Filosofía y psicoterapia

Comencemos con nuestra definición de psicoterapia. Se trata de una relación personal, íntima y discreta, a través de la cual el paciente busca resolver, a través de una ayuda especializada, ciertos problemas de su vida, su convivencia y su mundo interior.

Desde hace mucho tiempo, quizá desde el comienzo del pensamiento racional, o aún quizá desde siempre, la filosofía, una forma del pensamiento del hombre, se encuentra vinculada con la psicoterapia. En ella, a través de la palabra un ser humano se ha prestado a ayudar a su semejante.

Se ha dicho que toda disciplina progresa a través de dos aspectos; en su propio campo, en base a los elementos originarios que la constituyen y a través aportes brindados por los campos afines.

Después de la segunda guerra mundial, algunos pensadores franceses, entre los cuales se destaca Jean Paul Sartre, introdujeron al hombre y su mundo interior , a su curso vital como objeto preciso del pensamiento filosófico. Nació así la escuela existencial, nombre que desde hace 50 años forma parte aceptada tanto del lenguaje psicoterápico como del filosófico y que en la historia del pensamiento toma sus raíces modernas a partir del pensador danés Soren Kierkegaard.

La psiquiatría contemporánea realiza su avance en las fuentes médicas de su origen natural, es decir la medicina, la neurología, la bioquímica.

El movimiento terapéutico de la psiquiatría comienza en los primeros años de la década de los 50 del siglo XX, con el descubrimiento de la cloropromazina, y pocos años después los antidepresivos triciclicos y los sedantes benzodiazepínicos.

Y a partir de los últimos 20 años se descubrió la Fluxetina, el conocido medicamento que no solamente tiene múltiples aplicaciones terapéuticas sino que se destaca por su tolerancia y ausencia de efectos tóxicos.

Con la fluxetina comenzó a profundizar en los mecanismos bioquímicos de los procesos terapéuticos en psiquiatría. Y se estructuró toda una serie de medicamentos designados en general con la sigla ISRS.

Pero con cada avance en este campo bioquímico científico se destaca un avance en el campo del pensamiento especulativo Esto ya había sido anticipado nada menos que por Freud, cuando afirmó que algún día se descubriría el origen bioquímico de la vida psíquica.

El libro de divulgación que señaló las excelencias farmacológicas del producto, se iba a titular “Escuchando al Prozac” por Peter D Kramer. Pero no se hizo esperar la respuesta del campo desde el pensamiento filosófico, titulado “Más Platón y menos Prozac.” Así suele avanzar el pensamiento, no como asciende un cohete en una línea recta que vence regular y tenazmente la fuerza de la gravedad, sino por ondas que se basan en dos extremos opuestos de un pensamiento bipolar.

Lou Marinoff, autor de este último libro es un filósofo de profesión que no se centra en el pensamiento bioquímico, sino en el filosófico para ayudar al hombre a resolver sus problemas. Y no se conformó con escribir un libro sino que crea la APPA (American Practitioner Philosophic Associación), que reúne a los filósofos que tratan de aplicar sus conocimientos filosóficos para ayudar los problemas psiquiátricos o existenciales del ser humano y de esa manera introducir la filosofía en la ayuda al hombre.

Poco tiempo antes de conocer su libro, habíamos presentado, unas reflexiones que titulamos “Mayéutica y Psicoterapia”. En un caso, descubrimos o identificamos como nuestro diálogo con el paciente tenía los rasgos de los atribuidos a los diálogos que sostenía Sócrates con sus discípulos.

Necesitamos definir, para el lector no especializado, el significado de la palabra “mayéutica”. Tomamos del diccionario CLAVE la siguiente acepción.

