Los profesores de Filosofía no impartirán Ciencias para el Mundo Contemporáneo

La diversidad de los contenidos hace necesaria una gran preparación docente. 

A pesar de tratar cuestiones de Filosofía de la Ciencia y las consecuencias éticas, y de que los propios profesores de Filosofía han contribuido a la realización del currículo, finalmente la asignatura de Ciencias para el Mundo Contemporáneo no será impartida por ellos. El Ministerio la ha asignado a físicos, químicos, biólogos y geólogos. A partir del próximo curso, éstos tendrán que hacerse cargo de temas que ya han generado cierta polémica desde algunas organizaciones, como el uso de las células madre, la clonación, la manipulación genética o la fecundación in vitro.

Las posibilidades didácticas de la asignatura y las reflexiones acerca de sus contenidos fueron abordadas del 20 al 22 de junio en unas jornadas organizadas en El Escorial (Madrid) por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) y el Instituto Superior de Formación del Profesorado (ISFP). Andrew Hunt, uno de los principales impulsores de la asignatura en el Reino Unido y autor de numerosos libros de texto, fue uno de los expertos que intervino en las jornadas. Para Hunt, “lo ideal, aunque resulta muy difícil, sería que profesores de Ciencias y de Humanidades trabajaran juntos, unos haciendo hincapié en el terreno científico, y los otros centrándose en la parte filosófica y ética”.

Hunt explicó que “en Gran Bretaña son también los profesores de Ciencias los que imparten la asignatura”. Sin embargo, allí, además de Science in Society (Ciencia en Sociedad), existe otra materia denominada History and Philosophy of Science (Historia y Filosofía de la Ciencia), con objetivos similares pero con un punto de vista más filosófico y ético. Según Hunt, “nuestra experiencia demuestra que mientras que los científicos se centran más en cuestiones de su competencia, dejando a un lado la exposición y discusión de argumentos, los profesores de Humanidades dan precisamente más importancia a esto último”.

Loïc Caballero, presidente de la Plataforma por la Defensa de la Filosofía, cree que

“los contenidos de la asignatura son tan diversos que no existe profesor que tenga conocimientos rigurosos sobre los diferentes temas”.

Caballero cree que en realidad

“la asignatura no debería de impartirla nadie, ya que esas dos horas semanales tendrían que ir dirigidas hacia dos horas más de Física, Química, Biología o Geología como disciplinas con un corpus teórico serio”.

Para el presidente de la Plataforma “esta asignatura no ayuda al desarrollo de las Ciencias, pues las vulgariza y las oculta entre consignas mediáticas, de forma que se convierte en consigna hasta la Ciencia”.

Formación docente

Teresa Lupión, presidenta de la Asociación Andaluza de Profesores de Física y Química, que presentó en las jornadas una ponencia sobre la Alfabetización científica en Secundaria a través de las Ciencias para el Mundo Contemporáneo, entiende que precisamente esa “diversidad de contenidos y la amplitud de la asignatura exigen un grandísimo esfuerzo de preparación por parte del profesorado”. Ella destaca la “importancia de la formación científico-didáctica y la actualización permanente necesarias para esta área del conocimiento”. Según Andrew Hunt, “éste es el principal problema que tuvimos en Inglaterra, ya que un profesor recibe menos horas de formación cuando se cambia el currículo que un cajero de supermercado para llevar a cabo su trabajo”.

Adoctrinamiento

Con respecto al adoctrinamiento, Hunt señaló que en el Reino Unido no se ha producido ningún problema, ya que “los estudiantes consiguen su calificación a partir de las evidencias que captan y los argumentos que presentan, y, tanto si están a favor o en contra de un determinado asunto, lo que intentamos es que busquen evidencias, las analicen y basen sus argumentos en ellas”.

Por el contrario, Loïc Caballero considera que “la nueva materia es la Educación para la Ciudadanía de la Ciencias, es decir, es a las Ciencias lo que EpC es para la Filosofía, o sea la expresión acrítica de la ideología que refracta nuestra sociedad capitalista, pero intentando analizar sobre todo las consecuencias político-morales que pueden generar las aplicaciones científico-técnicas más que los espacios políticos y morales puros”.

Teresa Lupión se muestra en desacuerdo y afirma que la finalidad de la asignatura es contextualizar el conocimiento científico en la sociedad actual, es decir, que el alumno conozca los fundamentos científicos básicos que han hecho posible que la Ciencia haya dado lugar a una aplicación tecnológica concreta”.

Según Lupión, “no tiene por qué haber adoctrinamiento si la asignatura se aborda con un espíritu científico dejando que sea cada alumno quien cree su propio criterio”. Por otro lado, el director del ISFP, Antonio Moreno, asegura que, “al Ministerio no ha llegado ningún tipo de queja ni polémica en torno a la nueva asignatura”.

Notas:

Fuente: http://www.magisnet.com/articulos.asp?idarticulo=3530
2 de julio de 2008

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