Filosofía en el pensamiento de las niñas y de los niños.

A nivel educativo nos percatamos que nos enseñan cosas ya dadas, creadas y determinadas. Imaginamos que todo ha sido inventado, y la novedad pareciera que no se ve por ningún lado. Desde pequeños nos enseñan que la ciencia es segura, dotada de certeza como lo religioso, y por lo tanto ese saber no puede ser cambiado; dicen “esto está científicamente comprobado”, desde allí se coarta cualquier pretensión de creatividad, de pensar, de soñar. Lamentablemente crecemos, y nos dicen que el juego es para los niños, los adultos no juegan y son serios, nos esquematizan.

Teniendo en cuenta lo anterior, quiero hablar de filosofía, como aquella actividad de constante cuestionamiento, que mueve y derriba las certezas que nos han inculcado; pero ahora partiendo desde donde debió haber comenzado, desde la niñez.

Para eso es importante que tengamos en cuenta lo siguiente: ¿Pero acaso los niños piensan por si mismos o es necesario pensar por ellos? ante eso, uno puede ver el pensar como el llegar a la mayoría de edad, en el sentido kantiano del término en relación a la Ilustración: “Sapere aude” (Atrévete a saber o ten el valor de usar tu propia razón). Sin embargo, aunque la vida tenga etapas, podemos ser adultos y vivir en un constante infantilismo. Esto quiere decir que el pensar implica, dejar a los tutores de lado y tener nuestra propia opinión sobre lo que sentimos y vivimos. Desde el lado etimológico, los niños han recibido el calificativo de” infantes”, que se define desde su etimología latina como: ‹‹ infans - es la falta: la palabra está compuesta del prefijo privativo in y el verbo fari, hablar, de modo que, literalmente, infantia significa ausencia de habla›› (1). Al referirse a los pequeños, como los que están en “ausencia del habla” no les permite opinar sobre lo que les acontece y lo que ven a su alrededor. Y si lo aplicamos a la vida social y a la participación ciudadana parece que los niños, como infantes, no estuvieran capacitados para tomar decisiones dentro ella, dice Kohan: ‹‹Rápidamente, el término pasó a ser usado para designar a los que no están habilitados aún para testimoniar en los tribunales y, de un modo más general, a los que todavía no pueden participar de la res pública›› (2) De eso se sigue que los adultos saben pensar, por adquirir una determinada edad, y los niños simplemente deben ocupar el lugar de seres no desarrollados, incapaces de reflexión. Creo que esto es subestimar el potencial que tienen los niños, dejándolos de lado y no entregándoles el espacio necesario que requieren para que se expresen, con sus sueños e inquietudes.

Muchos piensan que enseñar filosofía a los niños es decirles quién es Descartes, Kant o Hegel; y cuáles son sus teorías de forma simplificada y adecuada a la edad de los pequeños. Ante esto alguien podría preguntar: ¿cómo se va a enseñar algo tan complejo, en un lenguaje abstracto, el cual los chicos no van a comprender?. 

Lo primero que hay que hacer notar para saber de qué se trata, está en los inicios de este proyecto de Filosofía con niñas y niños. Todo comenzó con un programa ideado por Matthew Lipman, junto con sus colaboradores de IAPC (Institute for the Advancement of Philosophy for Children) en Estados Unidos, a finales de los años setenta. Desde el principio se le denominó “Filosofía para niños”, aunque actualmente se considera mejor hablar de una Filosofía ‹‹con los niños, es decir, a partir de sus preguntas, inquietudes, intereses y modos propios de razonar›› (3) . Desde ese tiempo hasta hoy, se ha trabajado con un programa en el cual se usan ciertas novelas para los pequeños; cada una orientada a determinada edad, por ejemplo: Kio y Gus (de 7 a 9 años), Pixie (de 9 a 12 años), Lisa (de 13 a 15), con contenidos que van enfocados sobre temas de la vida diaria, la sociedad, dilemas morales, etc. Además, cada profesor debe tener una guía con preguntas y aplicaciones prácticas, en cada caso.

La idea es crear una sesión, en la que sus integrantes puedan debatir en una animada conversación denominada la “comunidad de investigación o de indagación”.  La que posee ciertos principios a priori para su real funcionamiento, por ejemplo: Que todas las opiniones son válidas, el respeto al que está hablando, el pedir la palabra a los que menos hablan, el no burlarse de los compañeros, etc. Para realizar tal propósito la Filosofía con niñas y niños se ha tomado de distintas áreas de la pedagogía y la didáctica, que van desde: ‹‹ textos de la literatura infantil, de diversas manifestaciones artísticas (dibujo, pintura, música, etc.), del diálogo informal de carácter filosófico, etc.›› (4). De ese modo se retroalimenta a través de otras disciplinas que pueda encontrar, y de la propia reflexión de la vida cotidiana.

Cabe destacar que la filosofía con niñas y niños,  no sólo pretende el desarrollo de habilidades cognitivas, sino también en los componentes sociales, éticos, estéticos, afectivos y políticos. El punto, no es llenar la cabeza a los niños de planteamientos para ideologizar, sino motivar la imaginación y que ellos investiguen, hablen y compartan lo que les pasa.

Su incorporación a varios lugares,  ha llevado a múltiples y diversas formas de reelaboración del proyecto de Lipman; siendo este modo de hacer filosofía con los niños no algo cerrado y ya determinado, sino que se ha ido enriqueciendo y reinventado según el contexto y el país donde se ha implantado, que va desde los Estados Unidos a Argentina, Perú y Chile.

En conclusión, la Filosofía con niñas y niños quiere habilitar el espacio de opinión de esos “locos bajitos”, en el cual ellos puedan reflexionar su entorno, sus emociones y relaciones interpersonales. Además de afirmar la tolerancia entre ellos, y dar o pedir razones que apoyen sus argumentos a través de talleres y actividades lúdicas; experimentado y escuchando en comunidad nuestras preguntas y provisorias respuestas, que junto con ellos, nos hacen verdaderamente humanos.

(1) KOHAN, Walter. La infancia, la extranjerizad y la filosofía. p.2
(2) Ibíd. p. 2
(3) PINEDA, Diego. Filosofía para niños: ¿mito y/o realidad?. p. 7
(4) Ibíd. p. 7

Notas:

Fuente: http://www.elincendio.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=1308&Itemid=2&mosmsg=%A1Gracias+por+su+voto%21


Rancahua, Chile. 31 de mayo de 2009

Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul
http://www.grupocasaazul.blogspot.com

Hay 2 comentarios

July 18, 2010 - 8:00 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

muy interesante texto… es un ámbito por desarrollar y todas las impresiones que se orienten, como este articulo, hacia allá son un aporte…

July 18, 2010 - 5:07 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Importante esto de intentar desacralizar el concepto que la mayoría entiende por Filosofía… para llegar a hacerla más democrática, al alcance de la mayoría (por no poder decir de reflexión de todos, como se quisiese)... y qué mejor que partiendo desde la infancia; si se parte desde este estadio… es más posible su democratización al nivel general de toda la sociedad… Claro que aquí topamos con un problema anterior, de base (en el caso de nuestro país, Chile), dado el nivel cada vez más paupérrimo en que toda nuestra clase política (con su obnubilación neoliberal, de afán privatizador, de entender la educación sólo como un negocio que debe ser rentable a plazo inmediato) viene dejando a nuestra educación pública…

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