Invitación a la filosofía

Como el filosofar es una manera de pensar, y el pensar le es dado a todo ser humano, salvo determinadas y graves patologías, el filosofar es posible para todo ser humano, precisamente por su especial naturaleza humanizante

El quehacer filosófico demanda que nos ubiquemos en los planos más hondos y rigurosos de nuestra capacidad de pensar y comunicarnos.

Muchos autores han indicado con gran tino que el filosofar está en la raíz de lo humano y que precisamente la filosofía es el ejercicio más pertinente para madurar nuestra humanidad, tanto en cuanto individuos, como en cuanto comunidades.

A pesar de que todas las civilizaciones que alcanzaron formas de transmitir sus reflexiones hasta nuestros días han desarrollado interesantes explicaciones sobre lo que es el ser humano, el universo y la sociedad -por tanto filosofaron-, son los griegos en el periodo entre los siglos VII al III antes de nuestra era los que desarrollaron una forma tan exitosa de pensar que es considerada hasta el presente como la génesis de la filosofía y la ciencia que hoy reconocemos como válidas.

Hay filosofía porque llevamos 27 siglos con hombres -y recientemente mujeres- que asumieron el filosofar, esa manera griega de pensar, como algo relevante en sus vidas, e incluso algunos lo hicieron su oficio, su manera especial de aportar a la sociedad.

Por supuesto algunos asumimos de manera profesional el estudio de la filosofía, pero eso no nos hace especiales, simplemente hemos logrado que nos paguen para hacer algo que otros hacen al margen de sus ocupaciones.

Por eso tengo una suerte de alergia a los cenáculos de quienes se consideran a sí mismos como seres especiales por memorizar nombres de autores, citar textos clásicos o establecer rangos entre quienes estudian filosofía.

El sistema educativo ha extirpado de manera sistemática la formación en filosofía en la educación media. ¡Ojalá Melanio Paredes la reintroduzca! La filosofía debe ser asunto de todos y la capacitación en filosofía debería ser tan normal como la enseñanza de las matemáticas o el castellano.

Aunque el sistema educativo nacional parece no interesarle que los dominicanos y dominicanas se formen en el pensar riguroso -quizás por ventajas políticas- eso no nos justifica a los que hemos estudiado filosofía a no esforzarnos en enseñar a filosofar por todos los medios posibles.

Pero enseñar a filosofar no consiste en regodearnos en citar a autores de Ucrania o saber a que hora se levantaba Kant.

Comencemos como lo hizo Sócrates, a enseñar a preguntar y pensar, a caminar por mercados y calles, a hablar con el chiripero y el colmadero, el estudiante y el profesional.

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David Álvarez Martín

Es filósofo.

Notas:

Fuente:  http://www.elcaribecdn.com/articulo_caribe.aspx?id=181963&guid=7521C6BBC08C45518FBB5BF28FA0A733&Seccion=4
Santo Domingo, República Dominicana-
Martes 2 de septiembre del 2008

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