El creacionismo busca abrirse paso en Europa

El creacionismo no se limita a las fronteras estadounidenses ni es promovido exclusivamente por sectores católicos conservadores. La preocupación europea por este fenómeno data de 2007, mucho antes del Año de Darwin.

Las preocupaciones europeas respecto a versiones alternativas de la evolución, como pueden ser el creacionismo o el llamado “diseño inteligente” no están relacionadas con las celebraciones de 2009 como Año de Darwin. Para ser precisos, fue el 8 de junio de 2007 cuando la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa manifestó detallado interés por estos fenómenos al expedir el documento “Los peligros del creacionismo en la educación”. Bildunterschrift: El Consejo de Europa, preocupado por el creacionismo.
Un fenómeno europeo

El reporte parte de una premisa fundamental: el creacionismo, dice, “fue por mucho tiempo un fenómeno casi exclusivamente estadounidense. Hoy, las teorías creacionistas encuentran vía libre en Europa y su expansión afecta a muchos Estados miembros del Consejo de Europa”.

Comúnmente se achaca la proliferación de estas ideas a los sectores más tradicionales de la Iglesia Católica. En el caso de Europa, una de las ramificaciones creacionistas no tiene dicha raíz, sino otra muy distinta: la obra del predicador islámico turco Harun Yahya.

En 2006, éste publicó el llamado Atlas de la Creación, donde intenta refutar el darwinismo en una obra de 772 páginas. A principios de 2007, según el Consejo de Europa, “Yahya lanzó una ofensiva orientada a la distribución masiva de sus obras en Europa y en todo el mundo”.

Por lo menos en lo que se refiere a Turquía, la iniciativa parece tener éxito: 75 por ciento de los estudiantes de educación secundaria en ese país dudan de la teoría evolucionista de Carlos Darwin.

La obra de Yahya llegó a Francia en 2007. Las autoridades encargadas de la educación en esea nación emitieron un análisis al respecto. En él consideraron que el libro del predicador turco “es mucho más peligrroso que las iniciativas creacionistas previas, las cuales usualmente tenían origen anglosajón.”

Los jóvenes desconocen a Darwin

En Suiza, la viceministra de Educación del cantón de Ginebra, Jacqueline Horneffer, afirmó que “el libro no corresponde a las teorías científicas actuales:  no cumple con el principio de separación de la educación secular y la religiosa.” Otros grupos como la asociación ProGenesis trabajan desde otros flancos para difundir las teorías creacionistas en territorio suizo.

Las teorías creacionistas parecen sacar provecho de la falta de información entre la juventud europea acerca de la obra darwiniana. Un sondeo llevado a cabo en Bélgica dio como resultado que “gran porcentaje de los estudiantes afirman que no tienen ninguna referencia a la obra de Carlos Darwin, pese a que ésta forma parte de los planes de estudio.”Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  Muchos jóvenes no conocen a Darwin ni a sus teorías.

En Polonia, el por entonces viceministro de Educación, el ultraconservador Miroslaw Orzechowski, afirmó en 2006 que “la teoría de la evolución es una mentira, un error que ha sido legitimado como verdad absoluta”; además, dijo que “no debemos enseñar mentiras, así como no debemos enseñar el mal en lugar del bien y la aberración en lugar de la belleza”.

Coexistencia necesaria

En Rusia, una joven de 16 años entabló junto con su padre un juicio contra el Estado por considerar que los libros de texto contienen una versión de la evolución incompatible con sus creencias religiosas. El Consejo de Europa señala que las demandas fueron apoyadas por la Iglesia Ortodoxa rusa.

Alemania no ha escapado a la expansión del creacionismo en Europa. En el estado federado de Hesse, estas teorías se incorporaron a los planes de estudio en algunas escuelas privadas. Esto provocó protestas de padres de familia, pero el ministerio de Educación de esa demarcación consideró que no había irregularidad que justificara su intervención.

De acuerdo con el semanario Der Spiegel, uno de cada cinco alemanes rechaza la teoría darwiniana de la evolución.

