El Humanismo renacentista y Filosofía y Letras de la BUAP

La Oración sobre la dignidad del hombre de Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) fue utilizada como divisa por Alejandro Palma el día de su asunción, lunes 10 de marzo, como director de la facultad de filosofía de la BUAP [Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México)].

Divisa, presentación, cartas sobre la mesa, declaración de principios, establecimiento de rumbo. En fin, carta de creencias fue la referencia al humanista renacentista.

Giovanni Pico: políglota, comparatista de las religiones, estudioso de la filosofía clásica greco latina, de la medicina y de la teología oriental, de la cabala y de la alquimia, obstinado del ecumenismo. Su obra Conclusiones filosóficas, cabalísticas y teológicas, mejor conocida como Las 900 tesis esta precedida por el texto que hoy conocemos como Oración (o discurso) sobre la dignidad del hombre. En esta plantea las tres proposiciones fundamentales de la convivencia social ideal: derecho a la discrepancia; respeto a la diversidad; derecho a la plenitud en la diferencia.

Pico Della Mirandola luchó en contra de la intolerancia papal, enfrentó acusaciones de herejía, fue excomulgado, huyó, fue encarcelado y posteriormente, una vez que fue liberado por la intervención de un noble se instaló en Florencia por invitación de Lorenzo de Médicis.

Hombre de libros, de ideas y también de profundas certidumbres religiosas, Giovanni Pico, escribió también un célebre tratado, inspirado en las tesis agustinas del libre albedrío, en contra de la astrología y sus nefastas supersticiones sobre la hipotética predestinación de la vida del hombre escrita con signos de astros en los cielos.

Y en este punto encontramos la cuarta proposición fundamental, el tetrafármaco radical de las cuatro des para la convivencia humana: Discrepancia, Diversidad, Diferencia y –como raíz nutricia de las anteriores- Decisión Libre.

Heroísmo y desmesura del hombre en libertad de pensamiento y obra. Del hombre que decide por que es libre; del hombre que es libre porque es responsable. Es decir: la libertad como un rasgo distintivo constituyente de cierta concepción de lo humano.

En algún pasaje del Discurso sobre la dignidad del hombre, Giovanni Pico, dice que Dios ha creado al hombre con múltiples aptitudes o potencialidades –Aristóteles- que se actualizan según sea la naturaleza del acto de decisión que rija. Es decir: que el hombre puede ser ángel o bestia, según su decisión. Responsabilidad y libertad intelectual: la vida es decisión.

Puestas las cosas ya en perspectiva, podemos valorar entonces la importancia de la referencia de Giovanni Pico Della Mirandola en la alocución de Alejandro Palma el día que asumió el cargo de director de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP. Podemos valorar y celebrar la responsabilidad intelectual que implica.

Terminemos, amigos míos, leyendo la siguiente cita. Es un pasaje del Discurso sobre la dignidad del hombre de Giovanni Pico Della Mirandola:

Tengo leído, Padres honorabilísimos, en los escritos de los Árabes, que Abdaláh sarraceno, interrogado sobre qué cosa se ofrece a la vista más digna de admiración en este a modo de teatro del mundo, respondió que ninguna cosa más admirable de ver que el hombre. Va a la par con esta sentencia el dicho aquél de Mercurio: “Gran milagro, oh Asclepio, es el hombre”. Revolviendo yo estos dichos y buscando su razón no llegaba a convencerme todo eso que se aduce por muchos sobre la excelencia de la naturaleza humana. A saber, que el hombre es el intermediario de todas las criaturas, emparentado con las superiores, rey de las inferiores, por la perspicacia de sus sentidos, por la penetración inquisitiva de su razón, por la luz de la inteligencia, intérprete de la naturaleza, cruce de la eternidad estable con el tiempo fluyente y (lo que dicen los Persas) cópula del mundo y como su himeneo, un poco inferior a los ángeles, en palabras de David. Muy grande todo esto ciertamente, pero no lo principal, es decir, que se arrogue el privilegio de excitar con justicia la máxima admiración. ¿Por qué no admirar más a los mismos ángeles y a los beatísimos coros celestiales? A la postre me parece haber entendido por qué el hombre es el ser vivo más dichoso, el más digno, por ello, de admiración, y cuál es aquella condición suya que le ha caído en suerte en el conjunto del universo, capaz de despertar la envidia, no sólo de los brutos, sino de los astros, de las mismas inteligencias supramundanas. Increíble y admirable. Y ¿cómo no, si por esa condición, con todo derecho, es apellidado y reconocido el hombre como el gran milagro y animal admirable?

Notas:

Fuente: http://www.poblanerias.com/interna-columna.php?-El-Humanismo-renacentista-y-Filosofia-y-Letras-de-la-BUAP&detalle=654&id_columnista=18

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