Jurassic world y la corte de justicia de México

En ocasiones encontrar la verdad no cuesta mucho esfuerzo, basta observar con humildad y detenimiento a nuestro rededor y la verdad se manifiesta con toda claridad y nos ilumina el entendimiento.

Cuanto bien les hubiera hecho a los ministros de la corte asistir a las salas de cine donde se exhibe la película Jurassic World, allí hubieran recibido la información suficiente para entender que la naturaleza de los reinos mineral, vegetal y animal no están sometidos a la voluntad o capricho de la persona humana, es más, que la misma persona humana no puede modificar su naturaleza, y que todo intento de violentar la naturaleza de los reinos se revertirá en daño contra su autor.

Estos magistrados, suponemos, que en su formación profesional estudiaron, analizaron y criticaron las diferentes corrientes o teorías del Estado, y son conscientes de que la Nación en anterior al Estado,  que la Nación es un conjunto de hombres afines en lengua, costumbres, bienes espirituales y materiales que los distingue de otros hombres de igual naturaleza, y que esos hombres tiene en común su cosmogonía y su cosmovisión y por tanto son poseedores de un destino en lo universal, en tanto que el Estado es sólo un fragmento de la compleja realidad de la vida humana.

Como la vida humana no se agota en la individualidad de hombres concretos, en la propia naturaleza humana se lleva la inclinación a vivir en comunidad, que equivale a comunidad de proyectos, de fines, de moral y el Estado se crea como una forma de organización política de la vida de los pueblos. Luego se concluye que el Estado no es un fin en sí, posee fines.

A pesar de los escandalosos sueldos y competencias de los magistrados de la corte, recuerden que son parte del Estado mexicano y que los fines del Estado es el Orden Político, es decir, su deber es tender a procurar, directa e indirectamente, todos aquellos bienes materiales,  culturales, morales y religiosos que permitan el desarrollo de la persona humana. Por eso no le toca al Estado formular una Moral o un Derecho Natural porque las reglas Morales y las normas iusnaturalistas están fuera y por encima del organismo estatal.

Se sabe de sobra que el Estado tiene un carácter instrumental. Se trata de un medio para mantener el orden jurídico general de la sociedad y realizar el Bien Común.

Cuando los magistrados maiceados,  como los denunció el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez,  de la S.  Corte de justicia de la NACIÓN,  se toman facultades metaestatales para atentar contra la naturaleza del ser humano y socavar las instituciones de la sociedad como es la familia, actúan fuera de su campo competencial y su soberbia lo hace creerse dioses con fuero para modificar la esencia de las cosas y del propio hombre.

La serie de películas del Jurassic demuestran lo que sucede cuando la soberbia se apodera de los hombres que guiados por la avaricia desean a cualquier precio llenarse la bolsa de miles de millones de dólares y no les importa atentar contra el orden natural del reino animal y en los atentados contra la dignidad humana el ejemplo es Sodoma y Gomorra.

Sabemos que los embates sobre los países para modificar sus normas y constituciones vienen de la propia ONU y sus dependencias, pues en sus objetivos perversos está crear artificialmente un gobierno mundial que vía tratados internacionales sometan a sus dictados a los pueblos para conformar un hombre manejable y supeditado únicamente a la vida sensible, y desde la mercadotecnia y la economía mantenerlos esclavizados.

La acciones demoledoras de los enemigos de la nacionalidad mexicana están a la vista de todos así como sus promotores, lo que llama la atención es que los gobernantes, los líderes, los empresarios, los universitarios, los dirigentes y pastores y muchos otros personajes de la sociedad se mantengan callados o en actitud servil como el caso de los magistrados y algunos congresos locales.

Lo aberrante de esta situación es que los enemigos del pueblo mexicano están usando al propio Estado para socavar la nacionalidad mexicana y aún más sorprendentes es la cantidad de traidores que les están prestando ayuda personal y financiera.

Ante esta situación se vuelve recomendable ver la serie de películas de Jurassic para los diputados locales y federales, senadores y todos los miembros del poder judicial.   

Y la película que a su vez no les recomendamos a esos representantes de pueblo es la del planeta de los simios, pues se pudiera dar el caso que tuvieran un ataque de identidad.

Ahora más que nunca debemos defender nuestra nacionalidad. Como siempre estimado lector usted dice la última palabra.

Notas:

Fuente:  Abel Alcalá.

7 de julio de 2015. MEXICO

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