Platón y Aristóteles son el paradigma sobre el que se construyen los westerns de Ford

El cineasta utiliza todas las estrategias para que se desarrolle un mito; no es un filósofo de oficio, pero ejerce la filosofía.
«John Ford es del dominio público a través de los medios de comunicación y de los cinéfilos; y es uno de los grandes poetas cinematográficos del Hollywood dorado». Es una de las razones que llevaron al profesor Miguel Ángel Navarro Crego (Oviedo, 1963) a desarrollar su tesis sobre el director y una de sus películas legendarias: «Sergeant Rutledge» («El sargento negro»).

Miguel Ángel Navarro leyó su tesis ayer, en la Facultad de Filosofía de Oviedo ante un tribunal presidido por el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Felicísimo Valbuena y en el que actuó como secretario Gustavo Bueno Sánchez. La tesis, titulada «“Sergeant Rutledge”, John Ford como mito filosófico», se llevó las bendiciones de los jueces con un sobresaliente cum laude. Miguel Ángel Navarro es profesor de instituto desde el año 1986 y desde 1993 ejerce en el IES Jerónimo González de Sama, donde estudió.

-¿Por qué John Ford?

-Se dice de él que es un personaje con resonancias homéricas, una teoría que apuntan muy a menudo cinéfilos y cineastas como Torres Dulce o Garci. Yo no lo ponía en duda, pero quería saber por qué -y en la tesis lo demuestro- es un poeta y es homérico.

-Lee la tesis cuando el primer presidente negro de EE UU, Barack Obama, asume el poder

-Una mera coincidencia; pero una coincidencia feliz que la Historia, con sus leyes, hizo posible.

-Liga a Ford con la filosofía, ¿qué es la filosofía para usted?

-Es un saber de las ideas, una caja de herramientas o una escalera, como decía Wittgenstein, a partir de las cuales se nos permite deconstruir y reconstruir la realidad, en este caso una película. Me gustó mucho el western desde niño. Me acuerdo de aquellas series de televisión que veía en 1969, aquellos viejos seriales como «La ley del revólver», «El Virginiano» o, en otro estilo, «La casa de la pradera». El western es un ámbito donde se proyecta la imaginación. El cine es la construcción de mitos, sobre todo el western. Ocupa un lugar destacado en el cine moderno y sin este tipo de películas no se puede entender la hegemonía estadounidense tras la II Guerra Mundial. Ford estuvo en Normandía y vio morir a los negros, comprobó que tenían que tener los mismos derechos civiles y políticos.

-Tener que comprobar estas cosas in situ para entenderlas parece un argumento pobre por parte de John Ford.

-No, porque la dialéctica histórica es complicada. Hollywood había creado estereotipos de los negros, la gente tenía un dibujo de ellos como gentes serviles y atolondradas, que se plasma muy bien en «Lo que el viento se llevó». El racismo blanco se fundamentaba en parte en el temor a la hipersexualidad de los negros y al miedo a que sedujeran a las mujeres blancas. Ese estereotipo ya se plasma en la obra de Griffith «El nacimiento de una nación».

-¿Y cuál es la conclusión de John Ford?

-Se atreve a dar un mensaje antirracista. La trama de la película concluye en la primera glorificación del negro. Se atreve a dar un mensaje realista, a decir que los negros son hombres y tienen dignidad.

-¿Y por dónde se enlaza con la filosofía?

-Es tremendamente platónico y aristotélico. Utiliza todas las estrategias de Aristóteles para construir un mito; no es un filósofo, pero desarrolla la filosofía. Construye una nueva mentalidad en Estados Unidos. Rompe una ideología y ensalza y eleva a los negros de categoría a través de lo militar.

-¿Suena ultraconservador?

-Él era católico universalista y tenía que estar en contra del racismo, en oposición con los protestantes.

-¿Sigue vigente el mito creado por el cineasta?

-Puede parecer que esté desfasado por el peso actual de las minorías: pero hay que ver el contexto y tener en cuenta que las guerras siempre han sido un medio de integración en los procesos de constitución de los imperios.

-Qué metodologías empleó para elaborar la tesis?

-Además de los clásicos, Platón y Aristóteles, las doctrinas de éstos a partir del estructuralismo, de la hermenéutica y algunas doctrinas como la de Bueno, las relacionadas entre mito, ideología e historia. Además me siento muy vinculado al director de la tesis, Santiago González Escudero, un experto en filosofía clásica. Él fue quien abrió en la Universidad de Oviedo la filosofía al cine. Fue un placer y un honor trabajar con él.

-Un trabajo exhaustivo éste de ligar algo tan moderno como el cine a la filosofía.

-Es como hacer encaje de bolillos porque supone rastrear muchas doctrinas filosóficas clásicas en torno al mito, la ideología y el sentido de la Historia. Lo que me sorprende es que los críticos hablen de cine y literatura y no hagan un mínimo de reflexión, no conozcan las referencias clásicas de Aristóteles y Platón, que fueron los primeros que hablaron de la relación entre pensamiento, imagen, mito e Historia. Hay que empezar por saber que son el paradigma del cine clásico de Hollywood. Yo trabajé más de cuatro años para hacer la tesis con la biografía del director e innumerables documentos que hoy se consiguen gracias a la tecnología. Lo importante de una tesis es que abre una investigación. Me gustaría publicar ésta, aunque sea en una versión más reducida.

-¿Mereció la pena?

-Claro que sí. El conocimiento tiene raíces amargas y frutas dulces. Y aprovecho para decir que en este país no se fomenta la investigación en la Enseñanza Media; sólo hay servilismo al Gobierno de turno.

«Mereció la pena: el conocimiento tiene raíces amargas y frutas dulces»

Notas:

Fuente: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009012100_49_718114__TVyEspectaculos-Platon-Aristoteles-paradigma-sobre-construyen-westerns-Ford

La Nueva España - Asturias, Spain.  Miércoles 21 de enero de 2009

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