Un cerdo es un cerdo

Ando leyendo, entre otras muchas cosas, la recopilación de escritos sobre religión de G. K. Chesterton. Por qué soy católico ha sido publicado en 2009 por la editorial El buey mudo.

En ella, el propio Chesterton comenta dos de sus frases favoritas y que resumen muy bien su conversión al catolicismo y su visión de éste -y también de la filosofía tomista- como la religión -y la filosofía- verdadera.

“Filetes y cerveza” y “Un cerdo es un cerdo”.

La segunda frase explica lo siguiente: un granjero arisco y un portavoz de las ciencias económicas. El economista explica los misterios y secretos del mercado al granjero. El valor del cerdo sube y baja, e incluso afirma que, en algunos momentos, es mejor dos cerdos que tres. Ya que un cerdo no es necesariamente un cerdo. Es otra cosa. Sin embargo, el sentido común del granjero, le hace repetir, obstinadamente, “un cerdo es un cerdo“.

El granjero no es otro que el símbolo de lo que es la filosofía tomista, el catolicismo, y la visión del mundo con sentido común: nuestras percepciones conectan con el mundo. El mundo es lo que vemos. Los sentidos como nexo entre nuestra mente, que al mismo tiempo se configura por y a través de ellos, y el mundo, esto es, la realidad, lo de fuera. El economista, imbuido dentro del neopaganismo Occidental de nuestros días, más que la religión -dice Chesterton- lo que ha perdido es el sentido común. Mientras que el granjero es un buen tomista, que se deja llevar por su instinto intelectual, el economista, sencillamente, ha perdido la cabeza.

Esto le lleva al autor a afirmar, además, -y aquí entra la primera frase- que el debate moderno entre optimistas y pesimistas -muy típico de economistas también- deja de tener sentido cuando uno se adentra en el tomismo. Chesterton sacude el debate demostrando la esterilidad del mismo; ambos argumentos son inadecuados, y están confundidos y acertados a partes iguales. Para Chesterton, la Iglesia eleva el debate en un estrato superior; trascendental. Haciendo una visión común del hombre y el cosmos.

Desde Descartes, toda la filosofía moderna, sobre todo a través del luteranismo, se ha enfrentado a esta visión del hombre y el cosmos como una sola cosa. El dualismo hombre-mundo, que es el dominante en la visión antropológica contemporánea, nace de esa renuncia a los sentidos del cartesianismo, y más radicalizado por un luteranismo, donde no solo la razón era una “ramera”, porque nos hacía ir de un sitio a otro sin otro afán que el de pecar, sino que nuestros sentidos nada podían decirnos del mundo. La visión mística agustiniana llevada al extremo por un fraile alemán que cambió el mundo. Solo nos queda la fe; la razón y los sentidos no son nada, meros estorbos del diablo. De esta visión filosófica de Lutero, nace el capitalismo, las teorías económicas modernas, el nazismo, el marxismo, la ciencia moderna de raíz kantiana, y posiblemente lo más terrible de todo; el nihilismo contemporáneo que todo lo inunda hoy día.

Frente a eso, Chesterton sitúa a la filosofía católica tomista y la visión trascendental integradora del hombre con el cosmos de la Iglesia. El debate pesimismo-optimismo, que subyace a la visión del mundo dualista cartesiana, es decir, el mundo frente a mí, es bueno o malo, queda superado. La integración trascendental del hombre con el mundo, que conectan a través de los sentidos -como bien sabía Aristóteles- y que parece que la neurociencia contemporánea parece confirmar, nos parece decir, que el hombre es intrínsecamente bueno a pesar de las limitaciones que nos ponen el mal y el pecado. Si no fuera bueno, el hombre simplemente no podría estar en el mundo. La creación de la materia y que ésta esté unida al hombre ”milagrosamente” nos redime de todo mal. Seguimos existiendo, y somos capaces de movernos en la realidad e incluso transformarla, y, aun así, seguir vivos, generación tras generación. Por eso dice Chesterton: “Come tu filete y bebe tu cerveza dando gracias por esa bendición de Dios, y regocíjate porque el pecado y la muerte hayan sido vencidos”.

En conclusión, dos frases aparentemente sencillas que resumen la metafísica de un autor, Chesterton, único, fácil de leer y profundo como pocos que recomiendo vivamente en este blog*. Ya llegarán ustedes a la conclusión que tengan que llegar.

Notas:

*Fuente: http://www.artgerust.com/blogs/Je-ne-sais-pas/tag/tomismo

1° de junio de 2010

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