Por qué la filosofía?

En épocas de crisis es necesario repensar todo el andamiaje científico, tecnológico y político, lo que exige tener capacidad crítica y vislumbrar el conjunto del proceso civilizatorio para inventar nuevos supuestos y alternativas. Para ello estan las disciplinas que permiten repensar la totalidad de los medios y los fines, de su sentido último.

En todas las grandes culturas neolíticas, en Egipto, desde los textos de Menfis en el tercer milenio antes de la era común; en la China, desde el tercer milenio de dicha era con el I Chin; en el Indostán, desde el comienzo de la elaboración oral de los Upanishad; en Palestina, desde el siglo VIII adC, con los profetas de Israel; en Grecia, desde la misma época, aproximadamente, y en América, un milenio después, se fueron dando los cánones que organizaban la sabiduría de esos pueblos. Las comunidades urbanas realizaron una labor de síntesis de los principios que fundaban sus determinados modos de vida. Los que se dedicaban a esa labor de ordenar las interpretaciones más profundas de la existencia de esas comunidades altamente desarrolladas se denominaron amantes de la sabiduría (en griego filósofos, en azteca tlamatinime). Eran los que podían dar cuenta de forma ordenada y racionalizada de los diversos modos del saber, es decir, que relacionaban las observaciones astronómicas, descubrimientos matemáticos, etcétera, con las experiencias agrícolas, los saberes medicinales y con los recuerdos de las gestas de los pueblos.

De esta disciplina intelectual (entre los griegos denominada episteme, que podríamos traducir como saber estricto por argumentación) se fueron lentamente desprendiendo todas las hoy llamadas ciencias. La misma matemática era parte de la enseñanza filosófica en la Academia de Platón, en Atenas. La astronomía formaba parte de la física, que era una disciplina filosófica en el Liceo de Aristóteles. La escuela filosófica de Bagdad, desde el siglo IX, se ocupaba igualmente de la matemática, inventó los números arábigos, los logaritmos y la astronomía heliocéntrica, entre otros. Y fue por influencia árabe, por conducto de los traductores de Toledo, que la filosofía con base empírica aristotélica llegó a París en el siglo XIII, punto de partida de todo el desarrollo posterior europeo de las ciencias.

En épocas normales, donde el orden de un sistema civilizatorio funciona todavía adecuadamente, los momentos clásicos de las culturas, la filosofía ordena los saberes y permite crear el tejido intersticial de las ciencias, dando unidad a la cosmovisión correspondiente. Así funcionó durante más de 20 siglos la filosofía confuciana en China, que se ha regenerado con el neoconfucianismo que alienta en el presente el renacer aún económico del Oriente extremo (desde Singapur a Surcorea o China –ya que Mao Tse Tung, aunque marxista era en verdad un lector asiduo de Wang Yang-ming (1472-1529), el fundador del neoconfucianismo. En estos casos la filosofía es el fundamento de la educación del sistema.

Pero en épocas de crisis como la que experimentamos en el presente (no sólo en los países centrales del capitalismo por el colapso del dogmatismo neoliberal y el estancamiento de la producción industrial, sino igualmente por la crisis de los partidos políticos y el sistema representativo en todo el mundo) es necesario repensar todo el andamiaje científico, tecnológico y político, lo que exige tener capacidad crítica y vislumbrar el conjunto del proceso civilizatorio para inventar nuevos supuestos y alternativas. Para ello no bastan las ciencias de mediaciones, de los instrumentos de un sistema, sino las disciplinas que permiten repensar la totalidad de los medios y los fines, de su sentido último, para descubrir las contradicciones que han llevado a la sociedad en su conjunto a callejones sin salida.

Es entonces, en esos momentos límites, que la crítica de la totalidad es imprescindible y la filosofía es la única disciplina racional (que sabe pensar aún el fundamento de las ciencias) que puede encarar esa función crítico-creadora. La geometría desarrolla en un espacio abstracto y vacío sus axiomas y desarrollos posteriores, pero la filosofía puede pensar lo que dicho espacio es, condición que posibilita la geometría. La matemática se ocupa de la cantidad, de los números, pero no puede definir lo que son la cantidad y el número: los usa, pero no puede describir su contenido último. Los sistemas de salud, la medicina, suponen la definición de la enfermedad (que es muy diversa en cada cultura y evoluciona históricamente), pero no pueden tratarla como su objeto, sino que la suponen implícitamente. Y así en todos los sistemas científicos, sociales, políticos o económicos.

La economía de mercado supone la existencia del mercado –concepto que, en primer lugar, introdujo en la argumentación moderna un filósofo: Adam Smith (1723-1790)– y su definición exige la intervención del filósofo. Recuérdese que el mercado fue incluido como un momento de una argumentación ética y fue la propuesta de B. de Mandeville (1670-1733) para solucionar la contradicción de la existencia de vicios privados (como el propio interés) que se transformaban en virtudes públicas (la producción de riqueza social por parte del egoísta).

