Santo Tomás y Aristóteles

Para profundizar en la realidad, hay que interrogar ante todo a Dios, su Creador
Hay personas ante las cuales hay que quitarse el sombrero a riesgo de poner en evidencia nuestra ignorancia. Es el caso de Santo Tomás y Aristóteles.

Para enjuiciar un legado a distancia de siglos, lo mejor es informarse con quienes los conocieron o los estudiaron. Vamos a interrogar a tres papas, a dos filósofos franceses y a uno alemán.

Comencemos con el alemán San Alberto Magno, Doctor de la Iglesia por su rectitud y Doctor Universal por sus conocimientos enciclopédicos. Profesor de Santo Tomás.

Según él, sus condiscípulos llamaban a Santo Tomás “El buey mudo” por su fuerte constitución física y su carácter taciturno. Al respecto, Alberto Magno dijo: “Este buey llenará un día el mundo con sus bramidos”.

Etienne Gilson, profesor de la Universidad de Harvard, lo considera el escritor más claro y el espíritu más sistemático de su época: “Santo Tomás asumió a Aristóteles y lo superó”.

Considera que la obra de Santo Tomás, marca una de esas grandes “culminaciones” en la historia de la filosofía. Piensa que la actual confusión filosófica deriva de la insuficiente recepción del tomismo en la cultura occidental.

Jacques Maritain dijo que la filosofía de Aristóteles y de Santo Tomás es la filosofía natural del espíritu humano, porque desarrolla y perfecciona la inteligencia, en sus primeros conocimientos y en sus aspiraciones a la verdad. (Introd. a la filosofía).

Todos los papas han recomendado estudiar a Santo Tomás. Escojamos tres: San Pío V, León XIII y Juan Pablo II. Los dos primeros le dieron el título de Doctor de la Iglesia y Doctor Angélico.

Y aunque era doctor en Teología y profesor de la universidad de París, lo llamaron el Príncipe de los Escolásticos.

León XIII insistió en su encíclica “Aeterni Patris” (274-276) que la reflexión filosófica y teológica, o se apoya en un fundamento estable, o se vuelve oscilante y superficial.

“Para ello -dijo- hay que inspirarse en la sabiduría áurea de Santo Tomás, para sacar de ella luz para entender la Revelación e incentivar el progreso en las ciencias”.

Juan Pablo II decía que hay una razón para asegurar la validez perenne de la filosofía de Santo Tomás: su preocupación dominante por alcanzar la verdad: “Cuán beneficioso sería para la Iglesia que también los filósofos y teólogos católicos imitasen el ejemplo dado por Santo Tomás”.

Sobre Aristóteles, dice Marx: “Debemos volver al gran investigador que analizó por primera vez la forma de valor, como tantas otras formas de pensamiento, formas de sociedad y formas naturales: Aristóteles”.

Finalmente, para profundizar en la realidad, hay que interrogar ante todo a Dios, su Creador.

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Notas:

Fuente: http://www.eluniversal.com/2008/04/28/opi_3669_art_santo-tomas-y-aristo_825792.shtml

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