Los “sobre cogedores”

Dentro del Ciclo de Jornadas de la Fundación Paideia, y encuadrada dentro de IX Congreso Internacional de Ontología, habló el profesor Ayala, biólogo español nacionalizado estadounidense, genio de la genética y la evolución humana que disertó sobre: La evolución humana: de la biología a la cultura.


Profesor Ayala

Un recorrido por el discurrir del hombre que el sabio ilustró clara y sencillamente. De todo lo que habló  hubo dos cuestiones que merecen una reflexión. Por un lado, lo reciente de nuestra presencia en el planeta: si tomamos como si fuera un año toda la historia de la vida, apareceríamos como especie en el último cuarto de hora antes de las campanadas de fin de año. Unos auténticos recién llegados, a pesar de creernos los reyes de la creación.

Por otra parte, la enorme divergencia existente entre el ritmo de evolución biológica y la evolución cultural que hemos desarrollado. Así es que en conseguir cambios biológicos adaptativos al medio como especie tardamos tiempos colosales que se miden en miles de millones de años y sin embargo, esta lentitud contrasta con la rapidez meteórica con que conseguimos adaptar el medio a nuestras necesidades a través de la evolución cultural.

Dos reflexiones que deberían hacernos ser más humildes y tomar conciencia del futuro que estamos construyendo a través de nuestra cultura y tecnología.

En la Academia Médico Quirúrgica habló unos días mas tarde el general de brigada médico y director de sanidad del Ejército del aire Jose Luis García Alcón sobre Los trastornos fisiopatológicos generados por la altitud de vuelo y las fuerzas G. Título que puede parecer muy técnico pero que resultó ser de lo más complementario a las enseñanzas de Ayala.

Versaba su discurso acerca de las condiciones y problemas que deben afrontar los pilotos de caza, concretamente del nuevo Eurofighter de que dispone nuestro ejército.

Escuchándolo se obtiene el mejor ejemplo de lo que supone la evolución cultural y tecnólogica, de cómo el ser humano es capaz de inventar aparatos de vuelo que no sólo superan con creces a cualquier animal volador sino que cuestionan todas y cada una de las condiciones de supervivencia humanas en condiciones imposibles para nuestra fisiología.

La conclusión es que nada se escapa al empeño humano de conseguir incluso lo biológicamente imposible para él.

Los pilotos de estos cazas visten un mono de combate hecho a medida, personal e intransferible que tardan una hora en enfundarse y conecta más tubos que una UVI. A pesar de ello y de toda la tecnología que el propio aparato lleva, disponen de un margen mínimo para sobrevivir ante cualquier pequeño error o adversidad atmosférica.

De modo que en el tiempo que pueda tardar en desaparecer nuestro dedo meñique del pie, será fácil que estemos plantando lechugas más allá de Marte.

Y también que, cuando lleguemos allí, seguiremos siendo los mismos gorilas de siempre, eso sí con una evolución tecnológica que nadie puede acertar imaginar.

Da que pensar.

Luis Ferrer i Balsebre

Es jefe de Psiquiatría del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago

Notas:

Fuente: http://blog.laopinioncoruna.es/eltoneldediogenes/2010/10/31/bombones-de-saber/

SPAIN.  31 de octubre de 2010

Hay 1 comentarios

November 03, 2010 - 3:52 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Eeeehh!  Soy humano!! Sssi!! sisi!

Lo que viene a mis pensamientos de lo arriba expuesto, es que deberíamos realmente ser más humildes, e incluso, más preocupados al mirar a nuestro lado, a nuestros colegas de especie, que enfrentan dificultades extra. Me refiero a los llamados “discapacitados”. Es irónico que exista una tecnología que ponga al hombre en gravedad cero, y que no exista la posibilidad de poner la gravedad cero a los hombres cuyos cuerpos están presos en una silla de ruedas.

Pd: metafóricamente hablando

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