“método de enseñanza en el que el maestro (o médico), mediante preguntas, hace que el alumno (o paciente) descubra nociones o llegue a conclusiones cuyo conocimiento se supone que ya poseía aunque no fuera consciente de ello. El filósofo Sócrates fué el fundador de la mayéutica, Etimológicamente el término procede del griego mayeutiké que significa hacer parir” Es evidente que, se hable de lo que se hable, entre el terapeuta y su paciente, en más de algún momento se utilizan formas del pensamiento filosófico. Se trataría, pues, de identificarlas, organizarlas y estructurarlas en una entidad propia, la cual a su vez sería dividida de acuerdo a las clasificaciones propias de la disciplina filosófica y similares. Y aparecieron en la psicoterapia términos del campo filosófico, tales como lógica, axiología, epistemología, y nombres como los de los pre-socráticos, además de Sócrates, Platón, Aristóteles, los helenísticos, los restantes filósofos conocidos y más allá temas como religión y teología.

Y cada uno comenzaba un desarrollo propio.

Casi sin excepción el pensamiento religioso y la idea de Dios, pasaban a formar parte del diálogo. Y así, en el campo de lo religioso se introducían términos como espiritualidad, paganismo, politeísmo, monoteísmo, ateísmo, religiosidad laica, agnosticismo.

Un paciente, que había padecido de un fundamentalismo monoteísta extremo, por el cual había tenido problemas graves en su vida sexual y amorosa, en un momento de cierta lucidez se encontró con el concepto negativo de ateísmo.

Pero, incapaz de renunciar a su formación, había llegado a una fórmula con la cual resolvió, en un nivel conceptual superior, la presencia de la idea de Dios en su espíritu. La elaboró de esta manera «Es innegable que la idea de Dios forma parte inmanente del mundo interior del ser humano. Y no solamente no puede ser ignorada ni rechazada sino que inevitablemente debe ser considerada”.

De esa manera los conceptos Dios, religión y teología estaban presentes en la actividad psicoterapia.

Tocando otro aspecto del pensamiento filosófico, ahora el axiológico o teoría de los valores, en boca de un profesor de filosofía surgió el siguiente comentario.

«La ciencia va ocupando, a través de su resolución objetiva de problemas, el campo que antes correspondía a la filosofía.

Y si se me preguntara cual es el campo que le va a pertenecer por siempre a la filosofía yo diría que es el de los valores.» Este tema, de los valores, se aproximó, en la práctica profesional sobre todo en dos campos.

Uno de ellos en el del Consejo de pareja y el otro en el de las prioridades asistenciales.

En el primero de los casos, frente a las dudas de los pacientes que desconfiaban en ubicar la posición del profesional a favor de uno u otro de ambos cónyuges, se estableció por escrito, el siguiente aforismo.

«El consejo de pareja tiene su tabla de valores propios, que son fundamentalmente dos 1. El primero es el de lograr la mayor felicidad posible de cada uno de ambos miembros de la pareja.

2. La conservación del vínculo de familia.

3. Pero siendo la familia un valor fundamental para la felicidad de cada uno de los cónyuges, e imprescindible para la crianza de los hijos, debe ser considerado un valor prioritario, cuando se respeten los dos anteriores.

El problema de los valores se presentó en una situación práctica.

Con cierta frecuencia un paciente padeciendo de un grave problema de angustia, y requiriendo un urgente apoyo médico, ponía dificultades en concurrir a una nueva entrevista por una causa banal, como ser la obligación de concurrir a la celebración de una fiesta de un familiar lejano o esperar al quince o último para cobrar su quincena.

La pregunta con la cual defendíamos la importancia de su asistencia era esta - ¿ Qué es lo más importante en su vida en este momento ? ¿ Concurrir a esa fiesta o recuperar su salud ? A veces esta pregunta resultaba exitosa y el paciente concurría a la asistencia. En otras no. Y la ignorancia del paciente (u otros motivos ocultos que él negaba o de los cuales no era consciente) le hacía dañarse profundamente.

Establecimos, para este objeto una tabla de valores, de intención universal.

Puestos por orden eran los siguientes; La vida
La salud
La felicidad
La libertad
La sociabilidad
La individualidad
Y otros más, ahora ya ordenados de acuerdo a su presencia en cada persona.

El primer valor es sin duda la vida, puesto que sin ella nada parece tener sentido.

El segundo es la salud, de la cual depende la calidad de esa misma vida.

El tercero es la felicidad, difícil de definir pero tras cuya búsqueda corren todos los seres humanos.

