La fiestita porteña de Platón

Acaba de publicarse una nueva y jugada traducción de El banquete, directamente del griego al lenguaje rioplatense. Un relato milenario con tonada local.



EL BANQUETE. Pintado por Giambattista Gigola ca. 1790.

De Atenas al Río de la Plata. El lanzamiento de El banquete de Platón (Ed. Miluno), traducido por primera vez del griego al lenguaje rioplatense retoma varios frentes de debate y reflexión. Las dificultades de algunos textos fundamentales del pensamiento antiguo, su vigencia, su adaptación a formas corrientes del lenguaje, entre otros. En esta entrevista, Claudia Mársico, la traductora, cuenta los pormenores, ventajas, dificultades y propósitos de esta original iniciativa. Doctora en Filosofía, Investigadora del CONICET y Profesora de Historia de la Filosofía Antigua (UBA) sostiene que “Platón sabía contar el día a día de un grupo bastante jolgorioso y desbordado”.
-Dada la cantidad de traducciones de El Banquete. ¿Qué la llevó a tomarse el trabajo de volver a traducirlo? ¿Cómo surgió la idea de este proyecto?
Surgió con una mezcla de duda y arrojo. Silvina Marí, de Miluno, me propuso hacer una traducción del Banquete y al principio, si bien es una obra que me interesaba, no me atraía volver a un texto que acababa de ser tan bien traducido por Victoria Juliá para Losada. En ese trance estaba cuando emergió una vieja deuda pendiente, que era la de salirse del registro neutro de los textos usuales y emprender un trabajo que recuperara en nuestra modalidad lingüística el tono cotidiano que Platón imprimió a sus textos y que para nosotros queda usualmente desdibujado porque accedemos a versiones españolas que ponen en juego una coloquialidad que nos resulta extraña y se confunde con un registro formal o a versiones vernáculas que en aras de la universalidad sacrifican la vitalidad de lo local.
-Al verter el texto a la variación rioplatense se persigue que los lectores tengan un acercamiento más directo con los problemas que plantea el texto antiguo, sin embargo, hay traductores que sostienen, justamente, que hay que ser muy cuidadosos con eso porque se pierde ese matiz remoto que es esencial al texto original ¿Cómo enfrentó esa tensión respecto al texto original?
Creo que en eso hay un equívoco grave y radica precisamente en pensar que lo antiguo por definición es solemne y ceremonioso, cosa que probablemente responda a procesos de inducción apresurada o precisamente a la tradición de versiones diseñadas para otros oídos. En Esquilo uno encuentra solemnidad, pero estamos en problemas si pensamos que “lo griego” es solemne. La épica tiene zonas muy poco solemnes, la comedia no es solemne, los socráticos no eran para nada solemnes. Platón sabe subir el tono hasta la liturgia para describir los vuelos ontológicos más altos, pero también sabe contar el día a día de un grupo bastante jolgorioso y desbordado. Por ejemplo, filósofo de primera línea y compañero a la vez que adversario de Platón era Antístenes, que para refutar la posición platónica no tuvo mejor idea que publicar una obra titulada Satón, palabra que muy a propósito se parecía a “Platón” para que quedara bien claro que pretendía ridiculizarlo -es de ahí de donde proviene la chicana histórica “veo el caballo pero no la caballeidad”. Estrictamente, si tenemos que traducir este título da más o menos lo mismo que uno lo vierta por “pene pequeño” o “pito chico”, con un registro de español más neutro o uno más rioplatense, porque en los dos casos se está siendo literal. Ahora bien, lo que me parece que es una traición es interponer una supuesta tarea de traductor anticuarista que traicione el texto, convierta eso en el identikit del “griego solemne” y niegue que en este clima intelectual había cualquier cosa menos un lenguaje academicista en sentido moderno o algún tipo de pacatería o “matiz remoto esencialista”. En todo caso, lo remoto está claramente instalado en que hay contenidos de dos mil quinientos años y los textos clásicos, como ya dijo bien Gadamer, se las arreglan solos, sin necesidad de que el traductor haga nada, para plantar en medio del juego la tensión entre distanciamiento y vigencia.
-Hay alguna cosa novedosa respecto al pensamiento antiguo en Platón que hayas recogido en la tarea de esta traducción y que no haya aparecido anteriormente, cuando lo traducías a un castellano neutro?
Las variantes de los distintos tipos discursivos a los que Platón invita en el diálogo para que den fe del destino de victoria de la filosofía se ven con más claridad en este enfoque y emerge con menos distorsiones el formato de la dialéctica como método de investigación con lenguaje llano en que se analiza la lógica de situaciones cotidianas con ejemplos también cotidianos. Precisamente en el Banquete Platón hace que Alcibíades describa el lenguaje de Sócrates como lleno de referencias a zapateros y curtidores -y no hay que olvidar que Diógenes Laercio dice que Simón el zapatero inició la redacción de diálogos socráticos contando las charlas que Sócrates tenía cuando pasaba el rato en su negocio del mercado interpelando a sus clientes-. Es la misma línea que Platón bosqueja en el Hipias Mayor cuando muestra cómo Hipias se altera porque Sócrates le presenta objeciones apelando a ejemplos como cuál es el mejor tipo de cuchara para hacer una sopa, que “deflacionan” sensiblemente cualquier intención de retórica ampulosa. Hay una deuda pendiente respecto de una reconstrucción de la antigüedad clásica que recupere los rasgos de alta tensión dialógica del clima intelectual de esa época fundacional en tantos sentidos y a mi juicio el acceso a un texto que no distorsione el tono de los intercambios es un paso en ese sentido.
El título original en griego es Symposion que literalmente significa “beber conjuntamente” o “bebida en común”, un uso poco frecuente para nosotros. En tal caso, si hubiese tenido que traducir también el título ¿qué podría reflejar mejor esa idea para los platones rioplatenses?
Estuve bastante tentada a sugerir que se llamara “Fiesta” o “Festejo”, pero hubiese parecido muy rupturista, pretensión que en realidad no tenía. Probablemente, si a la larga nos damos el permiso de apropiarnos de la tradición como continuadores legítimos de la herencia griega como el resto del conglomerado de naciones de Occidente, algún día se leerán trabajos en congresos sobre la “Fiesta” de Platón.

Notas:

Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/el_banquete_rioplatense_0_373162914.html

ARGENTINA.  17 de Noviembre de 2010

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