El fin del ciclo

“El hombre es una máquina biológica que se desgasta”

Tanto la vida y método como condena y muerte del filósofo Sócrates han dado para muchas especulaciones.

Sobre su muerte por ejemplo, En el ensayo: Defensa ante el jurado, Jenofonte compañero de batallas postula: La asumió como guerrero que fue sin mostrar un atisbo de cobardía.

Platón, dice de su maestro que eligió morir antes de renunciar a su elección personal de filosofar con sus conciudadanos a que la sentencia lo condenaba.

En la Apología, Platón lo presenta conversando con sus amigos antes de beber la cicuta donde el filósofo sostiene: No hay que temerle a la muerte ya que no sabemos qué sucede después de ella. Ante lo desconocido no se puede conjeturar. Afirmar que es buena o mala sería incurrir en una falacia por ignorancia.

También, argumenta que todo ser vivo cumple un inexorable ciclo que lo lleva a mudar de forma y convertirse de nuevo en tierra. Pero esa etapa final posee un tránsito terrible, el de la vejez que llega con achaques corporales y psíquicos convirtiendo la existencia de las personas en una amarga pesadilla. Así que Sócrates aprovecha la sentencia a sus setenta años para irse dignamente.

En El Fedón o del alma, Platón vuelve sobre el momento de cumplirse la orden de muerte. Sócrates despacha a su esposa e hijos y queda solo con sus amigos a quienes los conmina a no llorar o hacer alusiones lastimeras a su condición de condenado.

Critón, uno de los acompañantes, le pregunta: “¿qué nos encargas acerca de tus hijos o de cualquier otro asunto, que nosotros podamos hacer a tu agrado?”. El filósofo responde: lo único que solicito es que se cuiden ustedes mismos, eso es lo que hemos aprendido durante muchos diálogos en nuestra larga amistad. Ser consciente de que la vida es un ciclo y estar preparados para su final.

Seguidamente tomó un baño para no dejar este deber personal a las mujeres que debían limpiar los cuerpos después de muertos. Luego asió la copa con firmeza y bebió el veneno sin titubear. La conversación giró sobre las bondades de la cicuta que comienza adormeciendo los pies y luego va subiendo por las piernas hasta paralizar totalmente el cuerpo.

Así murió uno de los grandes hombres dejándonos muchas enseñanzas incluso la de su propio final.

Jairo Urrea Henao

Notas:

Fuente: http://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-el_fin_del_ciclo-op-17366

17 de noviembre de 2017

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