En todo caso, el Consejo de Europa señala que “la ciencia y la religión deben ser capaces de coexistir. No se trata de oponer la ciencia a la creencia, pero es necesario prevenir que la religión se oponga al conocimiento científico.”

el/pk

Notas:

Fuente: http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4053649,00.html?maca=spa-newsletter_sp_Titulares-2358-html-nl

ALEMANIA.  24 de febrero de 2009

Hay 2 comentarios

March 04, 2009 - 5:45 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Algo mas…

Darwinitis

Arnoldo Kraus

Al igual que Kafka no fue el creador del término kafkiano, Charles Darwin no es el responsable de la palabra darwinitis. Lo kafkiano nació y crece sin cesar por la necesidad que tiene el lenguaje de dar forma a realidades no descritas en las épocas en las que se inventaron los idiomas. Lo mismo sucede con la darwinitis: doscientos años después de su nacimiento las ideas de Darwin siguen vigentes per se y como atalaya frente a los creacionistas y su instrumento, el diseño inteligente (que nada tiene de diseño ni de inteligente).

Si bien ignoro quién creó el término kafkiano, sé que fue el profesor de genética Steve Jones, del University College de Londres, el creador del vocablo darwinitis.

Charles Darwin sufría con frecuencia de problemas digestivos y, al igual que otros victorianos, fue víctima del demonio de la dispepsia. Sus problemas gastrointestinales no se contagiaban, pero, por fortuna, sus ideas sí. De ahí la idea de Jones: La darwinitis es una condición contagiosa que se ha diseminado fuera de la ciencia y ha infectado la sociología, la política, la literatura y más. Desconozco por qué el profesor Jones no enlistó a las religiones, pero entiendo que el más que cierra la oración permite agregar otros términos: historia –su vida ha motivado diversos estudios biográficos–, geografía –viajó durante cinco años, tres y medio de los cuales los pasó en tierra, en el famoso barco HMS Beagle– y, por supuesto, religión: sus ideas son blanco de los creacionistas.

La darwinitis, como se sabe, se ha diseminado ya que este año se celebran el 200 aniversario del nacimiento de Darwin y los 150 de la publicación de El origen de las especies. Aunque parezca irrisorio, la fama del científico inglés y de la epidemia suscitada por sus estudios se debe, no sólo a su famosa teoría de la evolución de las especies, sino a las corrientes religiosas, sobre todo en Estados Unidos, que han tratado de denostar a toda costa sus investigaciones. Más irrisorio resulta el hecho de que los argumentos de los creadores del diseño inteligente son casi idénticos a los expresados por el reverendo británico William Paley.

En su libro Teología natural: evidencias de la existencia y atributos de la deidad recogidas de la apariencia de la naturaleza (1802), el ministro atribuye la necesidad de un ser supremo para explicar la presencia del ser humano y otras especies en la Tierra. La idea de la selección natural, suscrita por Darwin y por Alfred Wallace, con quien firmó un primer artículo (1858), es la refutación más inteligente a las teorías de Paley.
La idea de Darwin es la siguiente: los seres vivos tienen una gran capacidad reproductiva, pero, en un mundo donde los recursos no son suficientes, sobreviven quienes están más dotados. Este proceso genera una serie de mecanismos biológicos que se adaptan al entorno biológico y que permiten que las especies sobrevivan. Esta adaptación es el meollo de la selección natural y de la evolución. Poco a poco la ciencia le ha dado la razón a Darwin. Se sabe que los seres humanos compartimos con las bacterias, las ratas y los abetos la mayoría de nuestros fundamentos genéticos y bioquímicos, lo que significa que la vida tiene un origen común.

Darwin era católico practicante y buen padre; tuvo 10 hijos, de los cuales tres murieron cuando niños. Dejó la Biblia a un lado cuando su trabajo chocó con el argumento de que la Tierra y sus criaturas fueron creadas en seis días y olvidó su cristiandad debido al prolongado sufrimiento de una de sus hijas. Para él, era incompatible que criaturas inocentes sufrieran por la voluntad de Dios. No en balde Francis Collins, creyente cristiano y director del Proyecto Genoma, ha señalado: “Las similitudes de los genes humanos con los de otros mamíferos, gusanos y hasta bacterias son impresionantes. Si Darwin hubiera tratado de imaginar una forma de probar su teoría, no podría haber encontrado nada mejor, salvo una máquina del tiempo. Pedir a alguien que rechace todo eso para probar lo mucho que ama a Dios… ¡qué horrible elección!”

