De Man, Proust y Derrida

El espléndido trabajo de Héctor Pérez Rincón sobre Marcel Proust, publicado en la revista Psiquiatría, me lleva a tratar de encontrar afinidades con los del filósofo francés Jacques Derrida, por ejemplo el ensayo de Paul de Man, Alegorías de la lectura, lenguaje figurado en Rousseau, Nietzsche, Rilke y Proust, que empezó como un estudio histórico y terminó como una teoría de la lectura.

En cuanto al capítulo dedicado a Proust fue originariamente una contribución en honor de Georges Poulet, que llevaba por titulo “Mouvents premiers”.

El texto central sobre la lectura basado en la obra de Proust, Torrent d’ activité, lo desarrolla Paul de Man bajo el impulso de una complicación inicial. “Tiene todas las apariencias de formar un conjunto, construido con tanta firmeza que atrae constantemente la atención hacia su propio sistema e invita a establecer la representación por medio de diagramas sinópticos”. La estructura es típica del lenguaje de Proust a lo largo de la novela.

“El texto sigue de dentro hacia afuera los niveles simultáneamente yuxtapuestos en la conciencia del lector. Extiende la complejidad de un momento singular en el tiempo sobre un eje orientado por la máxima intimidad sobre el mundo exterior. Esta construcción no es temporal, ya que no implica ninguna duración. La diacronía del pasaje a medida que la narración se mueve desde un centro hacia la periferia, es la representación espacial de una articulación diferencial aunque complementaría de un momento singular.

“Para Paul de Man una novela que pretende ser la expresión narrativa de un momento singular del recuerdo, el pasaje tiene sin duda una importancia paradigmática. El momento y la narración serían complementarias y simétricas, reflejos especulares uno de otro, sustituibles por distorsión. Por un acto de memoria o de anticipación, la narración puede recordar toda la experiencia del momento.”

Gracias a los escritos de Paul de Man sobre Proust, me puedo preguntar la similitud con el pensamiento de Derrida ¿Cuáles son, pues los tres sentidos que en un solo instante (¿la fugacidad del instante?) han venido así a condensarse y sobreimprimirse, es decir, a sobredeterminarse? ¿Será la llamada impresión freudiana? ¿Y sobre todo, su relación con esa producción reproductible, iterable y conservadora de la memoria, esa puesta en reserva objetivable que llamamos el archivo?

Así según Derrida no hay límite para la problemática de la impresión. El lugar de la inscripción pasaría a ser un lugar de consignación, de inscripción o de registro. De donde se desprende una hipótesis topológica de varios sistemas síquicos, o sea la distinción entre memoria y archivo.

Archivo como la espera sin horizonte de espera, la impaciencia absoluta de un deseo de memoria que inútilmente tratamos de apresar ignorando la fugacidad del instante. Archivo que se torna un Mal de Archivo, sin duda un síntoma, un sufrimiento, una pasión, aquella en la que se inserta el mal radical.

 

 

Notas:

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2008/06/06/index.php?section=opinion&article=a06a1cul

viernes 6 de junio de 2008

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