Los enemigos de la sociedad abierta

Cuando Karl Popper publicó en 1945 su célebre ensayo de filosofía política The Open Society and Its Enemies proponía una rotunda defensa de la democracia liberal frente a las que calificaba como ideologías totalitarias. Popper identificaba el origen intelectual del totalitarismo en el idealismo de Hegel y en el historicismo de Karl Marx, cuyas raíces rastreaba hasta encontrar su origen en la filosofía de Platón. Estableció así la genealogía de los enemigos de la sociedad abierta. Popper escribió en un momento muy crítico de nuestra historia reciente, ése que el historiador marxista Eric Hobsbawn calificó como Age of Extremes o época de extremismos, tratando de retratar la radicalidad ideológica y política preponderante durante las primeras décadas del siglo XX. Popper repudiaba tanto el nazismo como el estalinismo, en un momento clave para la recreación de un nuevo orden internacional, tras las dos guerras mundiales, capaz de encaminar al mundo hacia el fin de la opresión y del colonialismo.

Pocos años después, el bisturí implacable de Hannah Arendt diseccionó con magistral precisión The Origins of Totalitarianism (1951), el origen del totalitarismo, y los mecanismos de dominio absoluto y aniquilación del enemigo que subyacen en toda ideología totalitaria. Arendt analizó la organización y la estructura del nazismo y del estalinismo, su proyecto de dominio absoluto, la deshumanización del adversario, su cosificación y exterminio físico, mental y moral, incluso tratando de aniquilarlo de la memoria colectiva, como hizo el franquismo con los ideales republicanos,  demonizando al enemigo, tratando de reescribir la historia y poniendo en práctica las estrategias de represión política que borrasen toda huella de disidencia.

Nuestra historia contemporánea está resultando ser un territorio fértil para la disección de las formas más crueles y abyectas, y también para las más sutiles del totalitarismo. No pueden ustedes imaginar lo que daría yo ahora por solicitar una tutoría de martes por la tarde a la profesora Arendt, quizá en su cátedra de Chicago o en su pequeño despacho de la New School for Social Research en Nueva York, una tutoría sencilla, una conversación sincera de café para simplemente conversar y plantearle algunas preguntas inevitables: “Profesora, ¿cuáles son las formas actuales de dominio totalitario? ¿Cuáles son los enemigos de la sociedad abierta en esta era de la globalización? ¿Cómo valora usted la manipulación de la opinión pública que impunemente practican los mass media? ¿En qué se han convertido las élites políticas y sus estructuras de dominio? ¿Qué poderes totalitarios exterminan selectivamente a los ciudadanos, y a través de qué medios, pasando por encima de los derechos, la política y los estados?”

Saborearíamos un café largo y quizá también ella encendería un cigarrillo contraviniendo las normas del decano. Y antes del último sorbo, poco antes del saludo de despedida le preguntaría si advierte algunas similitudes entre las diversas formas del poder totalitario y la expansión inmensa de la economía criminal globalizada con sus sofisticadas arquitecturas de blanqueo y poder financiero. Quizá la maestra, que sobrevivió con lucidez a formas tan brutales de totalitarismo y exterminio me podría dar algunas claves… Pero estoy llamando a su número y no me contesta.

Josep L. Barona

Es Catedrático de Historia de la Ciencia Universitat de València

Notas:

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/12723/los-enemigos-de-la-sociedad-abierta/

1° de marzo de 2015.  ESPAÑA

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