El compromiso político

El pensador Kant con su giro copernicano del pensamiento filosófico, aportó datos muy importantes a la ciencia y la vida, que podrían ayudarnos a meditar con profundidad los sucesos actuales.

El pensador Kant con su giro copernicano del pensamiento filosófico, aportó datos muy importantes a la ciencia y la vida, que podrían ayudarnos a meditar con profundidad los sucesos actuales. Los que interpretaban al profesor Kant después de publicar su “Critica de la razón pura’’ en 1781, decían: “A este mundo inmoral nos ha llevado la hegemonía de la economía por encima de la política, y la maquiavélica desvinculación de la política respecto de la ética’‘. Precisamente, aquel hombre hoy considerado erudito, aburrido, metódico y sistemático, ya se anticipaba a nuestro tiempo con su pensamiento en ascuas. Tal vez su moral del deber, no haya sido interpretada anteriormente en profundidad por algunos pensadores teológicos ¿Hoy en día la gente se compromete seriamente por la política o corre tras intereses aparentes? La palabra política ya parece una mala palabra. El imaginario colectivo la suele asociar casi instantáneamente con el crimen, desempleo o subempleo, negocios turbios, corrupción institucionalizada y los abusos impunes de una banca. Y, es en este contexto, cuando una persona saludable prefiere ocuparse de sus hijos, esposa, y pasarla bien en familia. No hay nada mejor que el acompañamiento de una buena familia bien educada y bien constituida.

Justamente, a ello se refería Kant con su moral del deber: “Si alguien decide hacer frente a estas cuestiones no será sólo por ganas, sino por deber’‘. Sin embargo, nuestro mundo actual no vive inspirado en los principios que preocupaban en las épocas del joven Kant, sino bajo la óptica de un mundo amoral, legado primordial de Nietzsche: “Un mundo de fuerzas físicas carentes de significación ética’’ ¿El hombre de hoy se desvive por los interés altruistas comprometidos con el destino del universo y de la acción general? Si la Filosofía, educación, ciencia, no me ayudan a mejorar la calidad de vida, es porque no me sirven para nada. El joven Nietzsche se rompió la cabeza para desmoronar principios, subestimando que la ausencia de códigos claros, destruyen los hechos. Si no hay hechos objetivos claros a los que deba atenerme no hay nada. Hoy, cualquiera dice cualquier cosa, porque se niegan hechos. Es difícil sustituir a la moral porque solamente el vacío será el gran agujero negro que se adueñará de la tierra. ¿Cuál es el imperativo o hecho que identifica a la humanidad actual?

Veamos un ejemplo concreto: En el mundo de la Web se hace política por internet. Los blogueros que se esconden detrás de un “nickname’’ para decir cualquier cosa, insultos, hostigamientos, al que Eco calificara de “imbéciles’‘, ahora se les pide límites. Y, muchos pensadores que ahora dicen basta, eran los que se creían inspirados y seguros, bajo la ley del más fuerte. La falta de límites alimentada por el vaciamiento hacia las instituciones, dejó intelectuales mediáticos con mucho currículum, pero poco oídos. Tal vez por ello, los blogueros ocupan cada vez más ese espacio, con el insulto típico en los diarios ¿Será éste el imperativo categórico actual? Y, por ello, es que Kant todavía resuena con su mensaje imponente: “El compromiso político es un deber moral’‘.

A este compromiso político lo hace cada ciudadano desde sus principios. El imperativo categórico actual bien podría ser: “Insulta y Roba’‘. El insulto es violencia y Hannah Arendt comprobó como la violencia y poder se diferencian, pero normalmente aparecen juntos. Toda violencia ya sea física o verbal, de alguien que da la cara o se esconde en anonimato con algún seudónimo, puede ser justificada, pero nunca será legitimada. El poder no necesita justificación, necesita legitimidad. Decía Arendt en su libro sobre la Violencia: “El clímax del terror se alcanza cuando el Estado policial empieza a devorar a sus propios hijos, cuando el ejecutor de ayer se convierte en la víctima de hoy’‘. En un momento cuando los blogueros servían a los intereses del poder se les pagaba, ahora como no se los puede frenar, resulta mejor controlarlos. Sin embargo, el Estado policial rara vez funciona en la realidad, para identificar anónimos y enviarlos a la cárcel, como quiere hacer un proyecto de ley en nuestro país, para controlar esta situación. Y, como medio de descarga, sirve por un momento fugaz que obstaculiza. La mejor salida no está en el odio, sino en el compromiso.

El mejor camino no es la censura, sino en apostar a la educación del pueblo con educación intelectual de calidad. Ayudarlo a ser persona valiéndose por sus propios medios. Es pasar del “Estado del terror’’ al “Estado emancipador’‘, del super “Estado Fuerte’’ del control, al super “Estado comprometido’’ del imperativo categórico del bien. Ver con los ojos de Hegel y de Marx con poder de negación esta afirmación: “El mal no es más que una manifestación temporal de un bien todavía oculto’‘. Esta verdad oscura que Kant con su lógica dificilísima intentó vislumbrar.

Notas:

Fuente:  http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=683206

4 de septiembre de 2015.  ARGENTINA

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