Los desbordes de la Democracia: de la Democracia a la Tiranía en 80 años

Nuestro debate ideológico, nuestras ideas políticas, nuestras dudas filosóficas son iguales que hace 2500 años, cuando Aristóteles y Platón, conversaban sobre el Estado en “La República” (escrita por Platón) y analizaban como debe ser la autoridad, como deben ser las sociedades.

Platón pensaba que la autoridad debía ser fuerte y el poder debía bajar desde las cumbres de ese gobernante fuerte, como el agua baja desde las montañas. Aristóteles en cambio, opinaba todo lo contrario: el poder debe subir desde la base (la gente común de la sociedad), hacia la cúpula, pues es el mismo pueblo el que le concede la autoridad a los gobernantes.

-¿Cambió algo? ¿Cambió algo en nuestra forma de percibir la realidad?

No…. poco cambiamos en la percepción luego de 25 siglos.

Marx dice, al igual que Platón, que una clase debe tener la autoridad y ejercer la dictadura del proletariado. O en las monarquías, es el rey por la gracia de Dios, recibe la investidura y los derechos directamente desde el cielo, y ejerce la autoridad que Dios le ha cedido.

Es decir, todos los derechos los tiene un grupo, que son los de arriba mientras que los de abajo, pocos derechos pueden conservar.

A finales del siglo 18 las ancianas ideas de Grecia y Roma vuelven, pues la idea de una República, de una Constitución, del Derecho atado a las Tablas de la Ley para que no tengan una libre interpretación son revisados según el análisis de los “founding fathers”.

Una revisión del pasado pero valorando algo que los griegos habían introducido, un componente del que no podríamos librarnos nunca mas en nuestra vida como civilización: “la razón”, analizar la realidad con racionalidad, ese ha sido un esfuerzo de todas las civilizaciones desde entonces.

Pero volvamos por un momento a Platón. Platón observó que la democracia sin límites podría servir para un acto de tropelia.

Platón sospechaba de la democracia.

Platón vio como democráticamente se condenó a muerte a Sócrates (su maestro), por violar algunas reglas.

Platón sospechó de la democracia cuando vio las 500 cerámicas (como se votaba en esa época, utilizando trozos de cerámica) que recibió para la muerte su maestro Sócrates. El proceso, si bien fue injusto, mantuvo la corrección de procedimiento, digamos que se ajustaba a la ley y que no fue arbitrario.

El ejemplo mencionado, de la injusta muerte de Sócrates nos ilustra sobre los excesos de la democracia. Para evitar estos excesos están los derechos individuales. Teniendo como base inamovible el derecho a la vida, el derecho a disponer de los bienes materiales de cada uno y el derecho a expresar las ideas, funcionan como un freno absoluto para que la simple superioridad numérica no transforme la democracia en una tiranía ejercida por las mayorías en detrimento de las minorías.

Alberdi había notado este peligro latente cuando redactó la Constitución Nacional, por eso intentó mantener el artículo 14 de la Constitución Nacional en la parte pétrea de la misma (Nunca imaginó que luego le colgarían el “14 bis” como una especie de balcón trucho).

Debemos aspirar a derogar el artículo “14 bis” para no quedar a merced de la superioridad numérica simple. Es la salvaguarda que nos queda para librarnos de las diferentes tiranías que asolaron y azotaron a nuestra República en los últimos 80 años.

En otras palabras, sería volver a Alberdi, volver al artículo 14.

En otras palabras, sería librarnos (a través de nuestros representantes) del esclavizador artículo “14 bis”

Antón Barreneche Roark

Farmacéutico - Libertario - Admirador de la filosofía objetivista - Capitalista - Ex afiliado de la UCD. Lector de Ayn Rand, Kart Popper, Hayek y Misses y Armando Ribas.

Notas:

Fuente:  http://www.corrientesopina.com.ar/?p=7361

ARGENTINA.  16 de marzo de 2010

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