La filosofía de los creacionistas, entre ellos George W. Bush y su compañera de partido Sarah Palin –¿la recuerdan?–, está muy arraigada en Estados Unidos: más de la mitad de la población cree en el diseño inteligente. La idea es la siguiente: Dios diseñó cada una de las especies que existen. El integrismo católico defiende a ultranza el creacionismo. Para ellos, la existencia de una misteriosa intencionalidad o una inteligencia sobrenatural es la que determinó la aparición del ser humano y de las especies animales.

La darwinitis no es gratuita. Darwin es uno de los grandes genios de la humanidad. Su teoría, a 150 años de distancia, sigue vigente. Y no es gratuita porque muchos religiosos siguen aferrados al poder que se cosecha gracias a la ignorancia que ellos siembran y perpetúan.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/03/04/index.php?section=opinion&article=023a2pol

MEXICO.  Miércoles, 04 de marzo de 2009

December 08, 2009 - 8:56 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Que buena reflexion la de Arnoldo sobre la “darwinitis”. En terminos popperianos seria “darwinismo”: El paradigma de explicar el fenomeno biologico a traves de las teorias de Darwin, lo cual seria no solo un anacronismo sino un exceso desorbitado de los propios limites de su teoria.

Hay que entender que la ciencia genera conocimientos; no verdades. El conocimiento es precario y susceptible a ser completado, modificado o reemplazado, si no, no habria aprendizaje. El conocimiento científico es una aproximación crítica a la realidad apoyándose en el método científico. Ese metodo (y sobre todo el inductivo que es el que proveyo los mayores avances) crea conocimientos se obtienen a través de los sentidos y la conceptualización de lo percibido.

El método científico está sustentado por dos pilares fundamentales. El primero de ellos es la reproducibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Este pilar se basa, esencialmente, en la comunicación y publicidad de los resultados obtenidos. El segundo pilar es la falsabilidad. Es decir, que toda proposición científica tiene que ser susceptible de ser rebatida (que se pueda enunicar una hipotesis contraria). Al depender de los sentidos (no es “científico” que lo que no se percibe por ellos) depende del observador, sus instrumentos y las mediciones que realizan. Nada tiene que ver con la filosofía (la ciencia es su hija) ni con la fe. En todo caso se complementan, pero no se contradicen.

La teoria de la evolucion, aun en sus formas mas modernas (un conjunto de teorias) si bien sigue siendo la “explicacion” mas aceptada por las evidencias que la soportan, sigue dejando mas preguntas que respuestas.

Por ejemplo, y solo para citar algunas:

Cada especie tiene un numero determinado de cromosomas; ¿como se paso de un numero a otro? ¿como encontro un ejemplar o varios una parejas de sexo opuesto con el mismo numero de cromosomas con la cual reproducirse?

¿Como ocurrio la diferenciacion sexual? Incluso darwinianamente no es necesaria. El dimorfismo sexual no existe en todas las especies.

Se dice que la evolcuion se dio en millones de años, pero cada individuo ha vivido periodos de vida muy cortos, incluso menores a los que hoy algunas especies alcanzan, ¿como se puedieron dar cambios tan importantes en periodos de tiempo tan cortos? Aclaremos que son realmente “adaptaciones” sino mutaciones que se tienen que dar en un grupo de individuos simultaneamente, incluyendo la diferenciacion sexual.

Muy bien dice Arnoldo que no fue Darwin sino algunos cristianos que vieron amenazada su fe, los que hicieron mas famoso al cientifico que visito las Galapagos y la Patagonia. Entender literalmente ciertos pasajes biblicos como los once primeros capitulos del Genesis, y particularmente los dos relatos de la creacion de Genesis 1 y 2 (muy distintos entre si y compuestos en fechas diferentes), ha sido la causa de una reaccion dañina para la fe cristiana. En lugar de aprovechar el aporte del conocimiento, esa actitud literalista ha llevado a dos extremos: A que muchas personas a crean sin pensar y que otros muchos piensen sin creer, perdiendo la oportunidad de aprovechar ambos recursos: la ciencia y la fe.

Muchos hace hoy un esfuerzo por reconciliarlas, pero en realidad nunca estuvieron divorciadas. Son las personas las que las contraponen, pero no su propia esencia (sus propios conceptos) que, repetimos, con complementarias.

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