Grecia hacia fines del siglo -VII: Desorden social y cambios politicos
Posted: 02 June 2016 01:40 PM   [ Ignore ]
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Hacia fines del siglo -VII, Grecia reanuda los contactos comerciales directos con el oriente a través del mar mediterráneo, cuando la expansión demográfica griega plantea, principalmente, el problema de la escasez de alimentos. Desde el siglo -VIII estos contactos se habían roto con la caída del imperio micénico (hasta entonces, las relaciones estaban establecidas por intermedio de los navegantes fenicios). A partir de esta reanudación, circulan nuevas fuentes de metales preciosos, y comienza a haber en abundancia oro, plata, y lectro. Más tarde, esta acumulacion de riquezas va a permitir que Atenas se convierta en capital de un imperio comercial y naval, y el poderío obtenido va a utilizarse en la confrontación con otras civilizaciones. En este periodo contecen migraciones hacia el Asia Menor; zonas periféricas en donde va a tener lugar la corriente de pensamiento de los filósofos naturalistas (Tales, Anaimandro, Anaximenes), particularmente en Mileto, capital de Jonia (colonia de Grecia). Otra corriente de matriz espiritualista, va a acontecer en Elea, zona Italica, en la que van a tener lugar los Pitagóricos, Jenófanes y también Parménides.

Tras el desarrollo comercial y el vasto crecimiento económico, el lujo, el refinamiento y la opulencia, propios de los orientales, se agregan al valor del ideal de los “gene” (aristocracia guerrera) del siglo -VII. La riqueza terminaría absorbiendo el resto de los valores aristocráticos: matrimonio, honores, reputación, poder. La esencia de esta riqueza es la “hybris”, que es un término griego que significa orgullo, desmesura, insolencia, y termina por no tener otro objeto o fin mas que ella misma, queriendo siempre mas que el otro. “A un ideal guerrero fundado en la primacía de la nobleza de las armas, sucede una sociedad que comienza a reconocer la fuerza del dinero como razón suprema del poder (...) El trato social, fundado en la comunidad religiosa y el compañerismo militar, va a ser desplazado por la necesidad de guardar distancias desiguales, fundadas exclusivamente en la posesión del dinero” (Rubén Calderón Bouchet, “La Ciudad Griega”, Ed. Ciudad Argentina).

Poco a poco en la antigüedad clásica, la hybris va a constituir un desequilibrio social y un pecado. Se impondrá una norma social a ese desequilibrio y se elaborará una moral religiosa en donde el carácter de la hybris va a ser castigado por los dioses que están a favor de la prudencia y de que los hombres se circunscriban a su condición de humanos y no pretendan ser ellos mismos dioses. El desenvolvimiento de la reflexión política proseguirá estableciendo en todos los dominios una reglamentación que aspira a proporcionar igualitariamente los distintos tipos de intercambio que constituyen a trama de la vida social. A este esfuerzo intelectual por elaborar las nociones fundamentales de una política griega estuvieron asociados los llamados Siete Sabios de Grecia.

En el aspecto legislativo, la ley se encarnará como norma racional o regla común para todos, sometida a discusión y modificable, pero que expresa un orden concebido como sagrado. El legislador y la ley que promulga son la expresión de la búsqueda de equilibrio, de la medida proporcional; tal es el objetivo al instaurarse la “dike” como norma jurídica superior a todos y que garantiza la xeudonomía (distribución equitativa de los honores, de las obligaciones, del poder, entre los individuos y las fracciones que componen el cuerpo social). La obligación de esta norma se aplica por igual a todos.

El movimiento religioso se presta a la elaboración conceptual del movimiento legislativo y reformativo. La renovación religiosa se encarna en la institución judicial y en la organización política, tal y como puede apreciarse en la institución de procedimientos purificatorios o sacramentales relacionados con las nuevas creencias (enseñanza acerca del destino de las almas, de su castigo en el Hades, etc.).

La legislación sobre el homicidio marca el momento en el que el asesinato deja de ser un asunto privado o un simple “arreglo de cuentas”. La venganza de la sangre, limitada a un estrecho círculo y cometida por los parientes del difunto, es reemplazada por una represión organizada dentro del cuadro de la ciudad, controlada por el grupo y en la que la colectividad como tal se encuentra comprometida. El juez, quien representa a la comunidad en su conjunto, va a cumplir la función de árbitro, limitándose a declarar la victoria al término de la prueba, pero en búsqueda de una verdad objetiva, laica. No pide a los testigos que juren, sino sólo que informen sobre los hechos. Esto implicará que las nociones mismas de prueba, testimonio y juicio se diferencien radicalmente de las que había en el periodo de la Grecia arcaica. Los partícipes del proceso judicial van a poner en juego toda una técnica de demostración, reconstruccion y deducción a partir de indicios o señales. La actividad judicial contribuirá, pues, a elaborar la noción de una verdad objetiva que en el proceso judicial arcaico era reemplazada por verdades que sólo proveían del juramento y del testimonio con cierto valor religioso.

