Kant, libertad, felicidad y moralidad

Manuel Kant nació el 22 de abril del año 1724, en Königsberg, ciudad capital del ducado de Prusia. Murió el 12 de febrero del año 1804, en esa misma ciudad. Es autor de tres obras que provocaron una de las más grandes revoluciones en la historia de la filosofía. Ellas son “Crítica de la Razón Pura”, “Crítica de la Razón Práctica” y “Crítica de la Facultad de Juzgar”.

En la “Crítica de la Razón Pura” afirma Kant: “Una sociedad constituida de modo tal que en ella el ser humano tenga la máxima libertad conforme a leyes que garanticen que la libertad de cada quien es compatible con la libertad de los otros… es, por lo menos, una Idea necesaria, que tiene que ser la base no sólo del primer proyecto de una Constitución del Estado, sino también de todas las leyes”.

La palabra “idea” tiene, en ese texto, un significado que Kant mismo ha definido: “concepto necesario de la razón, para el cual no puede darse, por medio de los sentidos, un objeto correspondiente”. Ese significado se origina en la filosofía de Platón, para quien la palabra “idea”, derivada de “eidos”, denota “esencia” del ser, que solo puede ser conocida intelectualmente. Adviértase que, en Kant, la idea es un concepto, aunque no cualquier concepto, sino uno necesario de la razón; y en Platón, la idea, o el eidos, es la esencia del ser mismo.

En “Idea de una historia universal en sentido cosmopolita”, afirma Kant: “La suprema finalidad de la Naturaleza, que es el desarrollo de todas las capacidades que puede lograr la humanidad, es realizable únicamente en la sociedad, y más específicamente, en la sociedad que suministra la mayor libertad. Semejante sociedad es aquella en la cual, aunque hay una recíproca oposición entre todos sus miembros, también hay la más precisa definición de libertad y determinación de sus límites, de modo tal que la libertad de cada uno pueda ser compatible con la libertad de los otros.”

En “Fundamentación de la metafísica de la moral”, o “Grundlegun zur Metaphysik der Sitten”, Kant explícitamente afirma que “puede presuponerse que hay un fin que realmente tienen todos los seres racionales; y, por consiguiente, un propósito que ellos no deben meramente tener sino que podemos suponer, con certeza, que realmente tienen por necesidad natural. Ese propósito es la felicidad”. Y hay que insistir en que él reconoce que la felicidad es un propósito que todos los seres racionales no solo deben meramente tener, sino que lo tienen “por necesidad natural.”

He aquí una explicación. En idioma castellano, la “Fundamentación de la metafísica de la moral” ha sido traducida así: “Fundamentación de la metafísica de las costumbres.” Y ciertamente la palabra alemana “Sitten” significa “costumbres”. Sin embargo, en idioma castellano, la palabra “costumbre” no necesariamente denota un deber ser moral. La frase “metafísica de la moral”, en la filosofía kantiana, significa que los principios de la moral no dependen de la experiencia, sino únicamente de la razón pura. Precisamente la finalidad de la Crítica de la Razón Práctica es examinar la razón para saber que ella misma, como pura razón, puede ser o no ser fundamento de la moral.

La moralidad es una condición necesaria de la felicidad. En la introducción a “Elementos Metafísicos de Ética”, Kant afirma que “la ética es la doctrina de la virtud” (o “doctrina officiorum virtutis”); y que ella “no puede fundamentarse en las finalidades que el ser humano puede proponerse realizar”, y entonces deducir las máximas que tendrían que ser adoptadas, “como si fueran su obligación…”, sino que, “en la ética, la noción de obligación debe ser condición de las finalidades, y debe, conforme a principios morales, suministrar el fundamento de máximas con respecto a las finalidades que nos debemos proponer a nosotros mismos.” Por ejemplo, moralmente, no asesinar es una obligación que debe ser una condición de la finalidad de ser feliz. Es decir, moralmente no es el caso que la finalidad de un ser humano sea ser feliz, y que para lograrlo tenga que asesinar.

Post scriptum. Es tesis de Kant, expuesta en la Crítica de la Razón Práctica, que “no es propiamente la moral la doctrina sobre cómo ser felices, sino sobre cómo debemos llegar a ser dignos de la felicidad.”

Notas:

Fuente: http://lahora.gt/kant-libertad-felicidad-moralidad/

5 de agosto de 2017

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