Ética, recurrida, pero desconocida

Frente a diversas situaciones de preocupación común, abunda el término ética, inclusive para referirse a materias que pueden tener un sustento en este término, si al profundizarlo como se debe y como tienen que conocerlo ciertos personajes públicos que se les supone doctos en filosofía, compartirán que se trata de la especialidad del pensamiento que permite profundizar en el análisis de las conductas de las personas, en forma especial, y de las instituciones, de manera más general.

Con todas las grandes dificultades que podemos tener para comprender mejor lo que estamos diciendo, ya que nos referimos a quienes han elaborado trabajos de un gran esfuerzo intelectual, nos parece que dependiendo de las convicciones individuales, en las conductas públicas se aplicarán escalas de valores consecuentes con sus doctrinas. Por lo tanto, en lo relativo a las conductas humanas, lo que para un marxista es bueno, en metodologías para llegar a un modelo revolucionario y distinto en lo social, para quien no lo es, puede resultar malo y si es cristiano quien juzga, deberá rechazarlo porque se trata de doctrinas contrapuestas. Dejamos constancia que por universalidad y respeto por las ideas no trataremos nada de intrínsicamente perverso, pues en este caso intentamos ser lo más amplios.

Hay dos tipos de tendencias para abordar la ética, como la parte de la filosofía que se preocupa de la conducta de las personas:

La especulativa, desde Platón a Hegel, por tener una división en el tiempo

y la no especulativa, desde Epicuro hasta Kant.

Siendo sinceros con el tema, creemos para el uso del término, partiendo por los presocráticos, no es sencillo referirse sin antes dar una explicación mínima, que de parte de quienes podrían tener una preocupación espiritual mayor que permita saber reconocer sus errores, que sí está referido a la conducta de las personas, ejercen una delicada responsabilidad al utilizar este concepto sin hacer los alcances correspondientes a su origen y a la adhesión personal al respecto, sobre todo, si se demuestra que se es consecuente.

Los interesados en hacer juicios éticos, suponemos que son conocedores de los primeros esfuerzos realizados para interiorizarnos del contenido a lo largo de la Historia de la Filosofía, con Demócrito, Sócrates, Aristóteles que tiene tres tratados interesantes, en los textos epicúreos y si se trata de religiosos, con los primeros textos de la patrística. Tomar en cuenta a Aberlardo, Tomás, Ockmann, o bien a un panteísta como Baruc Spinoza. También Leibniz, Locke.

Respecto de la Ética de los Bienes, bastante antes de Cristo, por lo tanto no es un alcance confesional, se refiere al tema.

Para la Ética de los Fines, puede continuar con Platón, Hume o Kant, que igualmente no podemos enmarcarlos confesionalmente.

Algo que es importante y que nosotros no tenemos muy en cuenta es la Ética del Deber, de Schopenhauer, que nos ayuda a reflexionar sobre lo que cada cual debe hacer, desde la responsabilidad que le corresponde.

Es frecuente que se utilice el término ética para un determinado juicio, sin tomar en cuenta que se están refiriendo a una parte de la filosofía, con muchos tratadistas, que dependiendo de sus convicciones, sobresalen los valores que permiten considerar una iniciativa como buena, mala, acertada, justa o injusta.

Cuando por doctrina es bueno reconocer errores y evitar juicios precipitados respecto de los demás, también hay que ser consecuente.

Notas:

Fuente: http://www.diarioaysen.cl/columnavizcarra.php?id=532

Coyhaique,  Colombia 10 de Septiembre del 2008

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