La educacion en la encrucijada

La educación en España se ha burocratizado y mercantilizado. Sus enemigos ocupan puestos clave en los procesos de decisión, porque tienen poder para imponer leyes y reglamentos. Y resulta que esas regulaciones no siempre miran el bien de educandos y educadores, sino que están al servicio de intereses ideológicos.

Un proyecto para la educación en España ha de ocuparse, sobre todo,de los planteamientos de fondo. No se trata de introducir reformas, porque tenemos la experiencia de que, en las últimas décadas, los cambios legales de la enseñanza no han sido para bien.

En educación, el acierto llega de mano de las soluciones abiertas, mientras que las fórmulas cerradas conducen al error. Nos hallamos hoy en España ante una encrucijada, que se podría desglosar en siete parámetros. En cada uno de ellos encontraremos dos actitudes contrapuestas, que en su cruce componen la figura de una encrucijada. Una de las posturas corresponde a una fórmula cerrada, de la que conviene alejarse, mientras que la otra nos ofrece un panorama abierto, más arduo pero preferible.

¿ACTIVISMO O MADURACIÓN?

El planteamiento de las reformas educativas en España, tanto en el nivel universitario como en los estadios previos, está fascinado por el procedimentalismo. Se parte de una premisa más que problemática: el learning by doing. Pero la multiplicación de las actividades no enriquece a quien las realiza. Hacer cosas no implica que los alumnos crezcan por dentro, que se eduquen, que maduren. La maduración en el conocimiento tiene poco que ver con la agitación externa. Desde hace tiempo se ha difuminado en pedagogía la auténtica noción de hábito, que tiene poco que ver con la rutina, la costumbre o la habilidad. Los hábitos son avances hacia uno mismo, potenciaciones de las propias facultades, y tienen más que ver con el conocimiento que con la actividad externa. Pretender que los hábitos se adquieran por medio de actividades exteriores y registrables es un exponente del naturalismo que rige algunas concepciones actuales de la educación.

No se trata de que los alumnos sean capaces de hacer más cosas, sino de que ellos mismos lleguen a ser más: más maduros, más sabios, más responsables. En la educación no hay clientes ni productos. Hay personas que tienen el valor de intentar que otras personas, más jóvenes, se dejen fascinar por los valores que van a hacer de su existencia una vida lograda.

¿CONTROL O VITALIDAD?

Lo que le sobra a nuestro sistema educativo es organización, lo que le falta es vida. Y cada vez se agudiza más esta desafortunada tendencia. Al no generar enriquecimiento educativo, el procedimentalismo sólo se evidencia por medio de documentación. La enseñanza habrá de programarse entonces punto por punto, sin dejar teóricamente espacio para la improvisación ni la espontaneidad.

Lo que se considera importante no es que se realice un proceso, sino que éste se atenga a pautas y quede registrado. A lo que acompaña a la enseñanza y al aprendizaje se le concede más importancia que a la enseñanza y el aprendizaje en sí mismos.

La vitalidad, en cambio, no se consigue a base de pautas estereotipadas, sino por inmersión en un ambiente fértil, a través de una convivencia culta. Da la impresión de que a los actuales decididores no les interesa que los ciudadanos sean reflexivos y sepan escudriñar la realidad. Prefieren muñecos mecanizados que reaccionen siempre de acuerdo con lo políticamente correcto.

La educación no es algo que se impone desde fuera, sino que consiste en el libre desarrollo de las personalidades jóvenes. Lo que algunos políticos entienden por educación se parece demasiado a la manipulación y se aleja a grandes pasos de la libertad.

¿EFICACIA O FECUNDIDAD?

La eficacia tiene que ver con lo cuantitativo y se plantea a corto plazo. La fecundidad, en cambio, se fija como meta lo cualitativo y apunta al largo recorrido. La diferencia es la que existe entre el mecanicismo y la vida del espíritu, interesada por la generación de realidades nuevas. El encaminamiento rígido a conseguir propósitos fijados con antelación mata la creatividad, no suscita innovación y es escasamente formativo para los ejecutores.

Al valorar más la fecundidad que la eficacia, lo importante no es ya lo que se logra externamente, sino el mejoramiento de aquellos que lo consiguen. Porque así se está apostando por el futuro y se pone en marcha un círculo vital que se retroalimenta continuamente, y en el que consiste precisamente la educación. La excelencia no estriba tanto en lo que se resulta capaz de hacer, sino en aquello que se es.

