El lenguaje en el De Magistro de San Agustín

Comentarios a los Capítulos Primero y Segundo (1).

Capítulo I

Para que se ha instituido el habla
[Se habla para enseñar y recordar]

      Para Agustín el lenguaje tiene como finalidad enseñar o recordar. De hecho, para él enseñar y recordar se identifican, de acuerdo con la teoría del conocimiento (anamnesia: término griego que Platón introduce en el Menón para formular su conocida asimilación del aprendizaje al mero recuerdo)) que toma de los neoplatónicos. Ya sea que hablemos con otro o con nosotros mismos, eso hacemos: recordar (conmemoratio). Agustín, como buen seguidor de Platón, adopta la teoría de la reminiscencia, en la cual para el alma humana siendo inmortal no hay nada que no sepa, por lo que el aprendizaje no es sino el recuerdo de lo que el alma ya sabía.
    Nota: Aunque sin formular una verdadera teoría del conocimiento San Agustín nos dice: en el conocimiento cierto que tiene la mente de sí misma y por sí misma, en la experiencia interior, se asentará la validez del conocimiento. Así, no puedo dudar de la certeza de los principios del entendimiento, como el principio de no contradicción; ni de la certeza de las verdades matemáticas. Tampoco puedo dudar de la certeza de la realidad exterior, en la que vivo. No obstante la mente, buscando la verdad en sí misma, se trascenderá a sí misma al encontrar en ella las ideas, verdades inmutables que no pueden proceder de la experiencia.
    Para San Agustín el signo consta de dos partes, una material o extramental (física) y otra mental o intramental.

Veámoslo directamente en el diálogo:
1.- Agustín pregunta a su hijo que si que queremos hacer cuando hablamos y le contesta Adeodato que hablamos para enseñar o aprender.
2.- Concede Agustín una de estas dos cosas, el enseñar, pero aprender ¿cómo?, preguntando le dice Adeodato.
3.-  Agustín le dice que no buscamos otra cosa que enseñar, incluso cuando preguntamos estamos enseñando lo que queremos saber.
4.- Por lo tanto con el habla (locutio) no buscamos otra cosa que enseñar. No le queda claro esto a Adeodato, pues hablar no es más que proferir palabras, también lo hacemos al cantar. Y muchas veces lo hacemos solos, sin alguien presente para que aprenda, por lo tanto no cree que queramos enseñar.
5.- Existe cierta forma de enseñar por medio del recuerdo. Y hay dos motivos para hablar: a) que enseñemos y b) que recordemos; o a otros o a nosotros mismos. También, incluso, cuando cantamos. Sin embargo, Adeodato cree muy raro que cante para recordar algo; lo hace para deleitarse.
6.-  El canto es cierta modulación del sonido y esta puede añadirse a las palabras o separarse ellas. Por eso hablar y cantar no es lo mismo. Porque se canta con la flauta, incluso cantan las aves y alguna vez nosotros tarareamos algo, sin emitir palabras y ese sonido puede llamarse canto más no habla.
7.- El habla, para Agustín, se ha instituido para enseñar o para recordar. Pero, y ¿cuando oramos?, sin duda,  hablamos y Adeodato no cree que Dios reciba enseñanza alguna o recuerdo.
8.- La oración es la expresión que indica intimidad del alma, Dios busca que se recuerde o se enseñe con nuestra locución que se nos conceda lo que deseamos. Pues, el que habla, muestra exteriormente, mediante signo articulado, el signo de su voluntad. A Dios se le busca y se le suplica en lo más secreto del alma racional, en lo que llamamos “hombre interior”, puesto que quiso que su templo fuera éste. Con lo cual está de acuerdo Adeodato.
9.- Según Agustín el Supremo Maestro enseñó a sus discípulos a orar y les enseñó algunas palabras, enseñándoles como se debe hablar cuando se ora. Adeodato piensa que les enseñó las cosas mismas, para que advirtieran ellos mismos qué y a quién pedir, cuando orasen en la intimidad del alma.
10.- incluso, dice Agustín, cuando pensamos las mismas palabras, es una locución silenciosa, no es otra cosa que recordar, pues la memoria dando vueltas a las palabras que en ella están grabadas, hace venir a la mente las cosas mismas, de las que ellas son signos.

Las palabras son signos, y su relación principal la tienen con el significado, quedando como secundaria la relación con la facultad cognoscitiva. 
San Agustín propone la hipótesis semántica inicial de que todas las palabras de la proposición tenían significado. Pero al examinar cada elemento proposicional, cada elemento de la oración, encontró dificultades que lo llevaron a postular diferentes tipos de significado. Por ejemplo en el verso de la Eneida: “Si nada de la gran ciudad place a los dioses dejar” (Si nihil ex tanta Superis placet urbe relinqui), comienza examinando el “si”, y ve que no puede significar una cosa física, sino, a lo más, una duda, la cual sólo puede estar en el alma. Por eso distingue entre significados intramentales y extramentales. Lo mismo pasa con la siguiente palabra del verso: “nada”, no significa algo del mundo físico, sino algo mental. Veámoslo directo en el diálogo:

   
Capítulo II

Sólo con palabras muestra el hombre el significado de las palabras
[Significado de las palabras si y nihil explicado por otras]

