El Derecho y la ética, De vuelta a Kant

La afirmación del abogado Abelardo De la Espriella, en su defensa del presidente de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt, según la cual la ética y el derecho no tienen nada que ver, ha generado una discusión en los ámbitos políticos y jurídicos del país.

La aseveración, según la cual la ética y el derecho son dos esferas sociales de acción, cada una con su racionalidad propia y que no tienen relación alguna, hace parte de una idea antigua, que se remonta a los filósofos griegos y a Maquiavelo. Platón discute en El Gorgias la fundamentación de la idea de la justicia a partir del derecho del más fuerte, como lo hace la ética de Calicles. En esta se declara “el poder crea derecho”. En similar dirección Maquiavelo dice que en los ámbitos del derecho y la política es inevitable el uso de la violencia para poder sojuzgar a los hombres y alcanzar los fines que se proponga el Estado. Con esto Maquiavelo despide al normativismo ético del tratamiento de las cuestiones políticas y jurídicas e introduce en la literatura política un realismo político, separado de toda vinculación ética.

Varios siglos después, en la Ilustración, el filósofo alemán Kant criticó estos argumentos del realismo. Consideró que es absolutamente necesario unir el concepto de la moral al derecho y la política para establecer las condiciones limitativas del derecho y la política. La moral debe trazarles fronteras al derecho y a la política, con el único fin de que el derecho de los hombres a su libertad, igualdad e independencia sea protegido y que por ninguna razón se puedan limitar sus derechos fundamentales.

La idea de Kant es muy precisa. Efectivamente, actuar en concordancia con el derecho no es un deber ético, sino jurídico, a cuyo cumplimiento podemos ser coaccionados por un Estado fundamentado en el derecho. Sin embargo, cumplir el deber jurídico, aunque no haya temor de coacción alguna, es una acción “virtuosa o meritoria”.

Así, lo que alguien hace de acuerdo con lo ordenado por el derecho es obligatorio, pero lo que hace de más, conforme al deber, en comparación con aquello a que la ley puede obligarlo, es “meritorio”. Sin moralidad, en el derecho se sigue solamente la letra de la ley, pero no su espíritu. Si hubiese solamente legalidad jurídica el hombre estaría sometido al mecanismo del dominio, y la situación práctica definida por el derecho se reduciría a la coacción externa del arbitrio. La pretensión del abogado De la Espriella de separar al derecho de toda vinculación ética sirve a un fin: conseguir que no se llegue a demostrar que el magistrado violó alguna norma jurídica. Pero las acciones de un abogado que defiende a un magistrado deben ser ajustadas a la ética y al derecho. La historia de la Corte Constitucional demanda que no se reemplace el criterio de la ética en la aplicación del derecho por el criterio del experto que establece que la ausencia de ética es condición del éxito de la acción jurídica. Abogado, no siempre “el fin excusa los medios”.

Francisco Cortés Rodas

Es Director Instituto de Filosofía, U. de Antioquia.

Notas:

Fuente:  http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/el-derecho-y-la-etica-de-vuelta-a-kant-XY1515891

18 de marzo de 2015.  COLOMBIA

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