En toda crisis la práctica de la filosofía integrada a grupos interdisciplinarios es esencial ya que permite pensar los supuestos de un sistema económico, político, pedagógico, etcétera, para crear en cada campo las condiciones innovadoras de alternativas no sospechadas.

Por ello es lamentable que un país en crisis como México elimine de la enseñanza media superior el aprendizaje filosófico, lo que supondría dotar al alumno de recursos teóricos que sólo le permitan repetir lo que se supone que el mercado en crisis requiere y no, principalmente, para descubrir innovaciones creativas en otros aspectos o sistemas inéditos, pero posibles para una mente adiestrada, no en la mera repetición mimética, sino en saber pensar lo inédito. Más que nunca se necesitan espíritus creadores y no meramente repetitivos de caminos trillados que llevan al despeñadero.

Además, la corrupción generalizada de la sociedad, en la economía (¡hasta los banqueros roban!), en la política (los representantes piensan en sus ventajas y no en la de sus representados), en la religión (los sacerdotes son pederastas o corruptores de menores), etcétera, nos habla de la necesidad de que la población pueda meditar en algún momento de su etapa educativa sobre la ética, sobre la responsabilidad del cumplimiento de principios que hagan la vida humana digna de ser vivida. Y es solamente en las clases de ética, impartidas por filósofos en la preparatoria, que se pueden estudiar esas cuestiones cruciales para la existencia humana.

Por todo ello nos parece del todo injustificado, irracional y propio de personas no sensibles a las dificultades que sufre nuestra sociedad, el haber pensado siquiera eliminar las disciplinas filosóficas de la enseñanza media superior. Se formarían profesionales aptos para “apretar botones” de máquinas que no podrían desmontar ni inventar para que fueran las adecuadas para una sociedad más equitativa. Serían autómatas al servicio del mejor postor sin ninguna conciencia crítica, ni creadora ni ética. Lo peor que le puede acontecer a un pueblo es formar a sus profesionistas como simples ejecutores de órdenes venidas de los países hegemónicos, que siempre intentan transferir hacia el centro las riquezas de las neocolonias que se dejan explotar. Es evidente que esos planes de estudios (la reforma de la enseñanza media superior) han sido ideadas por los países más desarrollados y dominadores, que nos “venden” esos planes como los más avanzados, siendo, en verdad, proyectos que nos “desarman” teóricamente e impiden detectar los mecanismos de la indicada transferencia de riqueza.

Eliminar las disciplinas filosóficas de la enseñanza media superior es traicionar irresponsablemente la posibilidad de tomar conciencia de los fundamentos de la autodeterminación crítica y ética de la tecnología, la economía y la política del país.

Enrique Dussel A.

Filósofo

Notas:

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/05/02/index.php?section=politica&article=020a1pol

MEXICO.  2 de mayo de 2009

Hay 2 comentarios

May 02, 2009 - 6:04 PM: Rogelio Laguna dice:

Excelente texto del Dr. Dussel, espero que las autoridades sean lo suficienteente lúcidas para ver el error que significa quitar la filosofía del bachillerato.

May 04, 2009 - 2:52 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

FERNANDA NAVARRO, escribio el siguiente articulo:

Al rescate de la filosofía

“En esta era, pensar, es cada vez más un estado de excepción”. Ciorán.

La actual crisis del capitalismo se ha hecho sentir desde hace tiempo, de manera alarmante, en diversos campos. El de la educación es al que nos referiremos aquí, con la intención de señalar la gravedad de sus consecuencias. Podría parecer hiperbólico, exagerado, calificar dichas consecuencias de ¨atentado contra la facultad de pensar¨, es decir, contra aquello que –según se nos ha enseñado- nos distingue del animal.

En la crisis educativa actual podemos señalar ejemplos alarmantes como el declive en la ubicación de las Humanidades (Filosofía, Literatura, Historia y Estética) a un lugar secundario. Esto llegó a su máxima expresión la semana pasada, cuando se dio a conocer públicamente la eliminación de la materia de “Filosofía” (en su sentido estricto, tradicional) del Bachillerato, de Acuerdo con una Reforma de la SEP, y su transmutación a lo que llaman ambiguamente “disciplinas transversales”, es decir no obligatorias, marginales. Esta decisión ya aparece publicada en el Diario Oficial de la Federación en los Acuerdos 442 y 444 de Septiembre y de Octubre del 2008, respectivamente.

Se trata de dar continuidad a un proyecto iniciado en 1982, con la entrada del neoliberalismo en nuestro país y que se siguió realizando bajo los gobiernos del PRI y del PAN hasta tocar la educación media superior. Es nada menos que un proyecto que prioriza la tecnología con la finalidad de “orientar” al alumno hacia profesiones u oficios “exitosos” para incorporarlo al mercado de trabajo de manera obediente y subordinada.

Entre las influencias reflejadas en estas medidas, figura el Plan Bolonia, que ha suscitado grandes y recientes protestas en varios países de Europa: Grecia, España, Francia y Alemania, donde empezaron justamente a rebelarse contra el golpe a las Humanidades y por el hecho de que, en ningún momento, dicha reforma fue consultada con la sociedad civil.

