Filosofía y literatura

La relación de la Filosofía con la literatura, especialmente con la poesía, es la del ser y la del pensar.

El pensamiento que piensa la poesía, piensa al ser, que no es sino conocimiento: la poesía está tan cerca del origen que su acercamiento es lejanía y vuelta al pensamiento como objeto reflexivo. La poesía no revela situaciones uniformes, sino los accidentes del ser, crípticos para la filosofía e inexplicables por sus propios medios. La poesía no es útil, sino un disfamiliar del mundo que se vuelve semejante sólo en el abandono.

El lector es el otro hacedor que en una sintonía acorde logra pulsar las intimidades extrañas de su existencia. El poema es la ventana por donde el hombre se asoma a su interioridad y por donde al mismo tiempo, el ser se asoma como vapor del reconocimiento, el encuentro es feliz y la recompensa única. El arrobo místico de la contemplación extasiante permisible por el poema pero asequible por el poeta: el llamado por el ser y asistido por fuerzas imponderables.

De ahí que los filósofos sólo tengan palabras de encomio hacia ellos, la explicación dubita en la sorpresa y en sobrecogimiento metafórico de sus hermenéuticas. Todo es sin embargo, no debe ser motivo de razón para reafirmar el incienso alado de la musa, cuestionado en estas fechas. El poeta no termina con su inspiración, sino que apenas empieza su labor que más tarde decantará por el oficio. Y quizás aquí empiece cierto parentesco con la filosofía: el primer borrador no es sino la noche o el crepúsculo para que el búho emprenda su vuelo. Otra metáfora de la metáfora: el hijo de la noche, el criado en brazos de los dioses, el que sentó a la Belleza en sus rodillas, el “liróforo celeste”.

Al filósofo sólo le queda, al igual que al resto, entregarse a ese fragmento de ser que es el poema o el mentir con el ente disecado. No es raro entonces que Hegel haya emparentado la poesía con la religión o expresado la primera como forma universal de lo verdadero, la determinación del hombre, lo ético. Un pensar abstracto que no le impidió también denominarlo filosofía ya que bien podía hablarse de una filosofía en Esquilo, Eurípides, Schiller, e incluso, Goethe.

Notas:

Fuente: http://www.rumbodemexico.com.mx/macnews-core00005n/notes/?id=183344

MEXICO.  Miércoles, 14 de enero de 2009

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