Apuntes sobre el ser

EL SER, la muerte y el tiempo comparten una misma característica: su carácter inefable. No pueden ser dichas, no pueden ser definidas. Tiene razón Heidegger cuando afirma que la pregunta por el ser se responde por sí misma: el ser está ahí, es puro dasein arrojado al mundo. Carece de sentido acotarlo en un concepto porque la naturaleza del ser es axiomática. El ser es el sustrato abstracto de todos los entes, no podría haber entes sin el ser. Pero esa respuesta es el comienzo de todas las preguntas y la primera de ellas versa siempre sobre el sentido de la existencia.

El ser está desnudo, por así decirlo, en el mundo. Es una mera posibilidad sin concretar. Mañana puedo levantarme o quedarme en la cama, leer un libro o ir al cine, hacer el amor o pasear por el campo. Todas esas posibilidades están abiertas pero sólo puedo elegir una. Ahí reside mi libertad: en la posibilidad o mejor en la necesidad de elegir. Estoy condenado a ser libre.

Pero a la vez en todas esas posibilidades hay siempre una que se va aplazando, pero que constituye nuestro destino inevitable: la muerte o la nada, como diría un filosófo existencialista. La muerte es la posibilidad que está dentro de todas las posibilidades, pero el hombre lo ignora y prefiere desvíar su atención al mundo de las cosas.

Heidegger decía, al hablar de los modos de la existencia, que el hombre es un ser en el mundo y que, al mismo tiempo, es un ser para la muerte. Y ello porque la esencia de lo humano es la pura finitud, la contingencia de las cosas.

La única certeza de cada hombre es que va a morir. Por ello, podríamos concluir que el ser humano está hecho de tiempo, de instantes conexos por nuestra propia consciencia que se pierden en la eternidad. El ser, la muerte y el tiempo son el sustrato sobre el que se teje una existencia marcada por la angustia de vivir, sello indeleble grabado en nuestra conciencia. Como esa angustia es insoportable, el hombre se refugia en el mundo de la técnica y en el consumo de los objetos. Y se olvida de su propia esencia, que es puro ser para la muerte. Vivir de forma auténtica es asumir esta verdad y aceptar esa dolorosa contigencia de todo lo que existe.

El ser es lo más cercano y lo más lejano a nosotros. Por eso, carecemos de perspectiva para definirlo. Es el gran misterio.

Notas:

Fuente:  http://www.elmundo.es/opinion/2013/11/17/5288e7b261fd3d71328b456d.html

18 de noviembre de 2013

Hay 1 comentarios

November 21, 2013 - 6:58 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Esta conclusion se es de merecer a reflexionar; pero para acerla se tiene que pensar y analizar mas a las cosas con mas detalles, por ende me es grato pedirles unas recomendaciones para mi lectura.

January 10, 2014 - 9:06 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

La literatura sobre el tema del ser es abundante, pero citaré unos:

-Lecciones preliminares de filosofia.  Manuel Garcia Morente.
-Las constantes filosóficas del ser. Etenniel Gilson
-Tratado de metafísica.  Angel Gonzáles Alvarez
-Introducción a la metafísica.  Jean Grondin

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