Peter Watson y un mundo sin Dios

“La gente va al psicólogo no para curarse, sino para encontrar el sentido de la vida”


La muerte de Dios ha abierto el camino a la recuperación o nacimiento de viejas tradiciones religiosas.

En 1991, el filósofo Jürgen Habermas acudió al entierro del escritor y dramaturgo suizo Max Frisch. Aunque en dicho momento no le llamó la atención particularmente, poco a poco comenzó a darse cuenta de que tanto la forma como el lugar o el desarrollo del funeral habían sido peculiares. Frisch era agnóstico, pero a pesar de ello, decidió programar su oficio funerario en una iglesia. Dicho episodio fue la inspiración para que el alemán escribiese La conciencia de lo que falta, en el cual sugería que el atractivo religioso de la idea del todo moral, en contrapunto con la razón laica, generaba la incómoda sensación de que algo se había perdido por el camino. Dicho episodio es citado por Peter Watson, profesor de la Universidad de Cambridge, articulista de The Times o The Observer y autor de Historia intelectual del siglo XX en su último trabajo, La edad de la nada. El mundo después de la muerte de Dios (Crítica).

Se trata de todo un trabajo de erudición en el que inglés parte de la defunción de Dios “asesinado por los hombres” anunciada por Nietzsche para trazar una historia de las creencias y los valores en los últimos 130 años. Por él pasan Kafka, Steven Pinker, las drogas psicodélicas, James Joyce, Claude Lévi-Strauss, Freud y, sobre todo, una larga lista de visiones del mundo entre las que se encuentra aquella que el autor parece preferir, la fenomenología de Edmund Husserl. Como explica en el libro, “todo esto vuelve a dejarnos en el punto en que lo habíamos dejado, obligándonos a recuperar el enfoque fenomenológico para hallar consuelo y significado lejos de la ‘inmensidad’ del universo y aferrarnos a aquello que conocemos de forma íntima e inmediata”.


Watson explica a ACyV el rol que la religión juega (y no juega) en nuestras vidas

PREGUNTA. En la introducción del libro, señala que diferentes pensadores como Nagel o Dworking coincidieron en poco tiempo en señalar algo similar, esa “conciencia de lo que se ha perdido” a la que se refería Habermas. ¿Qué dice de nuestro tiempo dicha coincidencia?

RESPUESTA. Cuando presento este libro, empiezo preguntándole a la gente si es religiosa o no, y luego si sienten que echan de menos algo en sus vidas. Lo que uno se encuentra es que todos notan algo a faltar en sus vidas, sean religiosos o no, algo que contradice lo que Habermas dice. Pero no creo que el hecho de que la gente eche de menos algo en sus vidas signifique automáticamente que con la muerte de Dios, algo haya desaparecido. Creo que hay multitud de oportunidades de rellenar eso que falta en nuestras vidas. Podría decir, siguiendo a Habermas, que la religión nos ha dado la idea de que hay algo grande ahí fuera, y que si podemos ponernos en contacto con ella, nos sentiremos realizados y estaremos más contentos. Como explico a lo largo del libro, no se trata de algo tan grande, sino de abandonarse a las cosas bellas, fascinantes, intrigantes y misteriosas a las que debemos estar abiertos. Creo que de ahí provenía el sentimiento de Habermas.

P. Cita también a G.K. Chesterton, que decía que “el problema de que el hombre haya dejado de creer en Dios, no es que ya no crea en nada, sino que está dispuesto a creer en cualquier cosa”. ¿Cuáles son esas cosas cualesquiera en las que estamos dispuestos a creer?

R. Es una frase cierta, aunque fuese contada como un chiste. No sé en España, pero en Gran Bretaña se realizó hace unos años una encuesta en la que el 58% de los participantes afirmaba creer en fantasmas, y el 52% creía en Dios. Así que en Gran Bretaña hay más gente que cree en los espectros que en Dios, lo que quizá sea otro chiste. Es verdad que vemos a mucha gente tropezarse en estos temas, pero avanzar a trompicones puede ser fructífero. No estoy diciendo que no creer en Dios sea fácil. Si pierdes la fe, tienes que concentrarte en las actividades y oportunidades de este mundo. Las personas religiosas, al menos tradicionalmente, siempre podían pensar en el futuro, en ser más exitosos en la otra vida. Si no tienes fe, no hay nada más allá, esta vida es todo de lo que dispones, y tienes que juzgarte a ti mismo y compararte con los demás.

P. Durante los últimos siglos, el hombre estaba dispuesto a confiar en la ciencia de una forma casi ciega. Sin embargo, usted afirma que se ha producido un desencanto creciente. ¿Cuándo dejamos de fiarnos de ella y por qué?

R. La respuesta obvia es con el desarrollo de la bomba atómica y las espantosas posibilidades que aparecieron con ella. Pero, en muchos sentidos, no creo que el hombre haya dejado de creer en la ciencia. Desde luego, no hemos dejado de confiar en la tecnología, si miras cómo los jóvenes abrazan de forma tan entusiasta los nuevos dispositivos que se ponen a la venta. Creo que la situación es que, una vez que Nietzsche dijo que Dios había muerto, coincidiendo con las teorías evolucionistas de Darwin, mucha gente pensó que la ciencia debía ocupar dicho lugar. Muchos se han dado cuenta de que los grandes descubrimientos del universo en expansión son siempre fascinantes e interesantes, pero incapaces de proporcionar ningún significado. W.H. Auden dijo lo siguiente: “el significado no es una manta de seguridad”. Es decir, la vida no significa que todo va a ir bien, que se tenga que alcanzar un final. La vida es una actividad abierta, lo que significa que siempre va a faltar algo, que siempre va a haber diferentes significados. Los hijos son uno, el amor es otro, la familia otro, la amistad otro… La vida es una construcción de todas estas cosas, cuando somos productivos sentimos que vamos adelante, pero la vida no trata sólo de dónde vamos ni de llegar a un punto en el cual se sepa cuál es el significado de la vida.

