Ontología de la modestia

Mi querido Watson –dijo,Sherlock Holmes (Sir Arthur Conan Doyle)-, no puedo estar de acuerdo con aquellos que sitúan la modestia entre las virtudes. Para el lógico, todas las cosas deberían ser vistas exactamente como son, y subestimarse es algo tan alejado de la realidad como exagerar las propias facultades.

La modestia, en su esencia misma, es la capacidad que tiene una persona para mentir sobre la egocéntrica opinión que tiene de sí mismo. Sin embargo, no se puede negar que también la modestia tiene sus ventajas, y es necesaria en algunas ocasiones.

Un comentario modesto comienza siempre por una leve inclinación de cabeza y las palabras “gracias, pero…”, seguido de alguna excusa que aleje de nosotros la concurrencia del público, o, en los casos de modestia mejor trabajados, un chascarrillo o reflexión filosófica sobre lo ignorantes que somos en realidad. Hay ocasiones en las que un comentario de felicitación que surge de imprevisto nos deja sin respuesta alguna, y entonces uno se sonroja y dice con timidez “gracias”: esta serie de comportamientos kinésicos puede traducirse con facilidad en “sí, lo sé, pero… seamos discretos por favor”.

Se es modesto por diversas razones, según sea el contexto. Algunos tipos de modestia son:

Modestia altruísta: Se ejecuta para bien del público. Generalmente en espacios es los que un comentario sincero sobre nosotros mismos pueda ser malinterpretado como “arrogante” o “soberbio”.

Modestia defensiva: Usada en ocasiones en las que se desata sobre nosotros una avalancha de cumplidos que resultan incómodos o sospechosos.

Modestia sociabilizadora: Se emplea cuando uno se pone al nivel intelectual del interlocutor -generalmente recién conocido-, que está llevando a cabo la misma práctica. Es el tipo de modestia más absurdo.

Carisma: No existe aún una acepción concreta para este tipo de modestia. Según mis estudios, el carisma es un tipo particular de modestia que emplean los famosos de moral conservadora, como Juanes, Álvaro Uribe, etc.

Modestia egocéntrica: Es precedida por un acto brillante de nuestra parte, y se emplea para darle más grandeza al mismo: generalmente se emplean frases que signifiquen “no fue nada… lo pude hacer mejor”.

Modestia protocolaria: Se emplea cuando varios egocéntricos se sientan a conversar, con el fin de soportarse mutuamente.

Modestia sincera: Es aquella que es verdadera, producto de nuestro desconocimiento de un tema o actividad. Generalmente es en estos casos en los que no nos creen y nos dicen “viejo, no sea modesto…”.

La modestia es una cualidad tan misteriosa y poco investigada que se necesitan numerosos estudios al respecto para echar luz sobre el tema, razón por la cual este humilde texto busca animarlos a ustedes, queridos lectores, para que compartan sus opiniones sobre la modestia y patenten nuevas variedades de la misma. Quedan abiertos los comentarios y recuerden la conocida frase: “no seas tan humilde, no eres tan grande”.

Notas:

Fuente: http://donblogperez.wordpress.com/2009/06/23/ontologia-de-la-modestia/

23 de junio de 2009

Hay 0 comentarios

Deja tu comentario


¿Eres humano o robot?, escribe el código de arriba: