Esencia de ser y tener

Para Gabriel Marcel la metafísica del tener postula que hay que valerse sólo de aquello que se tiene y no de lo que se es. El que posee algo intenta por todos los medios mantener, conservar y aumentar la cosa poseída. De todos modos la cosa poseída se desgasta y puede escapar y eso la convierte en centro de temores y ansiedades. Y en el apego de las cosas el “yo” se aniquila. La realidad deja de ser vida, misterio y alegría creadora y se transforma en una vorágine de objetos que absorben a quien los quiere poseer. El mundo de la categoría del tener está hecho trizas, es el mundo de la alienación y preocupación, un mundo en el que es posible la desesperación.

Otro gran pensador del ser y del tener es Erich Fromm, quien más tarde dirá que para la modalidad de existencia del tener la verdadera esencia del ser es el “tener”, y si uno no tiene nada “no es nada”. El consumista dirá: “yo soy lo que tengo y lo que consumo”. Desde esta lógica parece imposible seguir las enseñanzas de Buda quien decía que no debemos aspirar a las posesiones, o las de Jesús que afirmó que al hombre no le aprovecha ganar todo el mundo y luego perderse a sí mismo.

El ser que postula Fromm es “activo”, es decir, con actividad interna para poder utilizar de manera productiva las potencias y facultades humanas. Ser activo implica trascender la cárcel del “yo aislado” para prestar atención a los otros y dar.

El hombre activo que postula Fromm puede renunciar a todas las formas de tener, se siente seguro de sí y con confianza, sabe que sólo él puede darle sentido a su vida, vive en el presente y en el lugar en que se encuentra, se siente cómodo al dar y compartir, no adora ídolos ni vive en un mundo de fantasías, piensa críticamente, puede amar cada día más, quiere crecer y ver crecer a los otros en su entorno.

Como contraste de este hombre activo podemos pensar en lo que sucede hoy: se quiere tener cada vez más a costa de cualquier precio, hay inseguridad hasta la pérdida de identidad si falta alguna cosa, no se le da sentido a la vida, se vive ausente del momento y la circunstancia que toca vivir, hay mucho miedo a compartir, se adora el dinero, el cuerpo, el poder, se fantasea para no enfrentar situaciones dolorosas, se reciben pasivamente estímulos del medio, etc. Este hombre “pasivo” de la sociedad actual cada día se siente más solo y desesperado. Hay que darle una nueva visión de esperanza y ayudarle a encontrar una felicidad más interna y no tan dependiente de las cosas materiales.

CÉSAR FIGUEROA

Es PROFESOR EN FILOSOFíA Y PEDAGOGíA

Notas:

Fuente: http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=390824

ARGENTINA. 20 de marzo de 2010

Hay 3 comentarios

February 07, 2012 - 1:56 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

En el mundo se es lo que se tiene. Esto incluye premios, títulos y no sólo riquezas. También si tienes esposa e hijos. Al que no tiene nada ni se le mira ni importa su opinión. Hay que tener, otra vez, mucha personalidad para poder vivir sin ser, otra vez, un deprimido, avergonzado de sí mismo, sin considerarse un fracasado; para que la sociedad no te abandone o te culpe. Lamentablemente es así. pero creo que el ser, otra vez, humano debe valorarse por lo que es, por ej, digno, honrado, solidario, sabio.

August 20, 2012 - 11:14 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Todo ser tiene unos constitutivos que son los que le dan su calidad de ser.
Estos constitutivos o teneres son inherentes a su existencia, y sin ellos no tiene posibilidad de la misma. Los teneres son parte inherente del ser, y no son malos. Lo malo es el mal uso que se dé de los mismos, o la extrema valoración que les demos. Por eso en ese sentido, no comparto el criterio de Gabriel Marcel ni el de Erich Fromm.

March 04, 2013 - 2:32 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Donald: probablemente hay que compreder mejor la metafísica de Marcel. Su opinión devela una lectura muy superficial. No se refiere, en primer lugar, a una dicotomía subyacente en lo inverosimilitud entre matierial y no material, sino, todo lo contrario: entre el ser y el no ser del cuerpo, la mente o el espíritud. La idea va por otro lado. Con comentarios como este solo denotan que estan jugando fuera de la cancha. Hay que leer más filosofía.

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