Agustín.: Estamos, pues, de acuerdo en que las palabras son signos.
Adeodato.: Lo estamos.
Ag.: Ahora bien, ¿puede el signo ser signo sin significar algo?
Ad.: No puede.
Ag.: ¿Cuántas palabras hay en este verso: si nihil ex tanta superis placet urbe relinqui «si place a los dioses no dejar nada de tan gran ciudad”
Ad. Ocho.
Ag.: ¿Son, pues, ocho signos?
Ad.: Así es.
Ag.: Creo que entiendes este verso.
Ad.: Pienso que bastante bien.
Ag.: Dime qué significa cada palabra.
Ad.: Sé ciertamente lo que significa si (si); pero no encuentro otra palabra con la que pueda ser explicada.
Ag.: ¿Encuentras al menos en dónde está lo que se indica con esta palabra?
Ad.: Me parece que si significa duda. Ahora bien, la duda ¿en dónde está, sino en el alma?
Ag.: Lo acepto por ahora; prosigue con las demás.
Ad.: Nihil (nada) ¿qué otra cosa significa, sino lo que no es?
Ag.: Quizá tengas razón. Pero me impide aceptarlo lo que antes has admitido: que no hay signo, si no significa nada; pues lo que no es, no puede ser algo. Por tanto, la segunda palabra de este verso no es signo, porque no significa nada; y erróneamente hemos conveni- do en que todas las palabras son signos o que todo signo significa algo.
Ad.: Me apremias demasiado. Pues, cuando no tenemos algo que expresar, es totalmente estúpido que profiramos una palabra. Creo, en cambio, que, al hablar tú ahora conmigo, no emites ningún sonido en vano, sino que con todos los que fluyen de tu boca, me das un signo con que entenderte. De ahí que no conviene que, cuando hablas, pronuncies esas dos silabas [nihil] si no significas nada con ellas. Y si, por el contrario, ves que es necesario que tú formules con ellas el enunciado (enunciatio) y que nosotros aprendamos o recordemos algo, al percibir su sonido, sin duda que ves también qué quiero decir, pero no logro explicar.
Ag.: ¿Qué haremos, pues? ¿Decimos que con esta palabra [nada] no se significa una cosa que no existe, sino más bien una afección del alma, cuando ésta no ve la cosa, pero descubre o cree haber descubierto que esa cosa no existe?
Ad.: Esto justamente es quizá lo que yo intentaba explicar.
Ag.: Sea como sea, pasemos adelante, no vayamos a caer en el mayor absurdo.
Ad.: ¿En cuál?
Ag.: En que nos detengamos, sin que nada nos detenga.
Ad.: Sin duda que esto es ridículo, y, sin embargo, no sé cómo, veo que puede suceder; aún más, veo claramente que ha sucedido.

[Ensayo de explicar la palabra ex con otras palabras]

Ag.: En su lugar, si Dios lo permite, entenderemos con mayor claridad este tipo de repugnancia. Ahora, retorna a aquel verso e intenta, en lo posible, mostrar qué significan las demás palabras.
Ad.: La tercera es la preposición ex (de), que podemos sustituir, según pienso, por de (de, desde).
Ag.: No pido que, en lugar de una voz muy conocida, digas otra igualmente conocida que signifique lo mismo, si es que significa realmente lo mismo; aunque, de momento, concedamos que es así. La verdad es que, si este poeta no hubiera dicho ex tanta urbe, sino de tanta y te preguntara qué significa de, dirías que ex, puesto que éstas serían dos palabras, es decir, signos que significan, como tú piensas, una sola cosa. Ahora bien, yo pregunto justamente qué es eso único, no sé qué, que es significado por esas dos palabras.
Ad.: A mí me parece que significan que algo, que se dice ser parte de (ex) una cosa, se segrega de algún modo de esa cosa, en la que había estado: tanto si ésta no permanece, como en este verso pues, aun no permaneciendo la ciudad, podían quedar de ella al unos troyanos como si permanece, como cuando decimos que en África hay algunos comerciantes de Roma.
Ag.: Te concederé que esto es así y no enumeraré cuántos casos hay quizá que escapan a esta regla tuya. Pues te es muy fácil advertir que tú has explicado palabras con palabras, es decir, signos con signos, y unos muy claros con otros muy claros. Yo, en cambio, quisiera que me mostraras las cosas mismas, de las que son signos.

Conclusión
Las palabras están articuladas por dos componentes: uno material (sonido, escritura, etc.) y otro mental (el concepto o la idea que ese material representa). Juntos significado y significante forman signos. Y con los signos debidamente articulados el hombre forma el lenguaje. El hombre vive en todas las cosas un significado que supera a las cosas mismas. En cualquier cosa hay que distinguir la realidad en sí misma y su mensaje. Quizá como “cosa” sea irrelevante, pero su mensaje le da un valor inestimable. El hombre es, pues un animal simbólico.

 

Miguel Tadeo Nichols Flores

Alumno de la Escuela Superior de Filosofía

Notas:

1.-  Análisis y fragmentos sobre la traducción de Atilano Domínguez en Editorial Trotta.

Bibliografía:
Agustín de Hipona, El maestro o sobre el lenguaje, trad. Atilano Domínguez, Editorial Trotta, España, 2003.

Hay 3 comentarios

October 02, 2012 - 6:55 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Muy buen aporte, muchas gracias.

November 01, 2012 - 10:47 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

Me gustaría tener el libro. Dígame dónde lo puedo adquirir o si me lo puede enviar a mi correo. Gracias

November 09, 2012 - 11:07 AM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

    Me gustaría, si es posible, que me enviasen a mi correo, el libro
“De Magistro”, ya que no es fácil encontrarlo.
    Gracias por todo lo que escribe.

May 16, 2014 - 2:33 PM: .(JavaScript must be enabled to view this email address) dice:

gracias aclaro mis dudas.muy bueno.

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