte de un concepto similar al acogido por Foucault en que busca encontrar la episteme mediante la edición y reedición constante de sus tratados por editores anónimos. Los lectores de los tratados de Wikipedia sólo vemos el resultado final, lo que podría llamarse episteme. (Comprendo que existen argumentos en contra de llamar los tratados de Wikipedia episteme, por la inestabilidad de la información que reciben los lectores, pero Foucault argumentaría que estas críticas serían igual de válidas contra la idea tradicional de la episteme). En este sentido, Platón y Foucault están de acuerdo en que la naturaleza fluctuante de la información que recibimos mediante nuestras experiencias —en nuestro ejemplo, los tratados de Wikipedia— no puede fundamentar nuestro concepto de la realidad, dada su mera doxasta —objetos de doxa. Para Platón, el mundo que leemos en Wikipedia, aunque posee aspectos verídicos, sería de naturaleza engañosa por causa de su inestabilidad. Foucault estaría de acuerdo. Donde no está de acuerdo es en creer que existe episteme fuera de esa inestabilidad —podríamos decir—, ya que al ver la episteme de esa manera excluimos las voces disidentes y construimos aspectos de poder. Mientras la tradición platónica concibe la episteme como un vehículo de progreso y emancipación —esto propone Platón en el “mito de la caverna”—, Foucault prefiere que la analicemos desde su utilidad para el poder, como vehículo del poder.

Para Foucault, la discusión que debe llevarse a cabo tiene que partir desde la problemática del ser y su idea de la episteme y la relación “poder-saber”,5 puesto que su análisis del poder destaca la íntima relación que existe entre el poder y la episteme: “El poder produce saber… poder y saber se implican directamente el uno al otro” (Foucault, 28). Por otra parte, la episteme crea y es creada en base a discursos de por sí epistemológicamente neutros; de ahí que surgen complejas relaciones entre discurso, poder y la episteme: el discurso como generador de la episteme; el discurso vinculado a redes de poder en la sociedad; el discurso como creador de disciplinas (Escolar; Van de Ven, 5). Por lo tanto, Foucault se concentra en cómo interioriza el ser esos discursos sobre los cuales construye su idea de episteme: “Yo creo… que el problema no consiste en discernir, en un discurso, lo que viene caracterizado como cientificidad… sino cómo se producen históricamente efectos de verdad en el interior de unos discursos que de por sí no son ni verdaderos ni falsos” (citado en Escolar). De esta manera Foucault rompe totalmente con la tradición platónica de desligar al ser de la episteme y la juzga como otra manifestación del poder que busca relegar al ser —y sus ideas de la episteme— a un segundo plano donde sólo acude cuando le es útil para perpetuarse por medio de “efectos de verdad” que manipulan al ser.6 Mientras que la tradición occidental ha preferido otorgarle al ser la calidad de conocedor, en algunos casos, de episteme —por ejemplo, los médicos son conocedores de la episteme médica—, Foucault, al reemplazar al ser conocedor por el ser creador de episteme, busca liberarlo del yugo histórico en que se encuentra. “Lo que resalta Foucault —expresa Cora Escolar— son los saberes sometidos; los saberes que son una tradición de lucha… el saber despreciado… [puesto que] ese saber que la ciencia no quiere para sí es el único que no va a ser integrado por el poder y, por lo tanto, el único que no va a ser arma de represión”.7

  El concepto del poder en Foucault adquiere un aspecto multidimensional que se desliga de una persona, clase social o institución para convertirse en una acción.

La postulación del poder como algo que produce y reproduce mediante discursos, “organismos, artificios, funciones, tácticas, mecanismos” y es producto de los mismos, también rompe con postulados fundamentales del pensar político tradicional, en este caso con el poder como “atributo” de una clase dominante, el más importante ya que los demás que menciona Cora Escolar —citando a Deleuze— son legitimados por medio de este “atributo” ilusorio. Queda claro que sin el “atributo” del poder en una clase no habría “localización”, “modo de acción” ni “legalidad” en su ejercicio de poder en la sociedad (citado en Escolar). Un ejemplo explicativo: si una persona que carece del “atributo” de poder para arrestarme intenta arrestarme y la sociedad lo legitima, esto le restaría poder a un aspecto del ejercicio del poder “localizado” en el cuerpo policial. De manera que el poder legitima su ejercicio del poder mediante su “atributo”, puesto que sin su “atributo” no podría ejercer su poder y viceversa. En este sentido, el concepto del poder en Foucault adquiere un aspecto multidimensional que se desliga de una persona, clase social o institución para convertirse en una acción, es decir, en el “ejercicio del poder”, en cuanto lo legitima la sociedad o el propio sujeto.8 Aquí es notable en Foucault una influencia lockeana, tema no estudiado con regularidad, que analiza la doble naturaleza del poder como creador y creación del entorno donde se ejerce y se perpetúa.9 Foucault nos dice: “ ‘La verdad’ [episteme] está vinculada en una relación circular con sistemas de poder que la producen y la sostienen…” (citado en ibíd.).

El otro punto en que Foucault está de acuerdo con Platón es en que lo que podemos saber del mundo que experimentamos es cambiante, es decir, doxa. Foucault en general no tiene problemas con la visión platónica del mundo experiencial. En lo que no está de acuerdo es en darle una certidumbre inmutable a la episteme, ya que el mismo concepto de episteme es susceptible en base a la naturaleza del ser humano. Foucault admite que existen “realidades” fuera de lo que podemos saber, pero éstas bien serían consecuencias del discurso que asimilamos consciente o inconscientemente (Van de Ven, 5). En este sentido la episteme se sitúa en el contexto donde se construye el ser como producto histórico del momento en que tiene sus experiencias.

Así critica Foucault la manera tradicional de ver la episteme y nos exhorta a que indaguemos el contexto en que se construyó, su proceso.

Notas:

Fuente: http://letralia.com/sala-de-ensayo/2016/12/05/manifestaciones-del-poder-en-foucault-y-el-problema-de-la-episteme-analisis-critico-de-pensar-encon-foucault/

7 de diciembre de 2016

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