Fuentes y bienes de la felicidad

Aristóteles, en su Ética a Eudemia, nos dice que en el pórtico del templo de Leto en Grecia se precisaba que lo bueno, lo bello y lo agradable no pueden pertenecer a la misma persona, diciendo:

“Lo más hermoso es lo más justo, lo mejor, la salud; pero lo más agradable es lo que uno ama”.

Para Aristóteles, la mejor de todas las cosas es la felicidad, siendo además la más hermosa y la más agradable. Este filósofo se pregunta en qué consiste el vivir bien y la forma de lograrlo. Después de plantearse varias ideas este filósofo llega a la conclusión de que “el ser feliz y el vivir dichosos y bellamente consistirían principalmente en tres cosas al parecer las más deseables: unos dicen, en efecto, que la prudencia es el mayor bien, otros la virtud, otros el placer; y con relación a la felicidad, algunos discuten acerca de su importancia respectiva, afirmando que una contribuye a la felicidad más que otra. Así, unos sostienen que la prudencia es un bien mayor que la virtud; otros, que la virtud es superior a la prudencia, y otros, en fin, que el placer es superior a la prudencia y a la virtud”.

Aristóteles opina que la persona que aspire a ser feliz debe fijarse un objetivo para vivir bien y nos pone como posibles objetivos, el honor o la gloria, la riqueza, o la cultura. Para este filósofo, lo importante es que no nos desviemos de nuestro objetivo una vez que lo hayamos precisado. Si nos desviamos de nuestro blanco, incurriremos en una gran necedad.

Aristóteles nos advierte que si queremos ser felices, no debemos fijarnos como bienes aquellos que dependen del azar. Y tiene razón, pues si nuestra meta es la belleza física, la fuerza, o la capacidad para las artes, tendremos altas probabilidades de no alcanzar nuestro objetivo, pues los anteriores bienes no dependen de nuestro esfuerzo (belleza física, capacidades para las artes), sino de que hayamos nacido o no con esas cualidades. También, hay una serie de bienes que en nada dependen de nosotros, sino de la suerte, de la veleidosa fortuna. Riquezas, salud permanente, encumbramiento social rápido, son bienes que para la inmensa mayoría de las personas, son regalos que da la ciega y loca fortuna, sin merecimientos de nuestra parte.

Nos dice Aristóteles que si los bienes que perseguimos consisten “en tal cualidad personal y en las acciones idóneas, el bien podrá ser más común y más divino: más común, porque será posible a un mayor número de gente participar de él, y más divino, porque la felicidad será accesible para aquellos que dispongan, ellos mismos y sus acciones, de una cierta cualidad”.

Para Critilo, hemos transcrito y comentado algunas ideas de Aristóteles, que junto con Platón son los dos más grandes filósofos que ha dado la humanidad. Aristóteles sí cree que la prudencia, la virtud, los placeres, la honra, la cultura, las riquezas, pueden ser la fuente de una sólida felicidad. Pero este filósofo en toda su obra escrita destaca a la virtud, la cultura, y ciertas actividades para las que estemos dotados por nacimiento, como una fuente segura para nuestra felicidad. Para este filósofo, debemos cuidar los bienes que nos llegan por suerte, pero no depositar en la buena fortuna nuestra felicidad, pues sería una locura.

También nos aconseja que jamás debemos desear bienes que sean imposibles de alcanzar si no tenemos las capacidades de nacimiento para lograrlos. Qué gran necedad sería querer ser pintores, grandes atletas, músicos o matemáticos, si la naturaleza no nos dotó para ello. Aristóteles nos pide que examinemos lo que sí podemos lograr gracias a nuestras naturales capacidades y esfuerzos, y entonces, precisar los bienes que queremos lograr, sin desviarnos de nuestro objetivo, y entregarnos con esfuerzo y disciplina a fin de lograrlos, y entonces sí, podremos gozar de muchísimos momentos muy felices en nuestra vida.

Notas:

Fuente: http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/172207.fuentes-y-bienes-de-la-felicidad.html
23 de jun de 2008.

Hay 1 comentarios

October 11, 2010 - 11:29 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

DON JACINTO, LO SALUDO CON RESPETO Y ADMIRACION.
SUS TEXTOS ME DAN LUZ, LO HE LEIDO EN EL PERIODICO EL MEXICANO Y DIA CON DIA SIGO SUS COMENTARIOS.

QUISIERA SABER SI USTED PUDIERA ENVIARME A MI CORREO ESOS MISMOS TEXTOS, PUES NO SIEMPRE LOS PUEDO LEER EL MISMO DIA.

POR SU ATENCION MI INFINITO RECONOCIMIENTO Y GRATITUD.
GRACIAS DE NUEVO POR SU VALOR AGREGADO QUE DA A LAS COSAS.
BENDITO SEA.
CARMEN.

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