P. En su libro cita también a Peter Berger, que afirmaba la pasada década que no vivimos en el mundo totalmente secularizado en el que habíamos esperado vivir durante los años sesenta y los setenta. ¿De qué forma se expresa ese sentimiento religioso en un mundo en el que ya no hay un Dios trascendente?

R. Creo que, de alguna manera, el mundo se está haciendo cada vez más religioso, al menos en cuanto al número de personas religiosas. Eso es verdad en los países menos desarrollados, más que en Occidente. No es difícil ver por qué: la religión proporciona a la gente la idea de la vida después de una muerte y de una Iglesia que los arropa. Las estadísticas de la ONU muestran que los países pobres son más pobres que en 1993, y ahí es donde la religión se está expandiendo de forma más rápida. Es el caso del cristianismo evangélico en Sudamérica o el protestantismo en China, pero hay expresiones religiosas también muy chamanísticas, en las que la gente habla en lenguas extrañas y donde los fieles entran en estado de trance. No creo que debamos estar orgullosos de ellos, porque es un paso atrás.

Vínculo para el video:  `How Psichology has failed´ : conferencia de Peter Watson
https://www.youtube.com/watch?v=RReSRyBD87U

P. La relación entre países pobres y religión es evidente, pero, ¿no es posible que la religión recobre su importancia en un punto de la evolución social en el que, por ejemplo, todas nuestras necesidades materiales estuviesen cubiertas?

R. No lo creo. Creo que la gente tiene el deseo de una mayor espiritualidad, pero creo que han encontrado su expresión en cosas como el yoga o la psicoterapia. Esta empezó como un tratamiento para las enfermedades mentales, pero tengo muchos amigos psicoterapeutas que me dicen que muchos de los que acuden a ellos no tienen ninguna enfermedad, simplemente buscan sentido en la vida. Creo que esta búsqueda de la espiritualidad toma esa forma, haciendo yoga, o formando organizaciones de amigos o grupos de literatura o filosofía. La gente acude a conferencias no sólo para oír lo que los escritores cuentan, sino también para hacer amigos o conocer gente. Es una espiritualidad informal.

P. En ese sentido, cita a George Carey, arzobispo de Canterbury, que dijo que Jesús el Salvador se había convertido en Jesús el Consejero…

R. Sí, creo que tenía bastante razón cuando lo dijo a principios de los años noventa. En el libro hablo de ese giro hacia la psicología, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Aún es fuerte, y el psicoanálisis se ha extendido a todo el mundo, no sólo en Occidente, también China, India, etc.

P. En el libro habla también de fenómenos como La prueba del cielo de Eben Alexander, que parece haber gustado mucho a la gente. ¿Por qué tanta gente está dispuesta a creer en la otra vida que describe el médico, con flores, ríos, praderas y arcoíris, pero rechaza toda religión tradicional?

R. Creo que es otra buena muestra de que la mayor parte de la gente está dispuesta a creer en cualquier cosa. Creo que el libro era espantoso, que simplemente estaba fingiendo y que es todo mentira. No creo que haya visto el más allá, estaría drogado o algo así.
El autor británico Peter Watson.


El autor británico Peter Watson. (Bert Hulsemans)

P. Usted explica que el socialismo, el comunismo, el cristianismo, el fascismo y muchos otros “ismos” han mostrado que no tenían explicación para todo durante los últimos 130 años. Pero, ¿de qué manera cambiaría nuestra visión espiritual un eventual colapso del capitalismo?

R. Creo que ya está influyendo en la espiritualidad. Mucha gente cree que el capitalismo puede resolver sus problemas. Quiere tener el número máximo de juguetes, de coches, de helicópteros, lo que sea, cuando mueran. Pero por todo el mundo puedes ver a hombres de negocios intentando hacer obras políticas o comunitarias, porque en última instancia están poco satisfechos, se quedan sin amigos, si quieren hacer dinero tienen que ser despiadados… Alguna gente lo disfruta, pero la mayoría, no. El capitalismo se encuentra en un mal momento, pero todavía falta mucho para que muera. Puede hacerlo en Occidente, pero hay nuevas formas del capitalismo, como el capitalismo de Estado en China o Vietnam. Es un modelo alternativo a las democracias en las que se ha desarrollado el capitalismo. No sé dónde los llevará, pero una vez estos países dejen de crecer tan rápido, puede haber problemas. Hay un gran revival protestante en China, y nadie sabe por qué, y puede deberse a que los pobres se están quedado relegados en la sociedad. No veo que el capitalismo vaya a colapsar.

P. Defiende la fenomenología como una de las olvidadas disciplinas filosóficas que deberíamos rescatar. ¿Qué puede aportar a nuestra vida?

R. La fenomenología nos puede enseñar a calmarnos, a parar, a mirar el mundo que nos rodea. No tenemos que estar siempre enredados con los medios, pensando el futuro, mirando a la izquierda a la derecha, sino que podemos enfrentarnos al mundo como lo haría un poeta: lentamente, silenciosamente, cuidadosamente, con consideración. Debemos aprender a regocijarnos con el mundo.

Notas:

Fuente:  http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-01/la-gente-va-al-psicologo-no-para-curarse-sino-para-encontrar-el-sentido-de-la-vida_426869/

1º de noviembre de 2014.  ESPAÑA

Hay 0 comentarios

Deja tu comentario


¿Eres humano o robot?, escribe el código de arriba: