“La integración europea de la Universidad ya es irreversible”

El coordinador de las jornadas sobre cultura científica de la Fundación Cajasol que conmemoran a Kepler y a Darwin cree que la Filosofía ayuda a mejorar la sociedad

-A usted le paga el Estado por pensar. ¿No se considera un privilegiado?

-Sí; en cierto sentido, desde luego que sí. Y una manera, entre otras, de retornar a la sociedad esa confianza, es poner en marcha iniciativas como estas jornadas, que acerquen la cultura científica a la gente; en este caso, uniendo a dos figuras centrales en la Historia de la Ciencia, Kepler y Darwin, a través de los hitos del Año Internacional de la Astronomía y de la conmemoración del naturalista británico y de su obra El origen de las especies.

-¿No cree que ese planteamiento sobra en tiempos de crisis, que la gente tiene en la cabeza otras preocupaciones?

-No. Para nada. Es posible que se tienda a pensar eso porque en la sociedad actual medimos las cosas, cada vez más, por su traducción en negocio, en beneficios económicos. Pero los filósofos -y ésta es otra manera de responder a la confianza social de la que hablábamos antes- tenemos que resistirnos a todo eso. Quizá sea un planteamiento muy naíf, pero creo que nuestro trabajo ayuda a mejorar la sociedad.

-Hay cierta tendencia en la política científica que, al financiar la investigación, deja en un segundo plano a las humanidades, cuya supervivencia dependería de su adaptación al mercado…

-Reniego de ese planteamiento, porque entonces será el mercado el que defina nuestro trabajo, el que oriente el pensamiento. Dicho esto, esa relegación de las humanidades o, formulado en positivo, esa apuesta preferente por la ciencia, es el resultado de haber partido en dos la cultura: las ciencias y las letras. Eso no tiene sentido, a pesar de las enormes repercusiones de esa tradición intelectual y educativa. Hoy en día es absurdo elegir entre las dos culturas; porque existe una tercera, que marca la contemporaneidad: la que integra elementos de esas dos tradiciones.

-¿Es posible hoy defender el compromiso personal con las ideas, como hizo Kepler, casi gritando, al comienzo de su Astronomia nova?

-Hay intelectuales, como Kepler, que parecen traslucir una especie de fuego, una llama que puede llegar a quemar. Otros, como Darwin, son más grises, trabajan más hacia dentro. Ambos, Darwin y Kepler, fueron protagonistas de grandes revoluciones científicas. Uno cimenta una nueva cosmología; otro abre las puertas a una nueva búsqueda del origen de las especies, entre ellas, la humana.

-¿Dónde está hoy ese tipo de gente? Parece que no se ven…

-No se ven no porque no existan, sino porque no suelen salir en la televisión, que domina nuestra cultura. Es verdad que los intelectuales comprometidos con la pasión de la búsqueda son una especie en extinción. Quizá ello tenga que ver con el poder de algunas tendencias contemporáneas. Tenga en cuenta que ya no existe aquello de la ciencia por la ciencia como programa que comprometía toda la existencia. Hoy se pide a los científicos que la ciencia sea para algo, para que aparezcan nuevas tecnologías, para que surjan avances útiles. No es que los científicos de ahora sean menos proclives al compromiso personal: es que la sociedad ha cambiado, y precisamente son las humanidades las disciplinas que arrojan luz sobre esos cambios.

-Gente así se echa en falta en la Universidad, como si ese tipo de personas no encajase ahí...

-El gran lastre histórico de la Universidad sigue siendo la endogamia y sus secuelas. Pero soy optimista respecto al futuro de la Universidad andaluza y española, porque está metida de lleno en un proceso irreversible de internacionalización, de integración en un contexto europeo compartido, que la está transformando, incluso a pesar de ella misma. Es cierto que la Universidad puede parecer hoy domesticada. Eso está cambiando. No se ve aún porque las inercias son muy fuertes. Pero, precisamente por eso, si se logra modificarlas, va a costar mucho trabajo sacar a la Universidad de ese camino que acaba de emprender.

Notas:

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/533137/quotla/integracion/europea/la/universidad/ya/es/irreversiblequot.html

SPAIN.  7 de octubre de 2009

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