Dos veces bueno

Prólogo del último libro publicado del autor, Dos veces bueno. Breviario de aforismos y apuntamientos (Evohé, 2014).

Dos veces bueno

A buen entendedor…

«Un prólogo podría titularse “espantamoscas”…»
G. H. Lichtenberg, Aforismos, Cuaderno D [105]

AL LECTOR

El libro que tienes entre manos (brillando en la pantalla del ordenador o en cualquier otro dispositivo electrónico), no te quepa la menor duda, porque a la vista está, es un librito. Esto es, un volumen breve, poco voluminoso, que cabe en el bolso o en el bolsillo, ligero y práctico, para el niño y la niña, ideal para leerse a ratos, por partes, a salto de mata, a buen paso, según le venga a uno en gana, que será cuando vaya a cuento. Un texto ilustrado. Cual libro de horas, puede ser visitado también en cualquier momento, sabedor el lector de que los contenidos variados que alberga (no digo «atesora») le van a entretener, mas no a distraer de otras tareas diarias: ora hojea esta página, ora ojea la venidera, a ver que tiene, a saber lo que le espera.

El tamaño del volumen es perfecto: pequeño, nada pesado. Óptimo para llevar durante un paseo, en un viaje; y no sigo por no adentrarme en los escabrosos dominios de la escatología.

«Una hora de pensamiento continuo sobre un tema (un paseo solitario es una oportunidad única para este proceso) es mejor que dos o tres de mera lectura. Y considera, tan sólo, otro efecto de esta saludable digestión de libros leídos; me refiero al, por decirlo así, orden y “etiquetado” de los temas en nuestras mentes, para poder así referirnos a ellos al punto cuando los necesitemos. » –Lewis Carroll

¿Estamos de acuerdo? Entonces, continúo. Leer, pensar y caminar son sanas costumbres, que, con precaución, pueden llevarse a cabo al mismo tiempo. No soy de quienes toman la expresión «pensar con los pies» como una ofensa.

En este librito hallarás, lector, aforismos varios. Entre las muchas posibilidades que ofrece el estilo aforístico, una de ellas, acaso la más recreativa, sea la de dejarse subyugar —también arrastrar— por la dulce cadencia, adjetivada y verbal, del juego de palabras, el retruécano, la paronimia. Confío en no haber abusado de dicho recurso estilístico, porque…

«Quizá los mejores juegos de palabras ya se han hecho; tenemos que reconciliarnos lo mejor que podamos con el lugar común invertido, la paradoja, y la consonante inicial cambiada de lugar.» –William Raleigh

Dicho lo cual, prosigo. También encontrarás en estas páginas apuntamientos variados, apuntes, notas, glosas, anotaciones.

He dicho «aforismos» y también podría hablar —a propósito de lo que tienes por delante— de epigramas, pasquines, sátiras, divertimentos, diatribas, todo ello sea entendido no en el sentido de sermonear ni de molestar a nadie. Librito, pues, más que librillo (libellus), he aquí un panfleto, no concebido para salir a la calle a manifestarse, para la agitación, sino para andar plácidamente, para la reflexión; un libro para andar por casa. En pocas palabras, tómalo así: un panfleto con pantuflas. ¿Lo coges?

¿Alguien ha dicho «diatriba»? Escribe Peter Burke en el ensayo que consagra al estudio de la vida y obra de Michel de Montaigne, lo siguiente:

«El género del discurso era un resurgimiento de la diatriba griega, que puede definirse como una corta reflexión acerca de un tema moral, escrita en forma vivaz, directa y amena, de manera que el lector tenga la impresión de estar escuchando al autor. Los Moralia de Plutarco, uno de los libros favoritos de Montaigne, era una colección de “diatribas” en dicho sentido.»

Hecha la aclaración, reanudo la marcha. Tranquilo, no me extenderé mucho más. Este librito, aunque breve y pequeño, no es poca cosa; interprétese esto último sin jactancia. Aconsejo recorrerlo de principio a fin, mas no de seguido ni de corrido. Esencial es leerlo de abajo arriba: ahora lees una línea, ahora abandonas la vista de la página y elevas la cabeza hacia lo alto. Piensa en ello, lector.

Tampoco han sido escritas estas páginas de una sentada. La suma de las mismas la denomino «librito», pero podría igualmente denominarla «recolección». He aquí, en consecuencia, un libro summa, compendio, resumen sin final. Suma y sigue. Ensayo compuesto a trazos, hecho a retazos. Una obrita de palabras escogidas, personales porque de mí han brotado, de mi entendimiento, mi pensar y mi pasear. He ido recogiéndolas de acá y de allá. Helas aquí reunidas. Las comparto ahora contigo. Diría que tenemos una cita…

«Y lo primero que necesito decir de mis libros es que propiamente no son libros. En su mayor parte son mis escritos, lisa, llana y humildemente, artículos publicados en los periódicos de mayor circulación en España.» –José Ortega y Gasset, Prólogo para alemanes

Esto es lo que tengo que decir de momento. Para empezar

Notas:

Fuente:  http://www.nodulo.org/ec/2014/n148p07.htm

12 de julio de 2014.  ESPAÑA

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