Hypatia, del olvido al mito

Hypatia de Alejandría (Alejandría, 355 ó 370-415, d. de C.) no era una desconocida. Había sido considerada una mujer de una sabiduría tan dilatada que superaba “de largo a todos los pensadores” de su tiempo.

Vestía con el manto de los filósofos, se abría paso en medio de la multitud y explicaba al público el pensamiento de Platón y de Aristóteles. Lideraba la Escuela neoplatónica de Alejandría y era también seguidora de Plotino; frente al misticismo, optaba por la ciencia. Aborrecía la superstición y defendía la tolerancia y la libertad de pensamiento. Era un ejemplo de inteligencia y, según el rétor pagano Damasciano, poseía “el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar”.

La calificaban como justa y sabia, y se mantuvo virgen toda la vida, aunque en distintos lugares se recuerda que se casó con Isidoro, el Filósofo. Este es uno de los enigmas de su vida. Uno más, como lo fue su relación con su discípulo Orestes, que fue prefecto imperial de Egipto y discípulo suyo, como lo fue su espantosa muerte, que Carl Sagan narró en ‘Cosmos’. Recuerda que una banda de cristianos fanáticos “la sacaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado”.

Otros autores hablaron de Hypatia: Edward Gibbon, Voltaire, Leconte de Le Isle, Charles Kingsley, que la convierte en una heroína erótica con el cuerpo de Afrodita; Hugo Pratt, el poeta Mario Luzi, Umberto Eco, etc. Incluso la fotógrafa Julia Margaret Cameron caracterizó a una modelo con sus supuestos rasgos de belleza. En la pintura, el británico Charles William Mitchell la representó en 1885 como una voluptuosa mujer que recuerda a Dalila. En 1900, Mary Anderson la encarnó en el cine. El mejor libro sobre Hypatia lo publicó en 1996 Marie Dzielska, catedrática de la Universidad de Cracovia, del que existe edición en Siruela.

Desde que Alejandro Amenábar anunciase que iba a rodar ‘Ágora’, una superproducción inspirada en su vida que se presentó en Cannes y que se estrenará el 9 de octubre, es raro el mes que no aparece un libro sobre Hipatia: abundan las novelas históricas que mezclan el relato biográfico o el ‘biopic’ puro y duro, la perspectiva psicológica y, sobre todo, una carga de intriga, de conjuras, de pasión y de muertes. Estos días han aparecido casi tres narraciones a la vez: ‘Hipatia de Alejandría’, de Luis de la Luna (Suma de Letras); ‘El sueño de Hipatia’ (Plaza & Janés), de un clásico del género como José Calvo Poyato, y ‘Tormenta sobre Alejandría’ (Alfaguara), de Luis Manuel Ruiz. Tres novelas que ensalzan la leyenda de la “mujer de cabello incandescente” que gobernó la Biblioteca de la Alejandría; heredó ese cargo de su padre Teón, hasta que fue incendiada, y se formó con sus libros. Los cristianos habían pasado de perseguidos a perseguidores e Hypatia sería la más clara de sus víctimas. De ahí que Alejandro Amenábar diga que su película habla de una mujer que defiende la libertad de pensamiento y la cultura clásica frente cualquier fundamentalismo o fanatismo. Rachel Weisz (Hypatia en la película) recuerda que el cristianismo intolerante yerra y le dice a uno de sus acosadores: “Tu Dios no ha demostrado ser más piadoso que sus predecesores”.

Novelas también son la cuidadosa ‘El jardín de Hipatia’ (Espasa), de Olalla García; ‘La última noche de Hipatia’ (Alamut), de Eduardo Vaquerizo, que incorpora una historia de amor y una fantástica propuesta de salvación, e ‘Hypatia y la eternidad’ (Es Ediciones), de Ramón Galí, que transforma a la heroína en un ser eterno que viaja por la historia y por las mentes de los grandes personajes de la civilización. En la categoría de ensayo figuran, junto al ya citado y elogiado texto de María Dzielska, ‘Hipatia de Alejandría’ (Aladena), de Guillermo Díaz e ‘Hipatia’ (Los libros de la Esfera), de Clara Martínez Maza. Son libros que se acercan a la pensadora, matemática, feminista e inventora del hidrómetro a partir de hechos reales, legados arqueológicos y fuentes clásicas.

Hemos dejado para el final ‘La conjuración de Piscis’ (Styria), la novela de la zaragozana Magdalena Lasala, que ha sido una de las primeras en aparecer y conjuga tres aspectos: la biografía histórica, una parte romántica (Lasala exalta la belleza, la pasión y el conocimiento de su heroína) y una tercera donde se mezclan la aventura, la conspiración, el exilio y la existencia de un secreto vinculado con la Biblioteca del Serapeo, sucesora de la de Alejandría. En todos los libros, Hipatia de Alejandría se halla entre dos polos antagonistas: los cristianos, liderados por Teófilo al principio, y luego por su sobrino Cirilo, que fue el acérrimo enemigo de la sabia pagana, y quizá el principal responsable de su muerte, y Orestes, el hombre que pugnó por su amor con mayor intensidad y que intentó salvarla de la horda furiosa que acabó su vida y la paseó desnuda por la ciudad.

Notas:

Fuente: http://www.heraldodesoria.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.31603/p.882429326

SPAIN. 22 de Septiembre de 2009

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