Los problemas públicos ya no se trataran en secreto en el palacio, sino en el ágora, esto es, en el centro de la ciudad, la plaza pública; allí se da la crítica, la controversia, los debates, etc. Y con frecuencia la verdad va a ser la que logre convencer al otro por medio de la persuasión. Con la práctica del lenguaje, se adquiere conciencia del logos, de sus reglas, de su eficacia, lo cual abre el camino a las investigaciones de Aristoteles mediante el análisis de las formas del discurso para asentar una lógica de lo verdadero en la discusión pública, y como instrumento de victoria en las luchas del tribunal de asamblea.

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Posted: 02 June 2016 01:42 PM   [ Ignore ]   [ # 1 ]
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En la inclinación a resolver los problemas de la vida pública y la división del Estado se advierten dos tipos de pensamientos políticos de orientación diferente: una corriente democrática, y otra aristocrática.

Para la corriente democrática, los que componen la ciudad, por diferentes que sean en razón de su origen, categoría o función, aparecen en cierto modo similares. Esta similitud es la que funda la unidad de la polis. Todos cuantos participen del Estado, serán definidos como semejantes (homoioi), y más adelante, en forma más abstracta, como iguales (isoi). De forma que se concibe a los ciudadanos como unidades intercambiables dentro de un sistema cuyo equilibrio es la ley (dike) y cuya norma la igualdad (sophrosyne). Bajo esta ley de isonomía, el mundo social adopta la forma de un cosmos circular y centrado, en el que cada ciudadano, precisamente porque es semejante a los demás, habrá de recorrer la totalidad del circuito.

Para la corriente aristocrática, en cambio, se respeta un orden jerárquico en la ciudad en la que no hay derecho igual a la magistratura, ya que las más elevadas están reservadas a los mejores, ni derecho igual a la propiedad territorial. Para esta corriente, la ciudad también forma un conjunto organizado, pero que resulta armonioso si, estando cada uno de sus componentes en su lugar, sus partes poseen la porción de poder que les corresponde en función de su propia virtud. De esta forma, se advierte cierto dualismo caracterizado por la preponderancia de lo mejor sobre lo peor, que no sólo yace en el cuerpo social, sino también en el individuo.

Para Solón, que pertenece a esta corriente de pensamiento político-aristócrata, la ciudad es un cosmos constituido por partes diversas que la ley mantiene en un orden jerárquico. Solón se encargará de la justa repartición proporcional de los méritos que corresponden a cada una de las partes de la ciudad de la mano de dike o sophrosyne.

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Posted: 02 June 2016 02:05 PM   [ Ignore ]   [ # 2 ]
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Un fragmento de la Iliada ilustra cómo era el carácter del procedimiento judicial arcaico para la resolución de conflictos, distinto al que se va a inaugurar en la epoca clasica (no recuerdo cual era el Canto, sepan disculparme): “Hay una discusión porque en una carrera de carros, uno de los contrincantes acusa al que llegó primero de haber cometido trampa (los representantes del torneo habían colocado un testigo en el lugar del desafío, y sin embargo no se lo cita al testigo). El acusado insiste en que no fue asi; entonces el agraviado le dice al presunto infractor que coloque su mano sobre la cabeza del caballo y lo jure por Zeus. El acusado retrocede ante este desafío. Ahi entonces se produjo la prueba de su falta: quien le había mentido a los hombres, no se atrevía a mentir a los dioses, porque en este caso el dios mismo puede revelar la verdad mediante un rayo. Del mismo caracter eran todos los procedimientos en la Grecia arcaica. El rey de justicia no investigaba ni buscaba testigos, sino que inspirado por potencias divinas, asistía a una ordalía entre el acusado y alguna fuerza natural (por ejemplo, tirarlo al río con manos y pies atados) y según el resultado de esa prueba, el rey otorgaba la culpa o la inocencia.

En el antiguo derecho germánico, por su parte, no se consideraba tampoco testigo, ni indagación, ni confesión. No había noción de culpa o inocencia, sino de daño y reparación. La acción penal revestía las características de un duelo entre el presunto agraviado o un pariente (no era indispensable que se presentara el ofendido) y quien era acusado de haber producido el daño (también podía ser otra persona que lo representara). La autoridad no intervenía, era una contienda entre individuos. Existía la posibilidad de terminar esa lucha por medio de un acuerdo o transacción, poniendo fin al conflicto mediante un pago. El vencedor prueba, con su triunfo, tener razón.