En nuestro país se vive una paradoja cultural. Una mayoría de los ciudadanos se declara contrario al modo estadounidense de pensar y de vivir: el american way of life. Y sin embargo, el pragmatismo y el utilitarismo se han impuesto entre nosotros de un modo que hubiera admirado a los grandes representantes del pensamiento más genuinamente americano: Dewey, James o Rorty. No sólo se han marginado las humanidades, sino también las ciencias teóricas, como las matemáticas o la física. Nuestros gobernantes nos dicen que hemos de dar un giro en la economía del país y encaminarnos hacia la sociedad del conocimiento, en el que el valor añadido sea el saber más. Pero, a la hora de hacer los Presupuestos del Estado, las partidas que descienden drásticamente son las relativas a la educación, la enseñanza, la investigación y la innovación.

¿IDEOLOGÍA O FORMACIÓN?

Una educación ideológicamente orientada pretende transferir esquemas cerrados de un programa político y social a las mentes juveniles. Bien entendido que la finalidad de la ideología no es el conocimiento, la forja del carácter o la mejora de la convivencia, sino que persigue lisa y llanamente el poder. Pero como tal objetivo no es confesable, en el fondo de la actitud ideológica hay siempre un enmascaramiento. Las ideologías son incompatibles con la búsqueda de la verdad. Y la verdad es la primera víctima de una pseudoeducación de raíz ideológica.

La formación, en cambio, no tiene nada que ver con la manipulación. No consiste en presionar las conciencias, en convencer a base de repetir, en procurar transferir a otro las propias convicciones. El protagonismo corre enteramente por parte del educando, en el que no se pretende influir, sino dejarle ser, para que saque lo mejor de sí mismo, para que se produzca en ella o en él -desde dentro- un auténtico florecimiento, con plena libertad.

La educación no es algo que se transmite con vídeos, conferencias, eslóganes o campañas, sino que penetra como por ósmosis y sólo es eficaz con la libre aquiescencia de quien se forma. Es rectitud, nobleza y valentía, para hacer valer los principios de la ética clásica, de la religión cristiana y de la capacidad moderna para la organización y la tecnología.

¿PRAGMATISMO O INNOVACIÓN?

La enseñanza encaminada hacia resultados controlables y utilitariamente aplicables renuncia, de antemano, a sus auténticos logros: la intensificación de la vida intelectual y ética del estudiante. Y es que el pragmatismo convierte a la educación en una domesticación, en un adiestramiento, proceso en el que no hay posible innovación, ya que se trata de trasladar a lalumno determinados patrones de conducta previamente establecidos, para conseguir objetivos fijados de antemano.

La innovación, en cambio, nunca es un resultado previsible: siempre es un logro sorprendente. La creatividad no consiste en manejar materiales previamente dados, sino en hacer emerger realidades nuevas a partir de la propia inteligencia. Porque la inteligencia es la facultad de salirse de los supuestos, de contemplar la realidad desde perspectiva inéditas y, por lo tanto, de poder considerar posibilidades operativas nunca previamente ensayadas. La originalidad -o, mejor, la originariedad- consiste en generar realidades en cuya posibilidad ni siquiera se pensaba antes de que comparecieran.

La tierra fértil, el humus del que pueden surgir investigadores, es decir, profesionales creativos, es un ámbito educativo en el que al alumno se le pone en contacto con las creaciones más altas de la humanidad. No invirtamos preferentemente en instalaciones que, al fin y al cabo, son realidades mostrencas. Invirtamos en las personas, de donde toda innovación surge ya donde toda innovación retorna.

La educación mal pensada, con enfoques puramente procedimentales, aboca a todo un país hacia la mediocridad y la dependencia.

El ambiente de los centros educativos ha de ser estimulante, debe constituir un semillero de talentos originales, en el que se premie a los que hacen planteamientos inesperados en el plano intelectual. Y entonces habría que preguntarse: ¿Es ésta la dirección hacia la que se encamina la educación en España? ¿De qué nos hablan las nuevas leyes? ¿Son recibidas críticamente por sus destinatarios? ¿O se disponen a aplicarlas con la docilidad con la que se rellena un cuestionario, de manera que no queden espacios vacíos? Me temo que, en cuestiones educativas, nuestro defecto es la docilidad conformista.

Las leyes que se nos imponen no han de ser disculpa para renunciar a desarrollar una enseñanza auténticamente valiosa. Se tratará muchas veces de ir contra corriente. Lo cual requiere valentía, algo de lo que hoy no andamos sobrados en este país. Últimamente, aprendí esto de un colega :«Una es la dirección en la que sopla el viento, y otra la que sigue el barco».

¿ADIESTRAMIENTO O APRENDIZAJE?

En la medida en que se atiene al construccionismo mecanicista y se burla de la dinámica del conocimiento, la enseñanza se asemeja al adiestramiento y se separa de la ciencia. La educación se minimiza. Sus contenidos se hacen triviales. Y se olvida su gran tarea, la que confiere a la educación su máximo valor, que es precisamente la formación intelectual, la preparación científica y humanística, el crecimiento en la capacidad de descubrir y captar nuevos conocimientos.

