Pensar con tu lengua

Un filósofo alemán, Martin Heidegger, se hizo una enorme pregunta: “¿Por qué hay ente y no más bien nada?” Es un enigma ontológico; ¿por qué existen cosas dentro de las cuales existimos nosotros? Los antiguos filósofos distinguieron siempre dos territorios; el de la ontología general y el de la ontología especial: la que atañe al “ser” de todas las cosas y la que se refiere al “ser” del hombre. Lo más general que podemos decir de todas las cosas es que son; es claro que las cosas que son, podrían ser, además, amarillas o rojas, feas o bonitas. Pero es indudable que todas ellas son. Decir que las cosas son, es una predicación universal o católica: aquello que puede decirse de todas las cosas.

Don Miguel de Unamuno, más expresivo y enfático que Heidegger, preguntaba: “¿Qué necesidad hay de que haya Dios ni mundo ni nada?” Lo dijo mucho antes que Heidegger hiciera su célebre pregunta. Estuvo “ayudado” por el verbo haber y no sólo por los imprescindibles verbos ser y estar. Tenemos que ser y habitar en medio de otros objetos –entre cosas y hombres-. Eso es “estar ahí”, como, probablemente, diría Heidegger. “Ayutorio” fue una de las primeras palabras de la lengua española. Nuestro idioma ayuda a hacer inteligible la realidad mediante verbos y sustantivos.

A lo largo de siglos, poetas y filósofos “refinan” las lenguas, intelectual y sentimentalmente. Tenemos conciencia de los objetos que nos rodean. De no ser por los objetos, no seriamos, pues no tendríamos conciencia de nada. La visión de nuestros ojos no existiría si no hubiese objetos que ver. Sin objetos no hay sujeto; la conciencia es “conciencia de”, de esto o aquello.

Los objetos tienen “presencia” y los antiguos creían que también tenían “esencia”; que por debajo del color y la forma había algo fundamental: el ser, la substancia. No hay que empeñarse en la “búsqueda del ser”. El ser de las cosas es la “función” que en tu vida tengan las cosas. “El ser del martillo es dar martillazos”. Un árbol es lo que te mata si chocas con él; y es lo que te salva si te persigue un toro. El contexto “establece” las “funciones”.

henriquezcaolo[@]hotmail.com

Notas:

Fuente:  http://hoy.com.do/pensar-con-tu-lengua/autor/federico-henriquez-gratereaux/

28 de mayo de 2016. Republica Dominicana

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