Correspondencia 1925 – 1975. Hanna Arendt – Martin Heidegger [Reseña]

La filosofía alemana, muy prolífica durante el siglo pasado, se organiza esencialmente en torno de dos corrientes: de un lado, la ontología de Martin Heidegger, del otro, la Escuela de Frankfurt, de inspiración marxista, impulsada por Theodoro Adorno y Max Horckheimer. Entre los dos –y durante varios decenios– reina una antipatía marcada por el desprecio y el odio. Dos obras –de la misma naturaleza, es decir, “testimonios libres”– que aparecen simultáneamente, ilustran muy bien esta ruptura profundamente activadas por fracturas del siglo (1).

A la luz de la lectura de la selección de cartas intercambiadas entre Martin Heidegger y Hanna Arendt, se impone una primera constatación: esta correspondencia entre dos pensadores mayores del siglo, que se extiende sobre cincuenta años, es parcial y fragmentada, lo cual en el continuum de una edición cronológica lamentablemente no siempre aparece. Los numerosos blancos, ligados a la historia política de Alemania pero también sin duda a los azares de una relación tormentosa, tienen casi tanta importancia como la correspondencia misma. Parcial también porque numerosas cartas de Arendt no figuran en respuesta a las de Heidegger. ¿Equivale esto a decir que el iniciador del existencialismo no ha querido, voluntariamente, conservar estos documentos, por temor o negligencia, demasiado ocupado como estaba en la producción de su obra? Esta inequidad revela algo sobre la mirada recíproca de los dos filósofos pero también hombre y mujer, mal que le pese a la poco feminista Hanna Arendt. La lectura del postfacio de Ursula Ludz, editora alemana de la selección, es indispensable para aprehender mejor estas lagunas.

Para quienes quieren una mejor aproximación a la historia intelectual occidental hay mucho, sin embargo, para extraer de estas cartas: la evolución de una relación pasional (que guarda su misterio) a través principalmente de las líneas de Heidegger, en una lengua única y a menudo desconcertante; las explicaciones defensivas de Heidegger sobre su antisemitismo supuesto y sus miedos proclamados –después de 1950– respecto de la marejada comunista o de una nueva guerra futura; las peripecias de la traducción de su obra al otro lado del Atlántico; la constatación de la devoción de Hanna Arendt a los Heidegger, marido y mujer, a pesar de las punzadas de los celos; pero también los cuestionamientos de Arendt, sus dudas para construir su pensamiento, su antipatía por la Escuela de Frankfurt.

Como en un espejo invertido, Arendt y la Escuela de Frankfurt figuran en el centro de otro libro, que resume una entrevista con Günter Anders, primer marido de Arendt, alumno también de Heidegger, también judío y emigrado a Estados Unidos después de 1933. Muy involucrado en la lucha contra el nazismo, Anders se acerca rápidamente a Adorno y Horkheimer, los fundadores, desacreditados por Arendt y Heidegger, de la muy izquierdista Escuela de Frankfurt. En esta larga conversación al término de su vida, Anders vuelve sobre una desesperanza positiva, radical y violenta, nacida de Auschwitz y de Hiroshima, que guía sus pasos ulteriores, especialmente contra la amenaza nuclear y la guerra de Vietnam.
De Hanna Arendt – Martin Heidegger
Editorial: Herder
Cantidad de páginas: 450
Lugar de publicación: Barcelona
Fecha de publicación: Enero de 2000


1 Günters Anders,
Et si je suis désespéré que voulez vous que j’y fasse?;
Allia, París, 2001,
96 páginas.
Aún sin versión en castellano.

Notas:

Fuente: http://insumisos.com/diplo/NODE/4100.HTM
  Le Monde diplomatique
14 de junio de 2010

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