Platón

Apuntes sacados del libro Platón, de Rodolfo Mondolfo.

EL CONOCIMIENTO

1. La conclusión negativa del relativismo.- Platón niega el relativismo llevándolo a una contradicción en los términos: Si para cada uno es verdadero aquello que el crea, ¿por qué Protágoras debe oficiar como maestro de los demás, si la opinión de los que van a su escuela es igualmente verdadera que la del maestro? Y también: si las opiniones de todos son verdaderas, los que contradigan a Protágoras harán uso de su verdad, y si Protágoras cree que la opinión de estos es verdadera, ¿no estará sino diciendo que la suya no lo es?

2. Lo mudable, objeto de la sensibilidad, excluye el conocimiento.- Todo lo sensible se mueve y pasa, y puesto que nada permanece en reposo, lo que se mueve muda y fluye incluso respecto del propio ser; no se puede, por tanto, ver una cosa, más bien no-ver. Si, como dicen algunos, la sensación fuera conocimiento, no siendo en sí misma, el conocimiento sería no-conocimiento.

3. No es el fenómeno mudable, sino el ente, el objeto de conocimiento.- Lo sensible y, por lo tanto, mudable, no puede ser conocido, porque cuando uno se acerca para conocerlo, está transformándose continuamente en otro y distinto. Si lo cognoscente y lo conocido, si el conocimiento se da, no será basado en el flujo y el movimiento, sino en entes como lo bello o lo bueno, esto es, no sensibles y por tanto no mudables.

4. De la afección sensible al conocimiento: la intervención de la reflexión.- Cuando se piensa algo acerca de lo que ves u oyes, no es pensado a través de la vista o el oído, sino que es el alma la que lo piensa, es ella la que contempla lo que es común a todas las cosas.

Al nacer, tanto los hombres como las bestias tienen la capacidad de ver, oír, es decir, de sentir, pero la reflexión en torno a ellas solo le es posible al hombre, a través de mucha experiencia e instrucción: por tanto, conocimiento y sensación nunca son la misma cosa.

5. Teoría de la reminiscencia.- El alma, siendo inmortal, y habiendo renacido muchas veces y visto las cosas de allá arriba (las ideas) y las de aquí abajo (los objetos sensibles), nada hay que no haya aprendido. Por tanto, aprender y buscar es siempre una reminiscencia.

Los hombres, cuando son bien interrogados, responden siempre con acierto y sensatez, y no podrían hacerlo así si no existiese ya en ellos ciencia y recta razón. Frente a la dificultad que el alma experimenta para recordar, entra en función el método socrático de la mayéutica, que ayuda al alma a extraer de sí los conocimientos que contiene en sí misma.

(La reminiscencia o recuerdo, que es el despertar del conocimiento intelectivo de las ideas, es distinta de la memoria, que no es más que conservación de sensaciones).

6. De los particulares al universal.- La formación del universal se produce cuando lo que es idéntico en dos cosas separadas supone una misma opinión verdadera para ambas. Así, la unificación de lo múltiple, su conversión a universal, podemos verla encarnada en la definición.

7. La alegoría de la caverna.- Dejando a un lado el contenido simbólico de la alegoría, la intención de Platón que la subyace no es sino la de transmitir lo cualitativamente superior del conocimiento del filósofo que consigue ver las ideas, con respecto del resto de personas que no pasan de las cosas sensibles. Una vez fuera de la caverna, esto es, una vez conocedor de las ideas, la tarea del filósofo es de una misión iluminadora y liberadora hacia los demás (esta es la misión que Sócrates decía que le había confiado el Dios).

8. El conocimiento, la opinión, la ignorancia.- El que concibe las cosas bellas pero no la belleza en sí está dormido: no tiene más que opinión. Sin embargo, el que reconoce lo bello en sí, y sabe distinguirlo tanto en sí como en las cosas que participan de él, y no confunde las cosas participantes con la propia idea, está despierto, y su pensamiento es conocimiento.

Platón entiende la opinión como un punto intermedio entre el conocimiento (que corresponde a lo que es) y la ignorancia (que corresponde a lo que no es).

Las llamadas otras facultades del alma corren el riesgo de hallarse vecinas a las del cuerpo, puesto que al no hallarse antes, se engendran con el hábito y la práctica; pero la facultad intelectiva, parece, es la que más contiene de divino, pues nunca pierde su fuerza.

9. Grados del conocimiento.-

a) Experiencia y arte: Platón define como experiencia aquellas prácticas que no dan razón alguna de los medios que emplean, de manera que no sabe explicar las causas, y arte a los que sí lo dan (pone como ejemplo de experiencia a la cocina, y de arte, a la medicina).

b) El arte vulgar y el arte de la filosofía (ciencia): después distingue entre dos tipos de arte, el que se ocupa de enumerar, medir y pesar, para disciplinas como la arquitectura o la música, y el arte de los filósofos, ejemplificado con la geometría filosófica o la matemática precisa. Estas últimas, por seguridad y por verdad, superan a las primeras.

c) La opinión y la ciencia: La creencia (opinión) y la ciencia son dos cosas distintas. En cuanto a opiniones, puede haberlas falsas o verdaderas; de la ciencia no puede decirse esto, porque siendo ciencia, es en sí verdadera. Las opiniones verdaderas, mientras que están en el alma, son cosas bellas, pero no permanecen allí mucho y son perdidas: no serán muy apreciables hasta que tú no las ligues con el razonamiento y se ponga claro el “porqué”. Cuando las opiniones rectas están ligadas al razonamiento, se transforman en ciencia, y se establecen. Por ello, la ciencia es más valiosa que la recta opinión.

d) La naturaleza dialéctica está en la visión del conjunto.

10. La opinión (devenir) y la dialéctica (contemplación del ente).- El conocimiento más verdadero es conocimiento del ente (las ideas) y de todo lo que está siempre del mismo modo. En nuestra alma hay una facultad de amar lo verdadero y de hacerlo todo por él.

11. El filósofo mira hacia lo alto.- Platón exalta la vida contemplativa (teórica), considerada el más alto de todos los modos de vida, que conduce a la purificación del alma y a su participación en el estado divino. (Concepción ligada a la aspiración órfica hacia la liberación del alma del ciclo de los nacimientos).

12. El cuerpo, impedimento del conocimiento.- El alma razona perfectamente cuando no es enturbiada por las sensaciones, ni el placer o el dolor, razona a la perfección permaneciendo sola, separada del cuerpo y, desdeñosa de él, se dirige a las ideas. El alma huye del cuerpo, y esta fuga no es sino el camino hacia las ideas, un convertirse en justo y santo por medio de la sabiduría. Por tanto, la aspiración del filósofo es morir y estar muerto, puesto que allí el alma encontrará por fin su plenitud, lejos del cuerpo.

EL SER: EL MUNDO DE LAS IDEAS

1. La multiplicidad de las cosas sensibles y la unidad de la idea.- Hay muchos lechos y mesas, pero las ideas de estos muebles son dos: una del lecho y otra de la mesa. De lo múltiple, por tanto, surge lo común, que conforma la definición. Al hombre le corresponde entender lo que se llama con el nombre de especie, proveniente de la multiplicidad de las sensaciones y reducido a unidad por el razonamiento.

2. La esencia permanente de las cosas, a través de la variedad de las sensaciones.- Las cosas mismas están en posesión de una esencia propia estable, no en relación a nosotros, ni traídas por nuestra alma en sus idas y venidas, sino de por sí, con respecto a la propia esencia que tienen por naturaleza.

3. La idea (ser inmutable) se aprehende con la inteligencia.- Es necesario distinguir entre lo que se genera y que nunca es, y lo que siempre es y no tiene generación. Lo primero, mutable, pertenece al campo de la opinión, lo segundo, inmutable, lo comprende la inteligencia por medio del razonamiento. Los primeros, los objetos, decimos que se ven, pero no se piensan; en cambio las ideas se piensan pero no se ven (lo sensible se explica por medio de imágenes, lo incorpóreo solo por razonamiento).

4. Las ideas son entes reales y no conceptos mentales.

5. Las ideas son entes en sí (separados).- Las ideas son por sí, para sí, consigo, siempre inmutables, y las cosas sensibles participan de ellas de tal forma que, ahí donde las cosas nacen y perecen, las ideas de que participan no sufren ningún cambio. Si hay alguna cosa bella, por ejemplo, no es sino porque participa de la idea de la Belleza.