La gran ausencia en las sucesivas reformas de la educación en España está siendo -de manera creciente- la formación intelectual y cultural. Nuestros estudiantes de secundaria y de bachillerato están a la cola de rankings internacionales (como el PISA) en disciplinas tan básicas como las matemáticas o el dominio de la lengua. En lugar de mejorar, vamos a peor. ¿Qué pasa? ¿Por qué ha sucedido algo tan penoso cuando los medios disponibles son cada vez más abundantes?

En la enseñanza primaria y secundaria abundan de materias puramente instrumentales o de alcance localista. Casi nada de ciencias ni de humanidades, sólo conocimientos instrumentales y pragmáticos. El llamado Plan de Bolonia ha concluido todo el proceso. Desde primaria hasta el doctorado, ya campea en todos los niveles el espíritu de la LOGSE, que consiste en devaluar el conocimiento y fiarlo todo a los procedimientos. A las disciplinas clásicas y más formativas se les concede cada vez menos atención, hasta que acaban por desaparecer.

¿Qué hacer? Exigir más y mejor de lo que oficialmente se exige. No hay nada más políticamente incorrecto que la exigencia. Pero cualquier educador sabe que, si no se exige al alumno, éste nunca dará lo mejor que lleva dentro, y quedará truncada su mejor trayectoria posible.

¿PLACER O ESFUERZO?

Una persona educada es el fruto de un esforzado trabajo por parte del propio estudiante y de una cuidadosa labor por parte de la maestra o del maestro.El premio inmanente de esta fatiga es un gozo incomparable con cualquier posesión material o con cualquier placer corporal de tipo hedonista. Si se promete el placer a bajo precio, se está proporcionando otra cosa distinta del rendimiento educativo y, a la postre, se está engañando.

El lugar donde las «contradicciones culturales del capitalismo» se hacen más agudas es la escuela, el colegio, la universidad. Por una parte, es necesario preparar a jóvenes competitivos para que se abran camino en un mercado cada vez más exigente. Pero, ¡cuidado!, hay que hacerlo sin herir su sensibilidad, sin humillarles, sin permitir comparaciones odiosas. Por lo tanto, se cuestionan las calificaciones numéricas, se problematizan los exámenes y se culpabiliza a los docentes de los posibles traumas.

La tolerancia con el abuso no conduce a ninguna parte. Como dice Julián Marías, «no hay que empeñarse en contentar a quien no se van a dejar contentar». Es preciso que la cultura corporativa de los centros permita e lestablecimiento de un buen concepto de la disciplina y el cultivo de un ambiente de estímulo y esfuerzo.

* * *

Esta es la encrucijada en la que se encuentra hoy día la enseñanza en nuestro país. Y la educación en España esté apuntando oficialmente hacia el ramal menos prometedor de esta disyuntiva. Culpar de ello a las Administraciones públicas es una especie de redundancia.

Porque la educación es la primera responsabilidad social de los ciudadanos. En ella se juega la continuidad de la sociedad misma, que es imposible sin esa entrega de la cultura a la generación siguiente. Nuestro gran problema -como país- consiste en que no nos acabamos de tomar la educación en serio, cuando no hay nada más importante y valioso que la educación en la nueva sociedad del conocimiento.

El decisivo proyecto para España es entrar a fondo en la investigación y la enseñanza. Y, además, se trata de un paso que podemos dar ahora mismo. El profesor, que se dedique a poner al día su materia, a mejorar sus métodos de docencia y a exigir a sus alumnos el nivel requerido. Los padres, que apoyen la labor del centro educativo y secunden el trabajo de los maestros. Los investigadores, que redoblen su afán por descubrir verdades nuevas y estén abiertos al panorama científico internacional. Los ciudadanos, que no toleren que los poderes públicos se sirvan de la educación como vehículo para la ideología, al tiempo que deterioran la enseñanza hasta llegar a unos niveles que empujen a España hacia un derrumbadero de decadencia.

Notas:

Fuente:  http://www.nuevarevista.net/articulos/la-educacion-en-la-encrucijada

6 de mayo de 2012

(Diciembre 2009)

Hay 1 comentarios

June 11, 2012 - 11:12 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Como no entiendo mucho de mitsaploet ni de backtrak te formulo la siguiente pregunta:Se podria poner en una pagina (cualquiera) un iframe con la con src= 192.168.1.23 asi hacemos que el visitante no sospite demasiado. Se capturarian los datos al ser un iframe?Si no se me entiende decidmelo, he intentado explicarlo lo mejor posible


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