Un intelectual integral

El amplio campo en el que ellos se desarrollan hacen de Umberto Eco uno de los intelectuales más representativos de nuestro tiempo.

Su obra abarca la narrativa, la filosofía, la semiótica, la política, la ética y muchos otros temas expresados a través de la novela, el cuento, el ensayo, el artículo, el libro, en todos los cuales el autor ha plantado sus diferentes puntos de vista desde la perspectiva de la razón o la imaginación, el pensamiento o la sensibilidad, la lógica o la intuición.

Sin duda alguna su novela El Nombre de la Rosa (1980), que marcó esa década y cautivó, y lo sigue haciendo, a sus lectores, es quizás la que más impacto ha tenido entre todas sus obras. La razón de ello se debe, pienso, a los múltiples planos que integran texto y contexto, los que giran de alguna forma alrededor de un núcleo central.

Cada uno de ellos puede ser, si acaso no lo es, un relato completo: la enseñanza del franciscano Fray Guillermo de Baskerville a su discípulo Adso de Melk, quien años después narra la historia; la llegada de ambos a una abadía en la que repercuten los problemas teológicos del siglo XIV; el conflicto de la orden franciscana con el papado, establecido en ese tiempo en Aviñón; la reafirmación de la Escolástica y de Tomás de Aquino; y otros que surgirán, tales como: la historia de amor entre Adso y la joven que lleva los alimentos a la abadía; la situación que se plantea a Adso en la que debe decidir si continúa su camino religioso con su maestro Guillermo de Baskerville, o si por el contrario sigue a la bella joven que le espera en el cruce de caminos y que le obliga a decidirse por su vocación religiosa, sacrificando su amor juvenil.

Pero quizás el núcleo central de la novela sea la investigación que realiza Guillermo de Baskerville aplicando el método racional de investigación, antecediendo así por algunos siglos a Sherlock Holmes, para descubrir los crímenes que se cometen en la biblioteca de la abadía, en donde Jorge, el monje que hace de bibliotecario, envenena la Poética de Aristóteles, envenenando así a los lectores de la obra del filósofo griego, para evitar su destrucción por el uso o su sustracción por algún apasionado aristotélico.

“Quiero ver el segundo libro de la Poética de Aristóteles el que todos consideran perdido, o jamás escrito, y del que guardas quizá la única copia”, dice Guillermo de Baskerville a Jorge, el monje bibliotecario de la abadía.
Dentro de la rama de la novela podrían mencionarse, además, El Péndulo de Foucault (1988); La Isla del día antes (1994); Baudolino (2000); La misteriosa llama de la reina Loana (2004); El cementerio de Praga (2010); y Número Cero (2015).

Asimismo, habría que mencionar el intercambio de correspondencia con el obispo de Milán, monseñor Carlo María Martini, que dio origen al libro de Eco, En qué creen los que no creen (1995).

Cabe destacar el conjunto de artículos y ensayos contenidos en el libro, A paso de cangrejo (2006), entre los que podemos mencionar: Reflexiones sobre la guerra y la paz; Ciencia, tecnología y magia; Remar a contracorriente; Guerra de palabras; Fundamentalismo, integrismo y racismo; Las raíces de Europa; Profecías para el nuevo milenio.

En sus consideraciones sobre la tecnología señala que “en los últimos tiempos se habían producido avances tecnológicos que constituían auténticos pasos hacia atrás”… “El primer paso hacia la comunicación ligera se dio con el invento del mando a distancia; gracias a él, el espectador no solo podía reducir e incluso suprimir el sonido, sino también eliminar los colores y zapear”.

En su ensayo trata de hacer ver que en el mundo de la tecnología y en el de la política avanzamos hacia atrás, pues la historia “no se detiene aquí, y este comienzo del tercer milenio ha sido pródigo en pasos de cangrejo”… “Han reaparecido los fundamentalismos cristianos, que parecían propios de las crónicas del siglo XIX, con el replanteamiento de la polémica antidarwiniana, y ha surgido de nuevo (aunque sea en términos demográficos y económicos) el fantasma del peligro amarillo”… “Ha regresado triunfante el antisemitismo con sus ‘protocolos’, y tenemos a los fascistas (bastante después, aunque algunos son los mismos) en el gobierno”.

También Eco plantea la situación referida a la “instauración de una forma de gobierno basada en el llamamiento populista a través de los medios, realizado por una empresa privada cuyo objetivo es su propio interés; experimento nuevo, sin duda, al menos en el escenario europeo, y mucho más sutil y tecnológicamente preparado los populismos del Tercer Mundo”.

Los señalamientos de Umberto Eco sobre la política, la tecnología y la sociedad incitan a pensar sobre los sistemas políticos, tecnológicos y éticos, pues, de alguna forma, son estos los grandes temas planteados en nuestra realidad contemporánea.

Todo ello nos lleva a continuar las reflexiones sobre la democracia, no solo como sistema político, sino también como sistema de valores, tal como la define José Luis Aranguren.

Cierto es que el mundo vive una crisis política y más que ello, una crisis de la política que se produce cuando esa tarea humana, esa condición natural de toda sociedad pierde sentido, lo cual es inadmisible pues la sociedad es en esencia política y la política es en esencia social.

En lo fundamental la idea de la política consiste en un movimiento de doble vía: la voluntad social, fuente de la soberanía, que da origen y legitimidad al poder; y el poder, así constituido, que debe, aunque con frecuencia no lo haga, tratar de resolver los problemas de la sociedad y alcanzar sus objetivos comunes.

Por eso, el reto de hacer política hoy, en el mejor sentido de la palabra, es el reto de hacer la política restaurando sus numerosas fracturas y, sobre todo, reconociendo en ella su finalidad y trascendencia orientada al bien común. Esto significa también trascender la idea y la práctica deformada de la misma, entendida como el arte del poder por el poder.

Sin perjuicio de la validez de las críticas de Umberto Eco sobre el retroceso de la sociedad en el tiempo presente, y reconociendo que sus escritos en este sentido han impactado la opinión colectiva, pienso, y posiblemente en dirección diferente a sus apreciaciones que, a pesar de todo, ante la crisis ética, una ética está naciendo; ante el derrumbe de los valores, nuevos valores están surgiendo, y en medio de todo, una conciencia y un pensamiento crítico buscan como reconstruir la democracia en el plano teórico y en el práctico, proponiendo una visión diferente del Estado, el mercado y la sociedad civil, y procurando el fortalecimiento de los principios de representación, participación, descentralización y concertación, imprescindibles en la construcción de la nueva sociedad.

Alejandro Serrano Caldera


Es jurista y filósofo nicaragüense.

Notas:

Fuente:  http://www.laprensa.com.ni/2016/03/13/columna-del-dia/2001493-un-intelectual-integral

17 de marzo de 2016. NICARAGUA

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