6. Las cosas como imitación de la idea, diferencia entre modelo e imagen.- La llamada participación no es sino una semejanza por imitación de la idea dentro del campo de lo sensible. La imagen (apariencia) no es sino lo que está conformado a semejanza de lo verdadero. Los nombres, por ejemplo, son una imagen de la idea, que sirve a los hombres para distinguir las esencias.

7. Las ideas como modelos y causas finales del mundo de las cosas y su creación.- Todo lo que se engendra es necesario que se engendre por una causa: en el caso de los objetos sensibles, el artífice divino los hizo cotejando a lo eterno. Aunque los ideales son inactuables en las cosas de manera absoluta, las cosas sí que pueden aproximarse al ideal.

8. La contemplación intelectual de las ideas.- La esencia verdadera, que es el objeto de la ciencia verdadera, solo puede ser contemplada por la inteligencia. Así, las almas de los hombres se nutren de los entes verdaderos y gozan de ellos, porque esta es la condición que conviene a las almas.

9. ¿Las ideas son creadas por Dios, o existen en sí y por sí?.- A este respecto hay contradicciones en los escritos de Platón, y la respuesta a esta pregunta varía de unas interpretaciones a otras.

10. Problemas y dificultades en la teoría de las ideas.-

a) ¿Hay ideas de cada especie de cosas, como del cabello o del fango? Se dice de que la existencia de las ideas sería algo absurdo.

b) ¿Cómo puede ser que las especies se dividan por sí para ser participadas, y sigan siendo una?

c) Argumento del tercer hombre: si las cosas toman su esencia por semejanza entre ellas (dos hombres, por tener el hombre en común, se agrupan bajo la especie de hombre), ¿no deberían agruparse también, por ser semejantes, con su especie? Entonces serían tres, dos hombres y la especie “hombre”, agrupados bajo otra especie más grande, y así sucesivamente.

d) Imposibilidad del conocimiento humano y divino

[…]

12. Las conclusiones de la dialéctica.- En esto consiste el saber distinguir según las especies: percibir en qué las especies particulares pueden comunicarse entre sí y en qué no, es decir, percibir de manera adecuada que hay una idea que agrupa muchas pero dejando a cada una de ellas particular y separada de las otras; y que hay muchas otras ideas, diversas entre sí, abrazadas desde el exterior por una sola.

Solo por el mutuo enlace de las especies ha podido engendrarse el razonamiento para nosotros.

13. La supremacía de la idea del Bien.- El Bien es a las ideas como el Sol respecto de las cosas: es lo que permite ver claramente. El Bien dota de verdad a lo conocido y de capacidad al cognoscente. A ella están supeditadas las ideas de Belleza y Justicia, y es el bien quien produce la verdad y la inteligencia.

14. La fase final de la metafísica platónica: la doctrina de los números-ideales.-

a) Necesidad de la existencia de los números ideas.- Platón explica el cambio de 1 a 2 mediante la suma de 1 + 1 (que para él es algo imposible) mediante la participación del 1 en la idea de díada, y cuando el 2 es dividido, esto sucede por la participación del 2 en la idea de mónada. Platón limita estos números-ideales a la década, y de ahí surge el resto. Como se observa, Platón rechaza la adición y la sustracción como motivos de cambio en los números.

b) Lo uno y lo múltiple.- Las ideas participan de la idea de uno y de la idea de múltiple, y de este modo se explica la esencia, que es a la vez una y múltiple (participada).

c) Número, armonía y proporción en los arquetipos del alma y del cosmos.- Cuando Dios ordenó el universo y surgieron los elementos (agua, tierra, aire, fuego), Dios los dotó ante todo de formas y números. El alma cósmica comprende en sí todas las relaciones de número y medida, integrando número y armonía. Solo la posesión del número confiere a la naturaleza humana la posibilidad de la ciencia y la verdad.

Notas:

Fuente:  http://compartiendofilosofia.wordpress.com/category/platon/

4 de enero e 2013

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