Oscuridad casi impenetrable

Tengo una deuda con Parménides. Hará unos tres años y medio publiqué un artículo (reproducido en la Revista Histórico-Literaria “Caxa Real”) en donde abordé la temática del “Ser” parmenidiano, con algunas ligerezas propias de las relecturas de última hora, y con las prisas consabidas del mundo administrativo. Sin embargo, la intención fue excelente porque se trataba de una primera defensa del viejo Parménides, frente a las superficialidades extremas del novelista contemporáneo César Aira, quien con sus ideas apócrifas calumniaba al filósofo griego, fundador de la metafísica primigenia razonada de todos los tiempos, mucho antes que Platón y Aristóteles.

Pues bien. La obra de Parménides que ha llegado hasta nosotros, es un poema de ciento cincuenta (150) versos, construido con la técnica literaria de los hexámetros griegos, de difícil contabilidad, traducción y compresión en castellano, y en cualquier otro idioma, según lo han expresado los que saben del asunto. Jonathan Barnes, conocedor meticuloso de lo griego, sostiene que “las exigencias de la métrica y del estilo poético suelen producir una oscuridad casi impenetrable”, porque el lenguaje metafísico personal de Parménides, “es desesperadamente difícil de entender.” Si eso dice el autor en castellano que más conoce, en su lengua original, a “los presocráticos”, para nosotros es más complicado ya que apenas hemos tenido en nuestras manos dos o tres traducciones de la obra sobreviviente de aquel insigne filósofo. (Una de esas traducciones es demasiado elemental).

No intentaremos meter en un par de cápsulas sentenciosas todo el pensamiento sintético del filósofo de la ciudad de Elea, como hacen aquellos que por ignorancia y motivos ideológicos han vulgarizado el pensamiento de Heráclito. Nuestro propósito es acercar al lector común unas pocas ideas fraguadas en la antigua Grecia, sobre el llevado y traído tema del “Ser” (con “S” mayúscula), que tanto ha preocupado a los pensadores y los teólogos de todos los tiempos. Para Parménides el “Ser” significa:

1) No generado e imperecedero.
2) Es inmóvil y no conoce fin.
3) No es divisible, puesto que todo él es homogéneo.
4) Todo está lleno del Ser.
5) El Ser es “Ahora” porque es uno y continuo.

Para arribar a este conocimiento se siguen tres caminos:

A) El de la verdad; o “episteme”.

B) El inescrutable; o posiblemente metafísico.

C) El de la opinión de los mortales; o camino de la “doxa”.

En este punto es saludable recordar que algunos filósofos como Parménides y Heráclito, muy diferentes entre sí, expresaban, sin embargo, un inocultable desprecio hacia el pensamiento vulgar. Ellos avalaban el conocimiento superior: que era posible por la vía de la revelación de los dioses. O por la vía del puro razonamiento.

La importancia de viajar, mentalmente, hacia los textos originarios de los primeros pensadores “preplatónicos” –la he expresado en varios artículos–, es que muchos de los temas de actualidad, tanta en la física teórica como en la filosofía especulativa, pegan con las fuentes nutricias de los primeros intentos de racionalidad griega. La idea magnífica esbozada por Parménides que el Ser “es una y la misma cosa que el pensar, y aquello por lo que hay pensamiento”, habrá de ser retomada, sin ningún empacho, más de veintidós siglos después, por el gran filósofo alemán Guillermo Hegel.

Desde luego que en los versos filosóficos (nada líricos) de Parménides, quedará planteada, críticamente, la idea del “No-Ser”, que tantas cavilaciones y engorrosidades habrá de provocar en los filósofos y literatos eminentes de los siglos posteriores, hasta la presente fecha.

Por mi parte reintroduzco la temática porque con algunos lectores y escritores jóvenes hemos compartido el añejo proyecto, aunque parezca utópico y ucrónico, de elevar al hondureño al nivel de una lectura realmente superior. Dejamos constancia que apenas hemos esbozado la teoría del “Ser y del No-Ser” de Parménides, que hoy entraría en contradicción lejana e involuntaria, con la novísima teoría física del “Big-Bang”. O del origen energético del “Universo”.

Segisfredo Infante

Notas:

Fuente: http://www.latribuna.hn/2012/02/19/oscuridad-casi-impenetrable/

HONDURAS.  19 de febrero de 2012

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