El superhombre y la discriminacion

Hoy tal parece que la compasión, el ayudar al otro, la bondad, el compañerismo y extrañamente, hasta el amor, son signos de debilidad. Inmediatamente cualquiera que hable en estos términos es acusado de beaterio, moralina, o religioso. Pero, que no es el objetivo que deberían perseguir los hombres, no los grandes hombres, sino cualquier hombre.

Hoy tampoco sabemos quien se vio afectado primero, si la sociedad indujo al individuo, o el individuo alteró a la sociedad y sus instituciones como el matrimonio, la escuela, la universidad, la familia. Hans Kung se preguntó qué puede significar esto en “una sociedad permisiva”, donde nada es verdadero y todo está permitido, donde no se ve ningún sentido profundo, donde cada cual puede “permitirse todo”, donde los derechos humanos siempre van rezagados. Un nihilismo social contemporáneo.

Uno de los promotores modernos y eficaces de la “mejor estirpe” fue Nietzsche; solo así, en una sociedad descompuesta, puede darse el caldo de cultivo para la creación del Superhombre, la creación de una estirpe humana más fuerte.

El hombre masa, desordenado, caótico y desorientado, habrá que mantenerlo así, con una raquítica educación, en un estado “natural” de mediocridad, esto permitirá “abrir distancia” y separar a la especie inferior de la superior. La especie inferior debe “hacer lo suyo” para que las naturalezas más fuertes fecunden y disfruten del ocio, aventura y libertinaje; cosas que no deben estar al alcance de las naturalezas medianas, porque las arruinarían. Para la medianía corresponden los horarios, el trabajo “laborioso”, la dedicación constante, las reglas y la moderación, todas estas son las “virtudes del rebaño”.

Para pensadores como F. Nietzsche la catástofre social daría el tiempo necesario para la creación de una especie salvadora, acompañada de una “sublime esclavitud”

La pregunta es: estas ideas están liquidadas?

Es posible manipular a la sociedad contemporánea para la creación de un grupo dominante y otro dominado? Qué tanto la medicina y la ciencia pueden contribuir con sus descubrimientos relacionados con la microbiología y manipulación genética – clonación- para que la sociedad del Superhombre florezca, donde la discriminación se convierta en “natural y sublime”. Por eso Nietzsche debe ser considerado uno de los precursores modernos de la discriminación. Para él y su doctrina cualquier Guerra está justificada, en menosprecio de las masas, ellas deben desecharse; cualquier pérdida está justificada, la violencia, dará paso a un verdadero “Superhombre”.

Esa fascinación por las “minorías del poder”, sedujo y produjo muchas catástrofes. El menosprecio por derechos humanos, el “mito de la igualdad de los hombres” y “la superstición de la igualdad de las razas”. Todo es valido para evitar la tiranía de la mediocridad y el imperio de los hombres inferiores. –Nietzsche-. Lo que hay que hacer es manipular al hombre por cualquier medio (violencia, enajenación, drogas) hasta convertirlo en una máquina, explotarlo, que actúe “maquinalmente”, para ello hay que dotarlo de las “virtudes” de una máquina útil. De ahí brotará el “hombre sintético” soporte para la creación de un hombre superior. El despojo y el desprecio por los hombres inferiores, “los locos, criminales y ecologistas y naturalistas van en aumento” esto marca el paso hacia delante, “esta plebe” tendrá que funcionar para el imperio de el “Superhombre”.

Curiosamente existió un contraste entre el hombre y su obra, entre el mensaje y el mensajero. Nietzsche, el mismo que proclamó la súper especie, que despreció sin límite “al otro”, un filósofo y visionario, un profeta; ese hombre tan seductor, viajó de un lugar a otro en la miseria, como profesor, hábito, modestas habitaciones de hotel, fue un enfermizo, ayudado por la misma gente que despreciaba, un hombre débil y enfermo que falsificaba recetas médicas. He ahí el hombre que predicó la doctrina del superhombre, que sembró la discriminación, como la luz y la vida, y él mismo no salió de su mundo de sombras.

Esta forma de nihilismo, presenta en la actualidad muchas caras, desde el indolente escepticismo intelectual, hasta la creación de “políticos salvadores”. También el aumento de la criminalidad, asesinatos entre adolescentes y jóvenes, feminicidios al por mayor, suicidios, notable incremento en la drogadicción, hacen ver al mundo como “una locura” un absurdo, una sociedad sin sentido, orientada exclusivamente hacia el bienestar o “zona de confort”. El desamparo social y el miedo a la responsabilidad nos hacen desear la autoridad superior. La discriminación existe, pero ¿existe el Superhombre?

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Notas:

Fuente:  http://impreso.milenio.com/node/9127276

MÉXICO.  11 de marzo de 2012

Hay 0 comentarios

March 26, 2016 - 11:30 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Que forma absurda del Dr. Oscar Hernández de interpretar a Nietzsche. En ningúna obra de éste filósofo encontrará que hay que recurrir a vicios para llegar al superhombre, debe ser que al Dr. Oscar la aliena el sistema religioso que no lo deja ver la nueva luz.

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