Hacia el siglo XII desaparece el recurso de los pleitos, a causa de que esa manera de litigar daba la posibilidad de acumular riquezas, ya que uno de los contrincantes podía terminar el litigio pagando (con aromas, tierras, etc.). Esto fue aprovechado por los más poderosos, que instrumentaron la manera de ordenar y controlar los pleitos judiciales, sacando partido en la intervención. Ya no es un enfrentamiento entre individuos, porque se deben someter a un poder exterior (el del señor o rey), y además aparece el procurador que representa al soberano lesionado. Surge la noción de infracción y culpa; ésta se puede pagar mediante una multa. Y no se aplica la lucha porque ni el rey, que simboliza al ofendido, ni el procurador que simboliza al rey, van a arriesgar la vida en cada litigio.

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Posted: 03 June 2016 10:15 AM   [ Ignore ]   [ # 3 ]
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Extractos de M.C. Colombani, “Justicia, educación y salud en la constitución del sujeto etico-politico. Las resonancias de las metáforas en Platon”:

Platón en su Carta VII advierte los riesgos de que la ciudad sea llevada a la deriva por toda clase de corrientes, extendiendo el concepto de enfermedad a la polis como cuerpo orgánico. No es solamente el cuerpo lo que se enferma y cura, sino que, tanto la ciudad como el cuerpo, constituyen estructuras isomorfas.

Solo quien conoce al “logos” anuda la solidaridad entre obrar y pensar. Solo quien alcanza el Bien anuda el maridaje entre conocimiento y acción porque conoce el fundamento del obrar justo. Tal es la constitución del sujeto etico-politico. Solo la filosofía es capaz de conducir a semejante visión y solo de ella se puede obtener una visión total y perfecta de lo que es justo, tanto en el terreno privado como en el publico.

El filosofo será entonces el mejor fulax, el guardián, que sepa velar por el orden, hábil en el arte de conducir, tanto la propia vida, como la de los otros. Sócrates tarda en decirlo, pero su discípulo escucha lo previsible: “En realidad, querido amigo. no me animaba a decir lo que al fin he decidido declarar, pues ha llegado el momento de que señalemos que los mas perfectos guardianes de la ciudad deberán ser los filósofos” (Platón, “Republica”, 503-b). Se trata siempre de un doble cuidado: el alma y la ciudad, solidarias en su propio isomorfismo. En nada difiere la conducción de uno mismo de la gestión de los asuntos públicos. No hay distancia entre el alma y la ciudad.

“Hay tres partes de nosotros que se encargan de su función respectiva, una nos induce a aprender, otra a encolerizarnos y la tercera a desear los placeres ( ... ) Los que formáis parte de la ciudad sois, pues, hermanos, pero el dios que os ha formado hizo entrar oro en la composición de auxiliares, y hierro y bronce en la de los labradores y demás artesanos ( ... ) la ciudad perecerá cuando sea guiada por el hierro o el bronce” (Platon, La Republica).

“También hay, por efecto natural y para la conservación de las especies, un ser que manda y otro que obedece; el que por su inteligencia es capaz de previsión, la autoridad y el mando los tiene de modo natural; el que solo posee la fuerza corporal para la ejecución, debe naturalmente obedecer y servir, porque el interés del amo es el mismo que el del esclavo. EL Estado se encuentra dentro del orden natural y es antes que el individuo, porque el individuo no puede bastarse a sí mismo. El que no puede vivir en sociedad, es un bruto o es un dios” (Aristoteles, libro primero de La Politica).

Hay en Platón una dimensión pedagógica que coloca a la educación en un plano protagónico, solidario de la justicia y la salud. La educación es una forma de cura, de remediar la peor de las enfermedades: la ignorancia. La verdad esta en el interior de uno mismo, solamente olvidada, ocultada, velada. La tarea, una vez mas, es des-ocultarla, de-velarla, recordarla (...) El maestro conduce al alumno para que este avance gradualmente a través de los conceptos, hasta alcanzar el concepto universal, aquel que escapa de la relatividad y el perspectivismo.

El maestro es el “strategos” en el largo camino que conduce a la salud y a la sabiduría. El gobernante es, del mismo modo, el “strategos” que conoce el “pharmakon” para sanear una polis injusta, esto es, enferma.

La caverna es la representación misma de cada uno de nosotros en nuestro estado de ignorancia hasta alcanzar la salida del antro y enfrentarse con la luz del sol, máxima realidad en el exterior de la caverna y punto ultimo del recorrido, como forma de alcanzar la sabiduría y la salud.

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