El espiritu del rebelde

Este año, sin duda, y para nuestra fortuna, ha sido el año del manifestante, en Túnez, Egipto, Estados Unidos, España… se ha oído o, mejor dicho, se ha hecho oír su voz.


:: JOSÉ IBARROLA

En esta época nuestra en que la cultura de la imagen prima sobre todas las cosas, donde la publicidad es un estudiado método para convertir en objeto de deseo cualquier producto, la revista americana Time -como viene haciendo desde hace décadas- ha retratado en la portada de este mes de diciembre a su personaje del año. Este retrato, o manufacturación de un nuevo producto, no ha sido alguien en concreto, sino un personaje anónimo: ‘The protester’, esto es, ‘el manifestante’, o traducido un poco más: ‘el indignado’.

Es propio de la juventud, en la mía lo fue, y en la de muchos otros, sentir un especial atractivo por ese personaje romántico y rebelde, luchador hasta la muerte por una buena causa, que personalizó el ‘Che’ Guevara, cuya fotografía ya vemos impresa en la camiseta de muchos jóvenes como un diseño más de vestimenta. Cuando un símbolo auténtico, vivo, temblando aún en la pasión de su sentido, es capitalizado, convertido en mercancía, se le esteriliza, castra, vulgariza. Ahí reside el peligro de tomar ‘iconos’, de convertir en vulgar lo que brilló por ser único y original. Cuando vemos una imagen repetida por todos lados, el significado de lo que representa se va desvaneciendo, haciéndose cada vez más abreviado hasta el punto de perder el interés, llegando a pasar por mera anécdota o referencia descontextualizada.

Sin embargo, lo que no podrá morir nunca es el espíritu del rebelde, ese que nace y vuelve a renacer, durante los siglos, allí donde una sociedad o grupo ha de proclamar el derecho de lo que es suyo, su libertad. Ningún rebelde, ni James Dean, lo es sin causa. La rebeldía es en sí la causa, la necesidad siempre imperante en todo tiempo y lugar, pues las sociedades están estrictamente fijadas por prejuicios, normas sociales y de comportamiento, clases, estatus, tabúes, mandatos implícitos y explícitos, obligaciones éticas, morales, etcétera. No quiere esto decir que cierto orden social y moral no sea necesario. Lo es. Vivir en grupo requiere ciertos preceptos de convivencia. Pero eso no significa que una sociedad se escude temerosa en esos preceptos negando todo atisbo de espontaneidad, creatividad y renovación. Y ha sido el rebelde quien ha encarnado esa función social, desde el rebelde artista (Oscar Wilde, Dalí, The Beatles…) al rebelde político, como el citado Guevara. Filósofos como Sócrates, Marx, o Nietzsche también lo fueron. La rebeldía no es una causa, ni una moda, sino una forma de ser, necesaria y vital inclusive.

El rebelde nos muestra una alternativa, nos hace ver que hay otro camino. En este sentido es una figura optimista y positiva. Nietzsche hace hablar a Zaratustra mostrándonos el camino del nuevo hombre. Dios nos lo explicó mediante Jesucristo. Marx con ‘El Capital’. Hoy en día somos manejados por el ‘dios mercado’ y el rebelde está ahí para hacérnoslo saber abiertamente. Escribe Michel Onfray, un intelectual indignado, que es necesario «terminar con esta religión de la economía que hace del capital su Dios y de los hombres sus simples devotos, objetos de expoliación a voluntad». Hemos regresado a una nueva Edad Media, pero por suerte sabemos que después llegó una luz rejuvenecedora llamada Renacimiento.

Hoy día la economía tal y como la entendemos ya no nos sirve, ha dejado de ser un instrumento de convivencia y organización; ahora la servimos a ella, nos organizamos y convivimos según sus exigencias. Esta economía que hemos creado y que se llama capitalismo está devorando un mundo al que debería servir. Ese es el mensaje que hoy día necesitamos escuchar, que necesitamos saber. Añadiendo siempre una esperanza, una alternativa. El rebelde, pues, sólo procura que despertemos del sueño de la razón, de la razón demente que subyuga a este sistema. El rebelde no es un ‘icono’, ni una imagen que llevar en la camiseta hasta que olvidemos lo que significaba o la lavadora la destiña y borre su silueta. Este año, sin duda, y para nuestra fortuna, ha sido el año del manifestante, en Túnez, Egipto, Estados Unidos, España… se ha oído o, mejor dicho, se ha hecho oír su voz. El mensaje que precisa recordarse más que nunca es que tenemos derecho a vivir dignamente, todos. Y no perder la esperanza al difundir este mensaje. Porque, como escribió el gran poeta lituano Czestaw Mitosz: «La esperanza existe si alguien cree / que la tierra no es un sueño, sino un cuerpo vivo». Y este cuerpo es el nuestro, es de los árboles y ríos, ciudades, océanos, pájaros y mesetas… La tierra nos pertenece porque somos esa tierra, porque estamos hechos de la misma materia que el mundo. Justo es reivindicar la justicia. Necesario es pedir lo necesario. Y ser rebelde es proclamar el derecho de poder ser uno mismo. Digna y libremente. Hoy, más que nunca, todos necesitamos ser rebeldes.

Notas:

Fuente: http://www.laverdad.es/albacete/v/20111218/opinion/espiritu-rebelde-20111218.html

18 de diciembre de 2011

Hay 1 comentarios

December 20, 2011 - 9:47 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Si muy cierto. Tambien cabe mencionar que para ser escuchado “hay que derramar sangre” esto que digo no es mi convicción, pero si es algo que he notado. No lo apoyo, pero es cierto. Todos los cambios requieren violencia (desafortunadamente, y reitero, yo no lo apoyo), violencia porque asi no los indica la historia. Para conquistar otras tierras en tiempos remotos se usó “esa tecnica”, las cruzadas, los llamados herejes, independencias, revoluciones como ya se mencionó en el escrito -la ilustracion-... despues nos vamos a la primera y segunda guerra mundial… el comunismo, el movimiento del 68, los hippies, homosexualidad, derecho de la mujer, derechos laborales, de animales, el medio ambiente, los indignados, y entre tantas revoluciones que han habido durante el siglo XX y XXI.

Se habla de una revolucion pacifista, de diálogo y negociaciones… mi pregunta es… ¿el rebelde se debe someter a una no-violencia o sera que siempre en las marchas habra un muerto o herido?

Ser rebelde es natural porque reaccionamos a una inconformidad, y es valida. Pero ciertamente se ha comercializado, se vuelve moda tener “una actitud luchadora pero falsa” y mas especialmente en México. Nos consumimos en el mercado y el mercado nos consume. Vaya que situacion la nuestra, si China se prepara por si algun pais lo ataca… mientras en Estados Unidos pocas -a mi informacion- fueron las marchas que se hicieron cuando sucedia la guerra en Irak…¿saldra la gente a protestar y “detener” la guerra que se aproxime..? ¿quienes seran los lideres.. un John Lennon, un Che Guevara? Vaya mención de Salvador Dalí, donde se pintaba inconformidad y burla a las guerras.. ahora solo se pinta para vender millones y comer… Bienvenido sea el Trans-modernismo!
Rebeldes que tienen precio y por eso es el Fin de una época de liderez.
Entonces el verdadero espiritu rebelde a mi opinion, es quien debate la situacion mundial(junto con lo que Jose M. afirma)...o acaso la crisis mundial es indicio del fin del capitalismo? Bueno.. es bueno imaginar y especular lo que podría o no suceder… buenos sean los rebeldes de pensar y no se derrame sangre mas.

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