Demasiado humano

Nietzsche plantea que el principal obstáculo de la mujer para mejorar sus condiciones de participación social, es la propia mujer.

Hace unos días un buen amigo me cuestionaba, casi me reclamaba, que cómo era posible que me gustara tanto Frederick Nietzsche, ya que es un autor misógino. El cuestionamiento me hizo reflexionar y recordé aquella frase de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Es decir, lo que el autor da a entender es que lo que somos lo somos porque nuestra naturaleza así lo determina, pero también lo que nos rodea nos hace ser de tal o cual manera.

Para intentar entender la misoginia de Nietzsche, hay que tener en cuenta varias razones: primera, fue contagiado de sífilis por una mujer, enfermedad que lo mantiene muchos años con fuertes dolores y finalmente lo lleva a la muerte; segunda, su gran amor, Lou Andreas Salomé, se casa con uno de sus amigos y, Nietzsche se siente traicionado; una tercera mujer que influye en Frederick es su hermana, quien ejerce un gran dominio y control sobre Nietzsche; y, por último, no hay que olvidar que en la época que le toca vivir, a las mujeres se les minimizaba y se les reducía a simples compañeras del hombre; era una época en la que no tenían ni voz ni voto y esto era visto como algo normal. Estas son cuatro razones o datos duros que posiblemente nos lleven a entender el porqué este autor tiene tales posturas.

En varias de sus obras hay párrafos en los cuales se intuye su marcada animadversión contra las mujeres, pero en otras también se puede percibir un gran rasgo de admiración a ellas, incluso reconoce la superioridad de la mujer en relación con el hombre. Dice en Humano Demasiado Humano: “La mujer perfecta es un tipo más elevado de humanidad que el hombre perfecto; es también algo más raro”.

En otra frase dice: “Cada uno lleva en sí una imagen de la mujer sacada de su propia madre; por esto se halla determinado a respetar a las mujeres en general, a despreciarlas o a ser totalmente indiferente respecto de ellas”. Nietzsche es una contradicción andando, en hojas casi continuas se pueden leer argumentos a favor y en contra, casi al unísono.

Incluso Nietzsche plantea uno de los grandes retos actuales de la mujer para mejorar sus condiciones de participación social en relación con el hombre. No es un asunto sólo con el hombre, el principal obstáculo, según este autor, es la propia mujer: “En el fondo de toda su vanidad personal, las mujeres mantienen siempre un desprecio impersonal por la propia mujer”.

No se puede defender la misoginia en estos tiempos de feminismo y de equidad de género. Soy un convencido de la igualdad entre el hombre y la mujer. Pero para entender a este autor hay que hacer un ejercicio cuasi psicológico e intentar descifrar su complejo pensamiento. Leer a Nietzsche resulta complejo, es arrollador, efectivamente misógino, contradictorio a más no poder, anti-religioso, pero no ateo, sarcástico de tal suerte que parece burlarse de todos, incluso hasta de él. Me atrevería a decir que Nietzsche es Humano, Demasiado Humano.

José Luis Ripoll Gómez

Es Doctor en Derecho egresado de la UNAM y profesor universitario.

Notas:

Fuente:  http://sipse.com/opinion/demasiado-humano-columna-jose-luis-ripoll-gomez-198056.html

7 de abril de 2016.  MÉXICO

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