Al rescate de la filosofía

“En esta era, pensar, es cada vez más un estado de excepción”. Ciorán.

La actual crisis del capitalismo se ha hecho sentir desde hace tiempo, de manera alarmante, en diversos campos. El de la educación es al que nos referiremos aquí, con la intención de señalar la gravedad de sus consecuencias. Podría parecer hiperbólico, exagerado, calificar dichas consecuencias de ¨atentado contra la facultad de pensar¨, es decir, contra aquello que –según se nos ha enseñado- nos distingue del animal.

En la crisis educativa actual podemos señalar ejemplos alarmantes como el declive en la ubicación de las Humanidades (Filosofía, Literatura, Historia y Estética) a un lugar secundario. Esto llegó a su máxima expresión la semana pasada, cuando se dio a conocer públicamente la eliminación de la materia de “Filosofía” (en su sentido estricto, tradicional) del Bachillerato, de Acuerdo con una Reforma de la SEP, y su transmutación a lo que llaman ambiguamente “disciplinas transversales”, es decir no obligatorias, marginales. Esta decisión ya aparece publicada en el Diario Oficial de la Federación en los Acuerdos 442 y 444 de Septiembre y de Octubre del 2008, respectivamente.

Se trata de dar continuidad a un proyecto iniciado en 1982, con la entrada del neoliberalismo en nuestro país y que se siguió realizando bajo los gobiernos del PRI y del PAN hasta tocar la educación media superior. Es nada menos que un proyecto que prioriza la tecnología con la finalidad de “orientar” al alumno hacia profesiones u oficios “exitosos” para incorporarlo al mercado de trabajo de manera obediente y subordinada.

Entre las influencias reflejadas en estas medidas, figura el Plan Bolonia, que ha suscitado grandes y recientes protestas en varios países de Europa: Grecia, España, Francia y Alemania, donde empezaron justamente a rebelarse contra el golpe a las Humanidades y por el hecho de que, en ningún momento, dicha reforma fue consultada con la sociedad civil.

Una de las carácterísticas de estas nuevas protestas y revueltas es que se niegan a ser convertidos en materia prima para la sociedad de mercado y de consumo que pretende hacer de la escuela y la universidad una fábrica, bautizando esta medida neoliberal con el nombre de “modernización de la educación”. Lo mismo ocurre aquí con CONACYT, etc. En realidad no es más que el diseño de planes de estudio que sigan sustentando y fortaleciendo el sistema que prioriza los valores materiales, la competencia y la ganancia, uniformando mentes, actitudes y ambiciones. Frente a ello, y rescatando la capacidad de pensar, se han levantado los jóvenes que han gritado al unísono: ¡No estamos al servicio del mercado ni del dinero! y exigen restituirle su lugar central a las Humanidades.

Si nos centramos en el caso de México, tenemos dos grandes retos que enfrentar 1) conservar la laicidad en la educación, ante la embestida panista de la mano de la Iglesia; un ejemplo en Michoacán: “Los Legionarios de Cristo, Fomento Cultural Banamex y Organización Ramírez promueven proyecto educativo en Santa Fe de la Laguna” (Jornada Michoacán. Abril 2-09) y 2) rechazar la propuesta de la Alianza por la Calidad Educativa (ACE) de Gordillo, de la mano del PAN, en la que figuran nuevas materias como turismo, gastronomía y computación!

Y qué decir de la última noticia publicada hace una semana donde nos comunican una novedad inusitada: a saber, que en las universidades del país se abrirá la carrera de policía, con un salario inicial asegurado de 12 mil pesos mensuales!!! No hace falta mucha imaginación, para vislumbrar los resultados, sobretodo para los que vivimos en Michoacán acostumbrados ya al verde olivo de los militares y al azul oscuro de la PFP! ¿Qué nuevo colorido nos espera a los ciudadanos para hacernos sentir “protegidos”?

Si nos preguntamos hacia dónde van dirigidos estos deplorables cambios en la educación, la respuesta resulta obvia: a disminuir la capacidad de un pensamiento crítico! Por más que el Subsecretario de Educación Media de la SEP, Miguel Zsékeli, afirme “La filosofía existe aunque no la enseñemos” (La Jornada, Abril 29-09).

Los jóvenes europeos tienen claro la amenaza que subyace. En Atenas se organizaron al grado de cancelar vuelos en aeropuertos, cerrar oficinas públicas, bancos, escuelas y grandes tiendas transnacionales, con pancartas que rezaban: “Abajo el gobierno de la pobreza, sangre y privatizaciones”. En París, más de 120 mil estudiantes manifestaron su rechazo al Plan Bolonia bloqueando más de 60 establecimientos con el lema de “Nuestra educación no está al servicio del dinero”. Cuestionaron también la “eternización” de la preparación universitaria a través de maestrías y más maestrías con costos para los estudiantes y sin ninguna garantía de empleos. El contagio se extendió a 6 grandes ciudades de Francia.

En suma, podemos resumir diciendo que los jóvenes han podido poner en crisis a la clase política de sus países y se han hecho escuchar…a través de sus volantes anónimos, alta voces, mantas, pancartas, asambleas y grafiti. Así, llegaron a declarar: “A ustedes los escuchamos todos los días en los noticieros de la TV… ¡Basta ya! ¡Ahora ustedes. son los que nos van a escuchar a nosotros! Somos la generación de los diplomas que no sirven para nada, de la eliminación de nuestros derechos laborales. Somos la generación a la que encierran en escuelas intentando meter en nuestras cabezas sus prejuicios, su lujuria por la patria, su mentira y la subordinación. Somos la generación a la que ustedes culpan de incendiar sus bancos, enfrentar a la policía, destruir la paz social que según ustedes están construyendo día y noche, insistiendo en el derecho de los ciudadanos para que obedezcan y se callen…Se acabaron sus noches tranquilas. No tenemos ilusiones ni esperanza. ¡Por eso somos peligrosos!”

Termino con una pregunta, con una invitación a pensar nuestra realidad, aquí en México. ¿Qué y cómo hacer ante las medidas atroces y retrógradas que nos llegan desde arriba; desde donde cambian secretarios de Educación y de Gobierno a su gusto y conveniencia, cada uno más incalificable que el otro? Afortunadamente la intelectualidad mexicana se ha pronunciado, en voz de algunos de sus máximos exponentes: Luis Villoro, Adolfo Sánchez Vázquez y Pablo González Casanova.

Y nosotr@s ¿hasta cuándo seguiremos tolerando las decisiones de los que viven en un México imaginario y que todos los días nos las transmiten e imponen impunemente -a través de sus medios de incomunicación masiva- impunemente? ¿Qué nuevo alfabeto debemos aprender y enseñar para evitar que la catástrofe educativa se convierta en una pandemia irreversible? ¿Cómo enfrentar ese futuro que se nos adelanta?

Notas:

http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2009/05/04/index.php?section=opinion&article=002a1pol

By gore acalorado

Hay 1 comentarios

May 07, 2009 - 5:31 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

la educación de los jóvenes de Mexico es un capítulo que los interesados en la Filosofía no podemos soslayar, es necesario atender sus necesidades que tienen que ver con la existencia, es indispensable proporcionarles elementos que los orienten en la reflexión, en la capacidad de ser humano, y no sólo como técnicos o servidores del capital.
Es necesario unir esfuerzos y pronunciarnos por una educación humanista y filosófica, después de todo el hombre es algo más que materia

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