Filosofia al dente

Analecta de las horas. La filosofía viene a nosotros con gran fuerza a través de obras que no por didácticas dejan el rigor aparte. El mejor ejemplo lo constituye Logicómix (Sins Entido, 2011)

Para entender —es decir, intentar saber— dónde estamos parados; para el vacío de esos días grises y etéreos. Filosofía. Para esa obstinada presentación de la supuesta felicidad, sin preguntas y (lógicamente) sin respuestas. Filosofía. Para la dicha amorosa o su inesperado, desastroso final; para mirar al cuerpo propio y ajeno con algo más que gozo, lástima, placer o indiferencia. Filosofía. Para hacer creíble o absurda la idea de dios (cualquier dios); para hallar propósitos existenciales o simplemente la nada, que a veces todo lo llena; para encontrar pistas —atormentadoras o liberadoras— de eso que solemos llamar verdad… Filosofía. ¿Puede haber otra materia?

Sobre mi escritorio se apilan algunas novedades que se presumen filosóficas. Y lo son, desde luego, en distintos grados y con las más amplias posibilidades para despertar primeras inquietudes o consolidar vocaciones reflexivas. La variedad nunca fue tan rica ni tan pretenciosa, de tal suerte que toca al lector elegir por dónde comenzar o proseguir su encuentro con la sabiduría.

Pongo en primer lugar a su consideración, como corresponde, los manuales y las introducciones para principiantes. ¿Es usted un curioso, joven o viejo, que tiene su primera vez con las ideas de figuras tan atractivas e imponentes como Platón, Kant o Hegel? No se arredre y mucho menos avergüence, miente quien le diga que nunca ha necesitado un librito sencillo, ameno y didáctico para ese acercamiento inicial.

Y si es con imágenes o claramente con los recursos del cómic, la filosofía adquiere una consistencia muy digerible, sencilla y práctica. En ese terreno introductorio tenemos la reedición de la obra de Dave Robinson y Judy Groves, Filosofía. Una guía gráfica de la historia del pensamiento (Paidós, 2010), que tiene el acierto profundamente didascálico de ponerle monitos, diagramas y flechas a los planteamientos de los grandes que examinaron los problemas del “pensamiento sobre el pensamiento”.

Este libro se inscribe en la popular serie “Para todos” que Paidós viene publicando con gran éxito y en donde encontramos títulos memorables como Nietzsche para todos o Platón para todos, que no debemos dejar de recomendar aquí.

Desde luego, en esta clase de esfuerzos siempre hay riesgos. El primero y más común es la simplificación y hasta caricaturización de ciertos temas e ideas, pero por algo hay que comenzar. El asunto, obviamente, es no quedarse ahí, sino inconformase con la envoltura fácil de estas golosinas intelectuales y buscar la caja de los chocolates finos que requieren de mayor atención en su consumo y hasta de acompañamientos sofisticados.

En este apartado hay que considerar, de entrada, la obra de Roger-Pol Droit, Una breve historia de la Filosofía (Paidós, 2011), que ya sin cubos y palitos explica los ejes centrales de la filosofía occidental en 20 nutridos capítulos. Su procedimiento es necesariamente monográfico, puesto que ilustra los rasgos generales del pensamiento de cada uno de los filósofos contemplados, pero no sólo señalando sus claves biográficas y el contexto histórico en el que se desarrollaron sus ideas, sino indicando qué leer de este pensador “para empezar” y qué leer sobre él “para continuar”.

Es una historia sin mayores pretensiones pero que consigue abrir las puertas por las que podemos acceder directamente a la obra de un pensador o a los materiales más rigurosos que la abordan. Y cumple entonces, del mejor modo, su objetivo de ser el libro que pueden llevar bajo el brazo los que “se parecen tanto a aquellos viajeros en el punto de partida que fueron en algún momento todos los filósofos”.

Pero el mejor platillo editorial de la temporada, así sea ocupándose sólo del campo de la lógica y los fundamentos matemáticos de la filosofía (tema por demás arduo), es sin lugar a dudas el trabajo de Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimi: Logicomix. Una búsqueda épica de la verdad (Ediciones Sins Entido, 2011). Es lo que podría llamarse pura filosofía al dente: porque siendo prácticamente una novela gráfica (en donde va como protagonista ni más ni menos que el mismísimo Bertrand Russell) tiene una textura que se deja consumir sin sentirnos prejuiciados por el uso del cómic ni abrumados o excedidos por los complejos temas que ahí se abordan. Sencillamente está a punto.

Fernando Savater lo explica muy bien en la introducción que preparó para la edición española:

“Un género intelectual que estuvo casi siempre ausente del cómic, al menos en su forma más directa: la filosofía. Los que tememos más lo plúmbeo que lo frívolo nunca la habíamos echado aquí de menos. ¿Qué no hay tebeos filosóficos? Pues mejor así. Y sin embargo, nos esperaba una sorpresa: Logicómix: Gracias a esta larga historieta genial hemos aprendido que también la filosofía cabe en el cómic y que puede ser tratada con perfecto rigor sin dejar de ser a la vez sumamente intrigante y divertida”.

Lo que nos cuenta Logicómix a lo largo de sus 346 páginas, todas magníficamente llevadas por las ilustraciones de Alecos Papadatos y Annie Di Donna, no es poca cosa: es el itinerario intelectual de un grupo de sabios que intentó revelar los fundamentos de las matemáticas, algo que en palabras de Savater constituye “una gran aventura, quizá la más emocionante y decisivamente humana de todas: la búsqueda de la verdad”.

Poner en una obra cien por ciento gráfica los empeños teóricos de Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein, Georg Cantor o G. E. Moore, sin vulgarizarlos o faltando a su rigor, es el mérito indiscutible de Logicómix. Insisto: lo mejor de la temporada en la materia. Pura filosofía al dente.

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Notas:

Fuente:  http://impreso.milenio.com/node/9004606

6 de agosto de 2011

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