Tal vez esta noche de año viejo…

Después de 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9.76 segundos, nos volvemos a encontrar en el mismo punto de nuestra orbita alrededor del sol en el que estábamos “hace un año”.

Esta afirmación, puede parecer solo un dato astronómico más, pero en su aparente sencillez, contiene una complejidad que rebasa nuestro entendimiento.

En ella radican muchos de los misterios que desde siempre han intrigado a los seres humanos: Tiempo, Movimiento y Espacio.

Estos elementos, han sido durante siglos motivo de interés y estudio de sabios y científicos:

Anaximandro, Tales, Pitágoras, Platón, Aristóteles, Copérnico, Galileo, Newton, Kepler, Einstein, Hubble y Hawking entre otros, se han afanado en entenderlos, sin mencionar los intrigantes logros astronómicos de antiguas culturas como la Egipcia, que hace 5000 años, ya observaba un calendario solar con sus 5 días “epagómenos”, o la China, con su año lunar y sus 284 constelaciones, o la Maya, donde el sorprendente Kukulkan, desciende del espacio durante el equinoccio para fertilizar la tierra, regresando seis meses después, cuando la tierra está llena de frutos.

Sin importar si el año nuevo es Juliano como el de la Iglesia ortodoxa, islámico como el Muharram, tibetano como el Losar entre enero y marzo, Nouruz como el iraní en primavera, Cápac Raymi como el inca del 22 de diciembre, Rosh Hashanah como el año nuevo judío de septiembre, Vendimiario del calendario republicano francés también de septiembre, Samhain del neopaganismo celta hacia el 1 de noviembre, hindú a mediados de noviembre o el We Tripantu de los mapuche del 24 de junio, lo que podemos considerar cierto, es que minutos mas o minutos menos, esta noche se cierra una vez mas un ciclo de nuestro fugaz paso por este mundo y de nuestro imperceptible viaje por el universo.

Tal vez esta noche de año viejo sea un buen momento para mirar hacia arriba, levantar nuestra mirada de nuestras terrenales aflicciones ambiciones y problemas, y agradecer que inhalamos y exhalamos, porque dentro de esos dos sencillos actos, cabe todo lo demás, amar, soñar, desear y todo eso que llamamos “vida”.

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Notas:

Fuente: http://www.milenio.com/node/140021

MEXICO.  Miércoles, 31 Diciembre, 2008

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