El cuarto sería la libertad que todos los humanos han anhelado siempre y por la cual han luchado.

Y elegimos dos más. El primero es la sociabilidad, puesto que el humano es un animal social por excelencia Finalmente la individualidad, el derecho del individuo a ser él mismo y cuya identidad busca siempre .

Y esta tabla de valores tiene como peculiaridad especial el que la secuencia no es absoluta, sino que en ciertas circunstancias, algunos valores inferiores resultan prioritarios frente a los superiores.

Por ejemplo, hay seres que frente a una enfermedad incurable deciden suicidarse. Ahora, que en Holanda se ha legalizado la muerte asistida, el hecho es una verdad jurídica, a la cual nadie se opone, con la excepción de algunos fanáticos religiosos fundamentalistas..

Según la noción que de ella se tenga, puede ser prioritaria frente a la vida misma. Sea originada en el amor, por vanidad o por política, su pérdida llevó a Cleopatra a hacerse morder por el áspid. O el caso de la muerte de los amantes de Verona.

En una bandera de la época de la independencia latinoamericana frente a España, de un territorio que se iba a convertir posteriormente en un país, su bandera rezaba, como lema

LIBERTAD O MUERTE

Y ejemplos pueden ofrecerse para los dos últimos valores señalados, la sociabilidad o la individualidad.

La discusión sobre cada uno de los valores vigentes para cada persona puede ser valiosa. Pero también lo es, cuando el paciente lo acepta, la discusión sobre los valores en sí. Y aquí ya nos encontramos en pleno campo filosófico.

Cuando un paciente acepta discutir estos temas, puede situarse en un campo intelectual superior o aún, espiritual.

Cuando un paciente se sumerge en temas humanísticos, como la ciencia, la filosofía o el arte, podemos suponer que en su pronóstico psicoterapico existen mejores esperanzas.

Consideramos que estas temáticas no solamente deben brotar espontáneamente en el diálogo, sino que pueden ser sugeridas, ofrecidas, promovidas por el mismo psiquiatra.

Algunas preguntas orientadoras podrían ser las siguientes - ¿ Qué otras cosas hay en su vida además de la familia, el trabajo, el estudio y algunos hobbies ? - Dígame Vd. cuales son las tres cosas más importantes en su vida.

- ¿ Cual es su relación con la idea de Dios, o con la religión ? - ¿ Ha hecho Vd . algunos estudios extra-curriculares ? - Recuérdeme los valores fundamentales que rigen su existencia.

Estos temas, de alto nivel conceptual mejoran la relación psicoterápica y por tanto el pronóstico del paciente.

Si algunos pacientes hubieran tenido oportunidad de desarrollar el pensamiento humanístico pudieran no haber presentado problemas psicológicos o psiquiátricos, o éstos se hubieran manifestado de otra manera.

Dos componentes de mejoría del nivel de la psicoterapia se desprenden de una definición de filosofía que tuvimos ocasión de escuchar.

Se le preguntó a un profesor de filosofía - ¿ Cual podría ser la definición de filosofía ? Una respuesta que interpretamos como esquiva fué algo así como - La filosofía no se define, sino que se va realizando a medida que se filosofa Otra respuesta que pareció haberse quedado a mitad de camino , fué la siguiente - Llevar el pensamiento al más elevado nivel de abstracción posible.

Una tercera respuesta se ofreció, prolongando la anterior.

- Llevar el pensamiento al más elevado nivel de abstracción posible, donde las preguntas tienen más importancia que la respuestas.

Las preguntas nos recuerdan aquel asombro que, según Aristóteles, era el origen de la filosofía.

Estas formas y niveles de diálogo seguramente brindan una mayor plenitud a la psicoterapia.

Abraham Genis para Analítica de Venezuela

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Notas:

Fuente:
http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/5455884.asp

Hay 1 comentarios

July 19, 2007 - 1:45 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Me parece excelente la creciente práctica de la consultoría filosófica, pues es un ejecicio en el que tanto filósofos como psiquiatras pueden trabajar de manera conjunta. Espero que no sólo en revistas virtuales, sino también en revistas impresas en español, este tema sea fuertemente difundido.

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