Filosofia en las aulas

“Una actividad filosófica libre de ser garantizada en todas las partes, bajo todas la formas dentro de todos los lugares donde ella pueda ejercerse a todos los individuos… La enseñanza filosófica debe ser preservada o extendida donde existe, crearla donde no existe aun y nombrada explícitamente filosofía 1.

La educación hoy en día es un dardo certero contra ciertas tendencias actuales en la tarea educativa es una mera preparación para satisfacer demandas circunstanciales.

Por lo que algunas doctrinas como las de (P. freire, I. Illich, A. Neill, entre otros) y metodologías participan en este desequilibrio esencial, sobre todo en el orden practico de la actividad didáctica y la acción formativa; resultaría complejo y extenso hacer un análisis probatorio de cualquiera de ellas, pero si que cabe hablar genéricamente de una orientación materialista o espiritualista de la educación, según se releguen los fines libres o los fines naturales, respectivamente.

Como aun vigente la necesidad de discutir la pertenencia de los planes y programas diseñados por la reforma, nos oponemos a su carácter utilitarista y terapéutico, insistimos en que la filosofía no podemos reducirla a requerimientos sociales como la prevención del embarazo adolecente o el consumo de drogas, ni mucho menos al diseño de un ciudadano con meras capacidades adaptivas al sistema, poco critico, sin conciencia social ni cultura democrática.

Un verdadero saber educativo debe estar bajo un orden que es el de propiciar el cumplimiento de las normas, presentarlas como referencias para la acción e ir gradualmente desechándolas como última motivación en la formación a través de la ética.

Esto se realiza promoviendo en el educando la reflexión sobre la acción realizada, sus motivos y también sus efectos. Tras obrar el aprendiz –bien o mal-, no basta con la mera sanción –premio o castigo- del educador: se requiere así mismo una ayuda PARA la reflexión sobre la acción; ayuda que precisa tiempo, uno de los más fecundos recursos para la educación, aunque frecuentemente olvidado por los educadores.

El tiempo es una exigencia elemental de la comprensión, y “la educación ética ha de contar con una dosis abundante de comprensión” 2.

Por lo que seria de una gran oportunidad poder brindarles tanto a los niños como a los jóvenes de nuestro país el saber enfrentar discusiones relativas al sentido de la vida, la comprensión del entorno, las decisiones en el actuar…por medio de una educación filosófica.

  La actuación educativa incide sobre una pluralidad de instancias operativas del sujeto, y por eso debe ser también diversa y plural. Genéricamente puede hablarse de educación intelectual, moral, económica,  física estética, y la familiar pero dentro de cada nivel hay a su vez múltiples referencias: en la educación moral, por ejemplo, puede hablarse de la educación política, educación cívica educación propiamente ética –de la conducta individual- e incluso de educación religiosa.

Es obvio que todas estas dimensiones se entreveran, pero también son núcleos con sustantividad propia para la actividad educativa. Análogamente, respecto del educando aparecen también distintas instancias, tales como la inteligencia, la voluntad, los afectos o la sensibilidad. A todo esto pueden añadirse las diferencias en la razón de la edad, la adscripción cultural, la extracción social, etc… que debe tener en cuenta la actividad del educado…  conciencia de la voluntad, la influencia de los que determinan (sociales, económicas, individuales, políticas, mediáticas, estéticas, etc…)

Tampoco es razonable aplicar criterios de selectividad a la filosofía en la filosofías en las condiciones en las que estas se dan; esto significa, que los colegios, los directivos, los profesores y los alumnos se ven determinados, coactados y condicionados por un sistema que pide resultados, el mercantilismo de la educación hace que pocos colegios aparezcan los programas de filosofía en todas sus posibilidades de por que existe “social” e institucionalmente una valoración de otras asignaturas ligadas directamente con los sistemas de calificación para el ingreso a la universidad.

En definitiva instalar a la filosofía en un sistema de selectividad condicionado, hace que finalmente no exista una opción por ella.

Un hecho que hace aun más patente y demuestra esta falta de preocupación ministerial por la filosofía, por lo que es primordial la experiencia de la filosofía en las aulas que permite una comprensión intelectual reflexiva, afectiva y humana de nuestro entorno inmediato, proyectándolo hacia un compromiso vital con la historia.


Tal y como lo dice el texto anterior se debe de crear donde no exista la filosofía aun,  por lo que debemos exhortar a las dependencias necesarias a que se aplique como materia básica dentro de instituciones educativas ya sea en primarias, secundarias o preparatorias.


Notas:

1. http://www.comisionunesco.cl/Unesco/filosofia/dia_mundial
2. http://www.comisionunesco.cl/Unesco/filosofia/dia_mundial

Notas:

Fuente:  Raquel Baca
MEXICO.  1º de agosto de 2011

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