FILOLOGÍA. El don de las lenguas: Fernando Tola Mendoza

El último trabajo de Fernando Tola es Filosofía de la India: del veda al vendanta. El sistema samkhya. El mito de la oposición entre pensamiento de la India y la filosofía de Occidente.

 

CASO ÚNICO EN LA INTELECTUALIDAD PERUANA, FERNANDO TOLA MENDOZA HA DEDICADO SU VIDA AL ESTUDIO DE LAS CULTURAS DE ORIENTE Y AL CULTIVO DE LAS LENGUAS, DEL LATÍN AL PALI Y DEL GRIEGO AL TIBETANO. HOY, A SUS MÁS DE NOVENTA AÑOS, SIGUE TRABAJANDO, INCANSABLE Y PROLÍFICO.

En la Facultad de Letras de la UNMSM, en los años 50, tuve el privilegio de contar con profesores de muy alto nivel, como Luis Jaime Cisneros, Raúl Porras, Jorge Puccinelli, Luis Alberto Sánchez. Era rector el gran filósofo Mariano Iberico. Pero aquél con quien me sentí más identificado por mi amor a la literatura griega, por su vasta cultura y sus conocimientos especializados fue Fernando Tola Mendoza, quien tenía a su cargo las asignaturas de Griego y de Literatura griega y latina. Y es que yo había sido un temprano y entusiasta lector de la Ilíada y de la Odisea. Por mi dedicación fui propuesto y nombrado su asistente, y gracias a su generosa ayuda pude leer en el original fragmentos de los presocráticos, de los trágicos y de la Ilíada, y se publicó mi traducción de Jenófanes de Colofón.


Fernando Tola nació en Lima en 1915, y estudió en Bélgica, Francia e Italia. De retorno al Perú en 1935 optó en nuestra Universidad en 1939 el grado de Bachiller con una tesis sobre Gorgias, sofista griego, y más tarde de doctor con otra sobre Los Annales de Ennius, basadas en un gran manejo de las lenguas clásicas. Como docente trabajó junto a Hipólito Galante, profesor italiano gran cultor de los estudios clásicos, y fundaron el Instituto Superior de Lingüística y Filología en 1936. Y cuando Galante regresó a Europa, nuestro compatriota asumió sus funciones.


Gracias a nuestra cercanía fue creciendo mi admiración ante la inteligencia, la sensibilidad y amplitud de sus horizontes. Dominaba en esa época más de siete u ocho idiomas. Publicó, entre otras cosas, una traducción de los fragmentos de Safo (1957), y estudios sobre la catarsis en Aristóteles (1956), sobre los Personajes anormales en Esquilo (1958) y otro sobre La personalidad ejemplar de Píndaro (1958). También una reflexión sobre La función humanística de la Universidad (1959).


En algún momento inició sus estudios del sánscrito y de las culturas de la India, y fue así cómo en 1956 dio a la imprenta, bajo sello sanmarquino, una versión española con introducción y notas del Mundaka Upanishad, En 1961 vertió al castellano una selección, los Himnos del Rig Veda. Sus traducciones del Katha Upanishad y de los Himnos del Rig Veda aparecieron en 1959 y 1961, respectivamente. También se interesó en el conocimiento científico, leyendo los ensayos de físicos como Eddington y Heisenberg, producto de lo cual fue su medular trabajo Ciencia y humanismo (1960). Inquietudes que no le impidieron apoyar decididamente los estudios de quechua.


Por mi parte, en algún momento decidí que por grande que fuera mi amor por el mundo clásico, era mayor el llamado de mi vocación por la creación literaria. No fue fácil para mí comunicar tal cosa a mi maestro, pero él acogió con comprensión mis razones, sin perjuicio de que yo continuara colaborando con él hasta 1957.