Una de las carácterísticas de estas nuevas protestas y revueltas es que se niegan a ser convertidos en materia prima para la sociedad de mercado y de consumo que pretende hacer de la escuela y la universidad una fábrica, bautizando esta medida neoliberal con el nombre de “modernización de la educación”. Lo mismo ocurre aquí con CONACYT, etc. En realidad no es más que el diseño de planes de estudio que sigan sustentando y fortaleciendo el sistema que prioriza los valores materiales, la competencia y la ganancia, uniformando mentes, actitudes y ambiciones. Frente a ello, y rescatando la capacidad de pensar, se han levantado los jóvenes que han gritado al unísono: ¡No estamos al servicio del mercado ni del dinero! y exigen restituirle su lugar central a las Humanidades.

Si nos centramos en el caso de México, tenemos dos grandes retos que enfrentar
1)  conservar la laicidad en la educación, ante la embestida panista de la mano de la Iglesia; un ejemplo en Michoacán: “Los Legionarios de Cristo, Fomento Cultural Banamex y Organización Ramírez promueven proyecto educativo en Santa Fe de la Laguna” (Jornada Michoacán. Abril 2-09) y

2)  rechazar la propuesta de la Alianza por la Calidad Educativa (ACE) de Gordillo, de la mano del PAN, en la que figuran nuevas materias como turismo, gastronomía y computación!

Y qué decir de la última noticia publicada hace una semana donde nos comunican una novedad inusitada: a saber, que en las universidades del país se abrirá la carrera de policía, con un salario inicial asegurado de 12 mil pesos mensuales!!! No hace falta mucha imaginación, para vislumbrar los resultados, sobretodo para los que vivimos en Michoacán acostumbrados ya al verde olivo de los militares y al azul oscuro de la PFP! ¿Qué nuevo colorido nos espera a los ciudadanos para hacernos sentir “protegidos”?

Si nos preguntamos hacia dónde van dirigidos estos deplorables cambios en la educación, la respuesta resulta obvia: a disminuir la capacidad de un pensamiento crítico! Por más que el Subsecretario de Educación Media de la SEP, Miguel Zsékeli, afirme “La filosofía existe aunque no la enseñemos” (La Jornada, Abril 29-09).

Los jóvenes europeos tienen claro la amenaza que subyace. En Atenas se organizaron al grado de cancelar vuelos en aeropuertos, cerrar oficinas públicas, bancos, escuelas y grandes tiendas transnacionales, con pancartas que rezaban: “Abajo el gobierno de la pobreza, sangre y privatizaciones”. En París, más de 120 mil estudiantes manifestaron su rechazo al Plan Bolonia bloqueando más de 60 establecimientos con el lema de “Nuestra educación no está al servicio del dinero”. Cuestionaron también la “eternización” de la preparación universitaria a través de maestrías y más maestrías con costos para los estudiantes y sin ninguna garantía de empleos. El contagio se extendió a 6 grandes ciudades de Francia.

En suma, podemos resumir diciendo que los jóvenes han podido poner en crisis a la clase política de sus países y se han hecho escuchar…a través de sus volantes anónimos, alta voces, mantas, pancartas, asambleas y grafiti. Así, llegaron a declarar: “A ustedes los escuchamos todos los días en los noticieros de la TV… ¡Basta ya! ¡Ahora ustedes. son los que nos van a escuchar a nosotros! Somos la generación de los diplomas que no sirven para nada, de la eliminación de nuestros derechos laborales. Somos la generación a la que encierran en escuelas intentando meter en nuestras cabezas sus prejuicios, su lujuria por la patria, su mentira y la subordinación. Somos la generación a la que ustedes culpan de incendiar sus bancos, enfrentar a la policía, destruir la paz social que según ustedes están construyendo día y noche, insistiendo en el derecho de los ciudadanos para que obedezcan y se callen…Se acabaron sus noches tranquilas. No tenemos ilusiones ni esperanza. ¡Por eso somos peligrosos!”

Termino con una pregunta, con una invitación a pensar nuestra realidad, aquí en México. ¿Qué y cómo hacer ante las medidas atroces y retrógradas que nos llegan desde arriba; desde donde cambian secretarios de Educación y de Gobierno a su gusto y conveniencia, cada uno más incalificable que el otro? Afortunadamente la intelectualidad mexicana se ha pronunciado, en voz de algunos de sus máximos exponentes: Luis Villoro, Adolfo Sánchez Vázquez y Pablo González Casanova.

Y nosotr@s

¿hasta cuándo seguiremos tolerando las decisiones de los que viven en un México imaginario y que todos los días nos las transmiten e imponen impunemente -a través de sus medios de incomunicación masiva- impunemente?

¿Qué nuevo alfabeto debemos aprender y enseñar para evitar que la catástrofe educativa se convierta en una pandemia irreversible?

¿Cómo enfrentar ese futuro que se nos adelanta?

Fuente: http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2009/05/04/index.php?section=opinion&article=002a1pol

Michoacan, MEXICO. Lunes, 04 de mayo de 2009

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