Bobbio, un siglo

Se celebra este año el centenario del nacimiento de Norberto Bobbio, muerto en 2004. Bobbio, como teórico del socialismo democrático; Antonio Gramsci, del marxismo, y Giovanni Gentile, del fascismo, son los más grandes filósofos políticos italianos del siglo XX, los tres, influidos por Benedetto Croce, el gran filósofo liberal hegeliano, autor de la «Filosofía del espíritu» y de la idea de la historia como realización de la libertad.

Norberto Bobbio fue un maestro de la equidistancia, pero no de la indefinición. En 1928, con 19 años, se afilia sin convicción al Partido Nacional Fascista, en el poder desde la «Marcha sobre Roma» de 1922, pero su entorno escolar y su pensamiento político es antifascista. Junto a la imponente «Mole Antonelliana» turinesa simultanea Derecho y Filosofía. Termina Derecho en 1931 y en 1932 asiste en Marburgo junto con Renato Treves a un curso sobre el existencialismo. Ese mismo año se licencia en Filosofía con una tesis sobre Husserl y la fenomenología. En 1935 obtiene la cátedra de Filosofía del Derecho en Camerino, pero es arrestado en Turín quince días por participar en el grupo antifascista Giustizia e Libertá, junto a Einaudi y Cesare Pavese, y envía una indigna carta de clemencia al «Duce». El 14 de julio de 1938 se publica en Roma el Manifesto della Razza, firmado por un grupo de intelectuales antisemitas, fascistas como Gentile, oportunistas como Fanfani o controvertidos polemistas como Giovanni Papini, seguido entre el 5 de septiembre de 1938 y el 29 de junio de 1939 por las seis leyes raciales fascistas discriminatorias de los judíos. A pesar de ello, Bobbio juró lealtad al fascismo en 1939 para acceder a la cátedra de Siena, y repite el juramento en 1940 para tomar posesión de la de Padua, vacante por la depuración de un profesor hebreo. La compleja personalidad de Norberto Bobbio nunca negará estos ominosos hechos.

En 1938 publica el ensayo sobre la analogía jurídica que, según Treves, tanto interesó a Jiménez de Asúa durante su exilio en Buenos Aires, ya en 1939. En 1942 Bobbio se une al movimiento ideológico «liberal-socialista» de Calogero y Capitini, y no se afilia al Partido Socialista, sino a una refundación del Partito d’Azione de Mazzini de 1853, defensor de la unidad de Italia y las libertades civiles, disuelto en 1870. El nuevo partido se basa en siete puntos que incluyen el republicanismo, un socialismo moderado, nacionalizaciones selectivas, un regionalismo autonomista, la reforma agraria, la libertad sindical y la laicidad del Estado. En 1946 se escinde en una rama socialista y en la que luego será el partido republicano de La Malfa. Son años en que Bobbio defiende una síntesis entre el socialismo y el liberalismo político como formas superiores de la democracia. Para muchos, como Alain Touraine, su «liberal-socialismo» es un oxímoron, una «contradictio in terminis». Para Bobbio, una paradoja dual fruto de la tensión entre la democracia como «procedimiento» y la «rozza materia», la realidad bruta de los hechos. En 1945 Bobbio publica la antología de textos federalistas de Cattaneo «Stati Uniti d’Italia», donde defiende un federalismo autonomista basado en la pluralidad de centros de poder político y en una utópica democracia directa. En 1948 accede a la cátedra de Filosofía del Derecho de Turín, donde publica «Política y cultura» (1955) y sus principales obras jurídicas bajo la inspiración de Kelsen, «Teoría de la ciencia jurídica» (1950), «Teoría de la norma jurídica» (1958), «Teoría del ordenamiento jurídico» (1960) y «El positivismo jurídico» (1961). En 1972 cambia su cátedra por la de Filosofía Política. Es de gran importancia «El futuro de la democracia», una colección de ensayos publicada en 1984, tras su jubilación en 1979 -año en que es nombrado por Pertini senador vitalicio-, donde traza un lúcido y sombrío panorama de futuro del Estado democrático por su incapacidad para resolver todas las demandas sociales del mundo moderno.

La talla de Bobbio se agranda en la Italia definida por la necesidad para la alternancia del «compromesso storico» propuesto por Berlinguer en 1973, pues su profunda originalidad reside en haber sido el más destacado pensador independiente que desde el socialismo democrático se enfrenta al mismo tiempo al Partido Comunista, a la Democracia Cristiana y desde 1983 al corrupto Partido Socialista de Bettino Craxi, disuelto en 1994 por la acción judicial de Manos Limpias. Creyente enfrentado a la Iglesia institucional, defensor sincero de un laicismo afirmativo, demócrata pesimista pero comprometido, liberal receloso de la economía de mercado, socialista dubitativo -«Ni con Marx ni contra Marx», como dice el título de una recopilación de sus ensayos publicada por Violi en 1997-, Norberto Bobbio ha ejercido a través de Peces-Barba y Elías Díaz una gran influencia en la España de la transición, en la constitución de 1978 y más tarde en el «socialismo libertario» y el «nuevo federalismo» que propuso Rodríguez Zapatero en el Club Siglo XXI el 19 de octubre de 2000, cuatro años antes de su muerte. Sin Bobbio no es posible entender el socialismo español actual.

Notas:

Fuente: http://www.lne.es/opinion/2009/12/10/bobbio-siglo/845889.html

SPAIN. 10 de diciembre de 2009

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