En 1964 la Unesco le concedió una beca para continuar sus investigaciones en la India, donde permaneció seis años. Fue también, si no me equivoco, agregado cultural. Después se estableció en 1970, junto con su esposa, la argentina Carmen Dragonetti, también orientalista, en Buenos Aires, donde fue nombrado profesor titular de Sánscrito y Filosofía de la India de la Universidad de Buenos Aires. En 1980 fue designado investigador superior en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas. En 1990 ambos crearon la Fundación Instituto de Estudios Budistas, así como la revista Estudios Budistas.


Su pasmosa facilidad para los idiomas ha hecho que domine ahora nada menos que catorce lenguas, y entre ellas, además de las ya mencionadas, el persa antiguo, el pali, el japonés, el chino. Sus estudios sobre textos clásicos de las culturas orientales son numerosos. Entre sus libros citemos The Avayavinirakarana of Pandita Ashoka (Tokio, 1994); On voidness, Delhi, 1995; Fo shuo san ching, Tres sutras del Mahayaana, Buenos Aires, 1996; El Sutra del Loto, México, 1996; Being as consciousness, y otros. En colaboración con su esposa ha publicado, entre otros, Filosofía y Literatura de la India, y en el 2004 On the Myth of the Opposition between Indian Thought and Western Philosophy (2004). Asimismo, Unidad en la diversidad: Las tradiciones filosóficas de la India y de Occidente, que se leyó y comentó en el homenaje que la facultad sanmarquina le tributó hace poco. Sus artículos son innumerables, en libros y revistas de Buenos Aires, México, India, Japón, Estados Unidos y otros países. Su participación en congresos internacionales ha sido y es de muy alto nivel, como acreditan las distinciones que ha recibido. Todo ello permite llamar a Fernando Tola, por la amplitud de sus horizontes y la profundidad de sus estudios, un peruano universal. Es justo relevar, finalmente, la figura de Carmen Dragonetti, quien domina doce idiomas y es asimismo autora de numerosos y celebrados trabajos y contribuciones en aquel campo. Para terminar digamos que podemos ver en nuestro compatriota y en ella a precursores, entre otras figuras internacionales, de la globalización, pero no la de la ideología neoliberal, ni la del consumo, la explotación y la degradación de la vida, sino la de los estudios centrados en las literaturas clásicas de varias culturas orientales. Una globalización de los estudios y conocimientos que favorece, indirectamente, la preservación de las identidades de los pueblos, especialmente del Tercer Mundo.


El caso de Fernando Tola es único en la intelectualidad peruana, pues sin olvidar nuestras raíces, centró sus estudios en los universos culturales clásicos occidental y oriental, y continúa en su tarea de investigar sus manifestaciones literarias y filosóficas, y compararlos, con profundidad y originalidad, desde diversos ángulos. La edad no es obstáculo para ello, y hace muy pocas semanas viajó con Carmen a Estados Unidos para intervenir en un congreso de orientalistas.


Formulo votos para que su producción, reconocida internacionalmente, continúe a pesar de su edad, y sea un vivo ejemplo para nuestros jóvenes universitarios, sobre todo en lo que su obra tiene de un humanismo vivido a plenitud y reflejado en una producción de tal riqueza.


UN HOMBRE DE MUCHAS LENGUA
El último trabajo de Fernando Tola, escrito conjuntamente con su esposa Carmen Dragonetti, es un volumen de 780 páginas y está próximo a salir en España, bajo el sello de la editorial Kairós. El título es Filosofía de la India: del veda al vendanta. El sistema samkhya. El mito de la oposición entre pensamiento de la India y la filosofía de Occidente. Otro de sus libros más conocidos en inglés es Concentración de la mente, que lleva cinco ediciones.

Fernando Tola conoce distintos idiomas antiguos y modernos, los cuales utiliza en sus investigaciones académicas. Los idiomas con los que más trabaja son: latín, griego, sánscrito, pali, chino, tibetano, japonés, alemán, inglés; francés, italiano y portugués.

Notas:

Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-09-07/el-don-lenguas-fernando-tola-mendoza.html

PERU.

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